Día del libro, 2017. Lecturas (no) obligatorias

Otro año más celebramos el Día del Libro junto a editores, libreros, colaboradores y amigos con una extensa lista de recomendaciones literarias que, sin más dilación, podéis leer a continuación:

Mayte Alvarado, Borja González (El Verano del Cohete)

Paseando con Samuel y Simplemente Samuel, de Tommi Musturi. Edición de Aristas Martínez.
Hoodoo Voodoo, varios autores. Edición de Fosfatina Editorial.
Arsène Schrauwen de Olivier Schrauwen. Edición de Fulgencio Pimentel.

José Luis Amores (Pálido fuego)

Recomiendo todos los libros de Pálido Fuego. Sobre todo, cuatro con los que he visto realizada la primera parte del sueño editorial que tenía en mente cuando creé esto: La familia real, de William T. Vollmann; El cuaderno perdido, de Evan Dara; Pinocho en Venecia, de Robert Coover; y Planos del otro mundo, de Ryan Boudinot. Estos son sin duda los cuatro mejores libros publicados entre 2014 y 2016. Pero hay otros tres que están a su altura, no publicados por Pálido Fuego. Uno es Interestatal, de Stephen Dixon, publicado por Eterna Cadencia; otro, Las llanuras, de Gerald Murnane, publicado por Editorial Minúscula; y el último, Zebulon, que acaba de publicar Tropo. Hay más cosas buenas, pero un lector que se precie puede irse una larga temporada con estos seis títulos a la isla desierta de rigor. Y ser muy feliz.

Marián Bango (Satori ediciones)

Este año hemos dicho adiós al maestro Jiro Taniguchi, nos queda su legado en forma de obras delicadas, elegantes, poéticas y fluidas. Me gustaría recomendar Furari, editada por Ponet Mon, por su ambientación en el Japón clásico y por su íntima relación con el haiku.
El Club de los Gourmets, de Junichiro Tanizaki, en la impecable edición de Gallo Nero Ediciones es una delicia suprema. Ilustraciones de elegante aroma, traducción de sabor refinado y una historia intensa en boca. Lo recomiendo.
Los sauces, de Algernon Blackwood, publicado por Hermida editores, me ha dado la excusa perfecta para volver a releer este relato perfecto de horror, un horror vago, indefinido e informe que, una vez más, me ha dejado sin aliento.

Y de Satori recomendaría
Cerezos en la oscuridad, de Higuchi Ichiyo, publicado este año, reúne 6 de los mejores relatos de esta autora, madre de la literatura japonesa moderna y emblema de los logros literarios del Japón de su tiempo. 6 historias pequeñas, delicadas, sencillas y de regusto amargo cuyas protagonistas viven, resignadas, en una sociedad cimentada en la jerarquía y la sumisión.

Óscar Brox

Retiro, de Serguéi Dovlátov (Fulgencio Pimentel)
La sal, de Jean-Baptiste Del Amo (Cabaret Voltaire)
En el corazón del corazón del país, de William H. Gass (La navaja suiza)
A través de la noche, de Stig Sæterbakken (Mármara)

Alodia Clemente (La Rossa)

Para este Sant Jordi breve y dominguero, esperemos que también soleado y vibrante, recomendamos dos libros para acompañar el desayuno y la caída del sol:
Un vaso de malta con canela y limón bien frío, unas tostadas de pan de pueblo untadas en tomate maduro, aliñadas con aceite de oliva y sal, un poco de jamón y Maria Mercé-Marçal. Luïsa Julià y Galaxia Gutenberg nos acercan, en 600 páginas, toda la dimensión humana de la gran poeta. Un placer desayunar con ella.
Atardece después de recoger los últimos vasos, copas y tazas de una sobremesa que se alarga. La brisa sopla delicada y mece las hojas de los limoneros en flor. Un té verde con pera, un par de galletas de mantequilla y Un día en la vida de una mujer sonriente de Margaret Drabble y publicado por Impedimenta cierra un Día del Libro perfecto. Historias de mujeres que no dejan de cuestionarse su propia realidad.

Annie Costello

Cuaderno de campo, María Sánchez (La Bella Varsovia)

María Sánchez lleva años sembrando entre sus lectores la pasión por las raíces: esas que se esconden invisibles bajo tierra, pero a la vez nos nutren y conforman quienes somos. Por ello Cuaderno de campo, su libro tan esperado, no sabe a debut sino a voz curtida en la creación y la siega. Un canto sincero a la vida rural que es, a la vez, ciencia cruda y matemática. El campo, lejos de ser Arcadia, en su poesía adquiere una cercanía casi desconcertante: cada órgano, criatura y memoria tienen nombre, y es un nombre tan familiar y bello como desconocido. Como la última heredera de un mundo que está muriendo –o que siempre renacerá–, María nos muestra el eslabón perdido entre (cito) la voz y el mugido, el pasto y el alimento. Recordándonos de donde venimos y avergonzándonos, en cierto modo, por haberlo olvidado.

Raquel Delgado

Todos nuestros ayeres, de Natalia Ginzburg (Lumen). La escritura de Ginzburg desborda la historia que está contando –dos familias italianas, dictadura de Mussolini, II Guerra Mundial– para hablar de vida, de lo diario e íntimo y de lo excepcional, con palabras que continúan palpitantes 65 años después.
El imperio, de Ryszard Kapuściński (Anagrama). En el centenario de la Revolución Rusa, las crónicas de Kapuściński desde Armenia, Uzbekistán o Azerbaiyán recuerdan que, más allá de política y Moscú, la Unión Soviética contenía una galaxia.
Del caminar sobre el hielo, de Werner Herzog (Gallo nero). Diario de una hazaña irracional, de unas piernas que caminan de Múnich a París en el invierno de 1974 como antídoto contra la enfermedad y la muerte de una persona querida. Otra prueba, esta vez no fílmica, de la determinación de Herzog.

María del Mar Domínguez (Confluencias)

La cárcel de papel. Diario de un lector de tebeos (2002-2016), de Alvaro Pons. Un magnífico recorrido por el mundo del cómic a través de un empedernido/crítico lector de tebeos y cómics.Con prólogo de Luis Alberto de Cuenca. «La Cárcel de papel puede llegar a ser un hotel de cinco o más estrellas para el aficionado a los tebeos. Compruébenlo.»
Durante más de diez años Alvaro Pons ha ido analizando las diferentes publicaciones y los cambios en el mundo del cómic.

Otra gran novela que estará en la distribuidora el 26 de abril es Hasta que seamos libres, de la premio nobel de la paz iraní Shirin Ebadi. Una gran novela autobiográfica que revela sin tapujos la situación de los derechos en Irán acompañado de imágenes evocadoras y llenas de belleza. La crueldad de los hechos contrasta con el coraje al que se enfrenta Shiron Ebadi, que actualmente vive exiliada de Irán y viaja por todo el mundo dando conferencias sobre la situación en su país y la necesidad de un cambio. Es un gran libro con un relato estremecedor en el que la lucha por los derechos humanos es un signo de esperanza.

María Fernández (Ediciones Asimétricas)

Pensar no es buena idea (Rafa Maltés)
Defense D’afficher (Patricio Rodríguez)
Ornamento Journal (Miguel Sotos) Disponibles sólo los números 1 y 2. Este proyecto es muy especial, tanto en formato como contenido. Es una super novedad que acaba de salir.

Miguel Fuentes (Cosecha Roja)

Dame tu corazón, de Joyce Carol Oates (Gatopardo Ediciones)
El diez por ciento de tu vida, de Hiber Conteris (Yulca Editorial)
Manual de exilio, de Velibor Colic (Editorial Periférica)

Víctor Gomollón (Jekyll and Jill editores)

Cuerpos, las otras vidas del cadáver, de Érica Couto-Ferreira (GasMask editores)
La historiadora y asirióloga Érica Couto-Ferreira nos propone un documentado paseo por la historia de la conservación y tratamiento de los cadáveres (embalsamamiento, tanatopraxia, petrificadores de cuerpos), seguido de un amplio muestrario de verdugos con gusto por la escritura, vampiros, estranguladores y demás necrofilias que hará las delicias de toda la familia, desde el más pequeño de la casa hasta el abuelito (de la familia Gein). Cuerpos, las otras vidas del cadáver es un ensayo tan goloso que además de leerlo te dan ganas de chupetearlo.

Susana Herman

Solo en Berlín, de Hans Fallada (Maeva editores)
Basada en hechos reales, de Delphine de Vigan (Anagrama)

Raúl Herrero (Libros del innombrable)

La primera antología poética de Eduardo Chicharro desde 1966, el cuarto libro suyo publicado, el último fue uno nuestro en 2002, la primera muestra de su obra poética desde 1974, un olvidado, casi, con fotos inéditas…
También recomiendo un par de libros más:
La reedición de Las pirañas de Sánchez-Ostiz, en el nuevo sello Limbo errante.
Las últimas noches de París, de Philippe Soupault en Jus ediciones.
El libro de Gloria Fuertes, en Blackie Books.

Donatella Iannuzzi (Gallo nero)

Las últimas noches de París de Philippe Soupault (editorial Jus)
Agencia general del suicidio, de Jacques Rigaut (Ático de los libros)
Alejandría, de M.R. Forster (Gatopardo)

Juan Jiménez García

El libro de sueños de Michel Leiris: Noches sin noche y algunos días sin día (Sexto Piso)
El libro de los placeres (en tiempos nada placenteros) de Béla Hamvas: La melancolía de las obras tardías (Ediciones del Subsuelo)
La vida y la literatura en Pierre Loti: Diarios íntimos (WunderKammer)
Escribir sobre libros como escribir: Prosas reunidas, de Wisława Szymborska (Malpaso)
El azar ordenado como apasionante acto creador: Ideas potentes. Atlas de literatura potencial 1, del Oulipo (Pepitas de calabaza)
Un clásico: Siete vidas, de Josep Maria Beà (Astiberri)
Otro clásico: La mujer de al lado, de Yoshiharu Tsuge (Gallo Nero)

Miguel Lázaro (Cabaret Voltaire)

Bomarzo, de Manuel Mujica Lainez (Seix Barral)
La casa de la vida, de Mario Praz (Debolsillo)
Canción dulce, de Leila Slimani (Cabaret Voltaire)

Rubén León

La cámara sangrienta, de Angela Carter (Sexto piso)
Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson (Minúscula)
El contrario de uno, de Erri de Luca (Siruela)
Mi cuerpo también, de Raquel Taranilla (Libros del Lince)
Me acuerdo, de Georges Perec (Impedimenta)
Cuentos completos, de Nikolái Gógol (Nevsky ediciones)
Enciclopedia de los muertos, de Danilo Kis (Acantilado)

Ricardo López Fernández (Armaenia editorial)

El mundo que vimos desaparecer, de Nick Harkaway (Armaenia)
El Tubo de Jorgmund es la columna vertebral del mundo y está en llamas. Gonzo Lubitsch, héroe de profesión, es contratado para apagarlo. Pero hay más en el incendio y en el propio Tubo de lo que parece. El mundo… es una aventura vertiginosa, hilarante y épica, y la crónica de un amor y su pérdida. Una odisea repleta de ninjas, piratas y conspiraciones políticas; con heroísmos inesperados en tierras extrañas y peligrosas y con una amistad puesta al límite. Pero también es la historia de un mundo no demasiado distinto al nuestro y desesperadamente necesitado de héroes, por improbables que estos sean.

Una constelación de fenómenos vitales, de Anthony Marra (Armaenia)
En esta emocionante obra maestra, el premiado autor nos transporta a un pequeño pueblo cubierto de nieve de Chechenia. Es 2004 y la pequeña Havaa de ocho años ha estado observando escondida entre los árboles cómo los soldados rusos se llevaban a su padre y prendían fuego a su casa en mitad de la noche. Una constelación… es la odisea de ocho personajes cuyas vidas se entretejen de maneras inimaginables en el marco de las cruentas guerras chechenas.

Huérfanos de Dios, de Marc Biancarelli (Armaenia)
Decidida a vengar a su hermano, a quien unos sanguinarios bandidos conocidos como los Santa Lucia han arrancado la lengua y desfigurado, Vénérande, una joven campesina de corazón árido, contrata los servicios de l´Infernu, un asesino a sueldo conocido por su salvajismo, y se embarca con él en una sangrienta épica por las montañas de la Córcega del siglo XIX.

Javier Lucini (Dirty Works)

Sant Jordi es Goliat, es del ejército filisteo, es de monstruos ciclópeos y bestsellers infumables. Del último premio infecto, de los columnistas, de las presentadoras de telediario, de Mortadelo y Filemón y este año, seguro, del mamotreto de Gloria Fuertes, de la Gran Novela Vasca y de alguna insipidez inmunda de la vieja guardia (Marsé, Mendoza, Vicent, gente de esa)… Así que vamos mejor con David, con la honda y con la piedra, con los que viven bajo tierra y seguro que no van a estar representados en las mesas, o si lo están va a ser de a uno o de a dos y ya puedes darte con un canto en los dientes, emparedados entre montañas de mucha faja y mucho excremento. Por eso, En el corazón del corazón del país, de William H. Gass en La Navaja Suiza y Nog, de Rudolph Wurlitzer en Underwood, dos editoriales que han surgido este mismo año y que son, como decía Borges de leer a Chesterton, la felicidad. Y luego La pianola de Vonnegut, que se han sacado de pronto de la manga los de Hermida. América de Manuel Vilas, en Círculo de Tiza, (porque amo a Vilas y no hay más tu tía). Saturno de Eduardo Halfon, en Jekyll&Jill, porque Víctor es el puto amo y nadie edita tan bonito. El Ringolevio de Emmett Grogan, en Pepitas, que aún no he leído, pero tiene pintaza y me lo recomiendo a mí mismo, para pillarlo en cuanto pueda. Y, por supuesto, el último Valdemar de la colección Frontera, Más allá del ancho Misuri de Bernard DeVoto, qué coño, ya puestos, la colección entera.

Inés Martínez García

Querida Ljeawele. Cómo educar en el feminismo, de Chimamanda Ngozi Adichie (Literatura Random House)
La biblioteca de los libros olvidados, de David Foenkinos (Alfaguara)
Versión conmemorativa de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez (Literatura Random House)

Keiko McCartney

Malina, de Ingeborg Bachmann (1971). La pasión, la deconstrucción del yo –más la búsqueda de una nueva identidad- y la historia de un triángulo “amoroso” cuanto menos enrevesado y turbio, es una de mis primeras recomendaciones para el Día del Libro.
Primavera sombría, de Unica Zürn (1969). Un libro de autoficción donde la autora nos invita a un viaje en tercera persona para conocer más a fondo los traumas de la infancia promovidos por la posguerra, el desajuste familiar, y el descubrimiento sexual a partir de imágenes oscuras.
Días extraños, de Ray Loriga (1994). Pequeños fragmentos en forma de diario íntimo se unen para contar una historia al más puro estilo bukowskiano, pero en español. Un tesoro.
Tan solo el fin del mundo, de Jean-Luc Lagarce (1999). Tras ver la adaptación cinematográfica de Xavier Dolan, y aprovechando la reciente traducción de la obra dramática al castellano, la pongo en la lista de recomendaciones para el Día del Libro, por su originalidad reflexiva y el cruce de esferas familiares conflictivas. Tremendo.

José Montfort (Malpaso)

La invasión de las bolas peludas (Malpaso, 2017) de Luke Rhinehart. El autor de El hombre de los dados nos presenta en esta ocasión una corrosiva sátira antisistema. Una divertidísima novela en la que nada es lo que parece.

El retablo del no (Tropo Editores, 2017) de Luis Rodríguez. Luis Rodríguez continúa su indagación sobre la identidad en tanto que interpretación del yo (“la herida”) y en esta obra nos cuenta cómo resistir es decir no.

Los diarios de Emilio Renzi, Los años felices (Anagrama, 2016) de Ricardo Piglia. Unos diarios escritos “contra uno mismo”, llenos de reflexiones literarias, de mucha vida; unos de esos diarios que sirven para hacerte compañía.

Almudena Muñoz

Lincoln in the Bardo, de George Saunders (Random House)
Prosas completas, de Wislawa Szymborska (Malpaso)
Las almas muertas, de Nikolái Gógol (Nórdica)

Dani Osca (Sajalín)

Padre e hijo de Larry Brown (Dirty Works)
Fat City, de Leonard Gardner (Underwood)
Retiro de Serguéi Dovlátov (Fulgencio Pimentel)
La mujer de al lado de Yoshiharu Tsuge (Gallo Nero)
Tula Springs, de James Wilcox (Contra)
Cavalls salvatges, de Jordi Cussà (L’Albí)

De los nuestros:

Alfa, Bravo, Charlie, Delta, de Stephanie Vaughn
Delincuentes de medio pelo de Gene Kerrigan

María O’shea (Astiberri)

Siete Vidas: Su trasunto felino apenas disfraza los trazos autobiográficos que Josep María Beà emplea para contarnos las pérdidas de la inocencia de un protadolescente en una Barcelona de postguerra fea, sucia, pobre y represiva. Sexo, religión, muerte, política, amor… son los primeros avistamientos del mundo adulto que suponen las 7 muertes del niño que se revelan en el título de la obra. Un Beà en estado de gracia, maduro y dominador de los recursos del medio da fé de esa metamorfosis universal e íntima con singular poesía.

Una posibilidad es el testimonio de Cristina Durán y Miguel Ángel Giner Bou sobre dos momentos trascendentales de su vida: el nacimiento de su primera hija con graves problemas de salud y el largo y complejo proceso de adopción de su segunda hija. Lo que podría haber sido un trabajo lacrimógeno y sentimentaloide se convierte, gracias a la verdad que transmite y a su contenido pulso narrativo, en una lección de vida sobre el valor, la familia, la amistad y la capacidad de salir adelante. Un relato emocionante.

El cumpleaños de Kim Jong-il: Un intenso relato sobre el paraíso comunista del dictador Kim Jong-il, visto a través de la mirada de un niño que va descubriendo la otra cara del régimen mientras se van resquebrajando todas sus creencias.

Francisca Pageo

Pequeños tratados, de Pascal Quignard (Sexto Piso)
Tainaron, de Leena Krohn (Nórdica)
La melancolía de las obras tardías, de Béla Hamvas (Ediciones del Subsuelo)
Ángeles e insectos, de A. S. Byatt (Debolsillo)
Mundos, de Gertrud Kolmar (Acantilado)

Elisabet Riera (Wunderkammer)

El libro rojo, de Carl G. Jung. En una edición facsímil de lujo que editó El hilo de Ariadna / Malba/ Fundación Constantini en 2010. Edición de textos en castellano a cargo de Bernardo Nante. Una de las joyas de mi biblioteca personal, para ir deleitándose con ella a lo largo de los años.
Diccionario de símbolos, de Juan Eduardo Cirlot (Siruela). Para tener siempre a mano; fuente segura de inspiración.
Arthur Rimbaud. Obra completa bilingüe (Atalanta). Edición a cargo de Mauro Armiño. Nada que añadir, un trabajo colosal.
Huellas. Tras los pasos de los románticos, de Richard Holmes (Editorial Turner). Un ensayo “a la anglosajona”, en que se mezcla experiencia personal, viaje y legado literario.

René Parra (El Nadir)

Effie Briest, de Theodore Fontane
Acontecimientos de la irrealidad inmediata/La Guarida iluminada, de Max Blecher

Manuel Ramírez (Pre-Textos)

Octubre, noviembre, diciembre, de Ana Blandiana
Confesión general, de José María Conget

Enrique Redel (Impedimenta)

Un día en la vida de una mujer sonriente, de Margaret Drabble (Impedimenta)
Es importante porque por primera vez al alcance del lector en castellano una de las lecturas más exquisitas y sólidas de las que hemos disfrutado en los últimos tiempos: los trece relatos que componen la narrativa breve completa de una de las escritoras británicas más importantes de las últimas décadas: Margaret Drabble. Drabble se inspira en los caracteres femeninos que pueblan las páginas de Austen, Woolf o Murdoch, para retratarlos como mujeres dolorosamente reales, con sus frustraciones y debilidades, con su fortaleza y su resignación, que nos recuerdan (a veces, por desgracia, en exceso) a muchas de las que nos rodean.

La familia Carter, de Frank M. Young y David Lasky (Impedimenta)
Un cómic galardonado con un Premio Eisner que narra la historia de la mítica familia de granjeros oriundos de Virginia del Norte, que, en la década de los veinte, en plena Gran Depresión, se patearon los caminos del sureste de los Estados Unidos y «recopilaron» parte de la mejor música popular de la época de la boca de granjeros emigrantes y colonos de pelo canoso, la grabaron en discos de pizarra de la compañía Victor y se convirtieron en las primeras grandes superestrellas de la música folk y country americana. Su legado llega hasta la mítica June Carter Cash, que se casaría con Johnny Cash, y prefigurarían a Woody Guthrie, Pete Seeger o Bob Dylan, que sin los Carter quizás nunca habrían existido.

Eduardo Riestra (Ediciones del viento)

Vida y aventuras de Jack Engle, de Walt Whitman (Ediciones del viento)
Inquietud en el paraíso, de Óscar Esquivias (Ediciones del viento)

Ingrid Rodríguez (Sexto piso)

Los ingrávidos, de Valeria Luiselli (Sexto Piso), la primera novela de Luiselli es un texto fragmentario, lleno de humor, de literatura desde distintos puntos de vista y de esos escritores fantasma que acompañan a los lectores a lo largo de la vida sin tan siquiera estar leyéndolos.
Mierda Bonita, de Pablo Gisbert (La Uña Rota), en este libro se reúnen todas las piezas teatrales escritas por Gisbert, muy difíciles de encasillar pero llenas de crítica: «Tan sólo 15 años después de haber empezado el siglo XXI, yo me atrevo a bautizar este siglo, por el triunfo de lo artificial, por el triunfo de lo falso, por la negación de la naturaleza y el instinto, por la beatificación del plástico y por la alquimia de Amor y Política en Sexo y Dinero, yo me atrevo a bautizar este siglo, digo, como el siglo de la Mierda Bonita».
De corazón y alma, de Carmen Laforet y Elena Fortún (Fundación Banco Santander) fue un gran descubrimiento poder encontrar la correspondencia de dos escritoras tan únicas y distintas entre sí, y ver de primera mano la relación tan intensa que establecieron mediante cartas.

Diego Salgado

Instrumental: memorias de música, medicina y locura, de James Rhodes, Blackie Books (recomendación de Roberto Alcover Oti).
Realizing the Witch: Science, Cinema, and the Mastery of the Invisible, de Todd Meyers & Richard Baxstrom, Fordham University Press.

Faustino Sánchez

Este año el día del libro cae en domingo, así que me parece un gran momento para deambular a ciegas por nuestras ciudades. Y, por supuesto, recorrer ciudades míticas, cargadas de sombras, secretos y fantasmas, en las que lo onírico sirva para fundir la arquitectura urbana con las habitaciones privadas que no nos imaginamos detrás de las fachadas. Así, propongo vagar por París, Nueva York y San Petersburgo:

El bosque de la noche, de Djuna Barnes (Seix Barral)
Trilogía de Nueva York, de Paul Auster (Anagrama)
Noches Blancas, de Fiodor Dostoievski (Nórdica)

Diego Luis Sanromán

Cinco recomendaciones. Cinco libros de géneros diversos, para que cada cual y cada quien elija en función de sus gustos y querencias. El primero es una obra cuya lectura me está ocupando estos últimos días: Rien n’est fini, tout commence (Allia, 2014), una larga entrevista (cerca de 400 páginas) entre el editor de Allia, Gérard Berréby, y Raoul Vaneigem, autor entre otros textos del Tratado del saber vivir para uso de las jóvenes generaciones, una de las obras de referencia de las movidas de mayo del 68. Me parece un documento impagable sobre la intrahistoria del movimiento situacionista.
Las otras cuatro son libros que, por una razón u otra, me tocan muy de cerca (algo, he de advertir, de lo que no tienen ninguna culpa los autores aquí invocados):
Nostalgia de la acción, Ana Gorría (Saltadera, 2016). Ana y Maya Deren danzan juntas en uno de los mejores libros de poesía que he leído en los últimos años.
Shogun inflamable, Salvador Luis Raggio (Casatomada, 2015). Libro de relatos de un joven maestro de las formas literarias breves escritas en castellano.
Ringolevio. Una vida vivida a tumba abierta, Emmett Grogan, traducción de Julio Monteverde (Pepitas de Calabaza, 2017). Dennis Hopper dijo de Ringolevio: “es el mejor libro (y el único auténtico) sobre el underground americano de los sesenta”. Yo no tengo nada que añadir.
Algunos mensajes personales. ¡Abrid las puertas de las prisiones!, Pierre Clémenti (Pepitas de Calabaza, 2017). El libro llegará a las librerías en la primera semana de mayo. Mientras tanto, el lector interesado puede abrir boca leyendo la introducción al libro, publicada hace unos meses por Détour.

Marta Sebastián (Galaxia Gutenberg)

La virgen roja (La Cúpula). Es una obra de Mary M. Talbot y Bryan Talbot, un dibujante británico clásico conocido por la emblemática e influyente historia Las aventuras de Luther Arkwright. Su esposa, Mary M. Talbot es una reputada estudiosa de temas de género y guionista de cómic. Es un álbum espectacular.

Dara Scully

(de libros que recomendaría para el día del libro o para cualquier tarde silenciosa)

Lo que dijo Harriet, de Beryl Bainbridge (Impedimenta)
Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enríquez (Anagrama)
Pequeña música nocturna, de Liliana Díaz Mindurry (Huso)
La habitación de Nona, de Cristina Fernández Cubas (Tusquets)
El jardín colgante, de Patrick White (Tres Hermanas)
Cuaderno de campo, de María Sánchez (La bella Varsovia)
El zoo trágico, de Lidia Zinovieva-Annibal (Nevsky)
Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson (Minúscula)

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Détour

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