Chris Marker | Lettre de Sibérie

Si están leyendo este artículo en esta revista, no creo que les sorprenda mucho si les digo que Marker pertenece a la categoría de grandes directores completamente desconocidos para el gran público. No obstante, incluso para el aficionado avanzado, el conocimiento de su filmografía se reduce a unos pocos títulos escogidos, apenas un par, que a pesar de su importancia sólo proporcionan una visión parcial y sesgada de la obra e ideología de este director.

Por poner un ejemplo. Cuando la editora norteamericana Criterion decidió añadir a Marker a su colección eligió dos obras fundamentales de su filmografía: La jetée (La terminal, 1962) y Sans Soleil (Sin Sol, 1982). En la primera, como sabrán, se narra una historia de ciencia ficción utilizando casi exclusivamente fotos fijas, negando a propósito el movimiento que parece consustancial al arte del cinematógrafo. En la segunda se realizaba una profunda reflexión sobre la imagen, su verdad y su realidad, en un proceso de asociación libre que llevaba al espectador de Islandia a África, de Japón a Hitchcock. No obstante, en ambas, excepto en ciertas secciones de Sans Soleil, la política quedaba curiosamente al margen.

Extraño, como digo, porque en los veinte años que median entre La Jetée y Sans Soleil es precisamente la política la que domina ese tema, sino la de una persona comprometida con una ideología determinada, la izquierda marxista europea de los años sesenta y setenta, que además no intenta ocultar ese claro posicionamiento ideológico. Así, Marker realizará la crónica de diferentes conflictos obreros en À bientôt, j’espère (Hasta pronto, espero, 1968) o Puisqu’on vous dit que c’est posible (Ya que os dicen que se puede, 1974), mientras que otras ocasiones levantará acta de momentos históricos trascendentales, como en Le joli mai (El bello Mayo, 1963) sobre el fin de la guerra en Argelia, o en Loin de Vietnam (Lejos de Vietnam, Marker y otros, 1967), sobre la guerra en el sudeste asiático. El culmen de este proceso de engagement es Le Fond de l’air est rouge (El aire es rojo, 1977) que llega a esbozar una historia general de la izquierda, con rasgos de elegía, a ambos lados de la fecha mítica de 1968.

leer en détour

Número siete
Pa(i)sajes: Vagar
Imágenes: Francisca Pageo

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