Otro, de Tonino Benacquista (Lengua de Trapo) Traducción de José Luis Sánchez-Silva | por Juan Jiménez García

Tonino Benacquista | Otro

Thierry Blin y Nicolás Gredzinski se encuentran por pura casualidad en un club de tenis. No se han visto nunca, juegan una emocionante partida de tenis, en la que el primero gana por un golpe metódicamente aprendido en su juventud, y acaban acodados en la barra de un bar hablando de sus vidas. De esta conversación saldrá un reto, una apuesta, en la que el ganador obtendrá lo que quiera. La apuesta es cambiar absolutamente de vida, incluso de persona. Ser irreconocible. Ser eso: otro.

La pregunta es: ¿es eso posible? Tonino Benacquista se entrega a su respuesta.

Thierry Blin es un enmarcador de cuadros. Al principio su oficio le atraía, pero realmente nunca tuvo la vocación o la devoción suficiente para serlo, a diferencia de otros colegas. Así, pasa los días en su tienda y las noches junto a su pareja, Nadine. Si hemos de ser sinceros, con algún pequeño ajuste y las dosis suficientes de resignación, podría vivir muchos más años e incluso morir tranquilo. Sería una vida sin sorpresas, ni mejor ni peor que otras tantas. Pero Blin tiene una secreta ambición que, tras su apuesta, se vuelve determinación: ser otro. Ya no cambiar de vida, sino cambiar completamente, hasta allá donde se puede cambiar. Siguiendo las recomendaciones de André Breton, lo abandonará todo, se lanzará a las calles. En su caso: dejará su tiendecita, a Nadine y a aquella cara que nunca le gustó. A cambio, se convertirá en detective privado, se someterá a la cirugía estética, hará desaparecer a Thierry Blin y en su lugar surgirá Paul Vermeiren.

Nicolás Gredzinski no pretende ser otro. No es que le guste ser como es, un tipo apocado y gris. Pero esa misma falta de espíritu le impide imaginarse de distinto modo. Qué decir de someterse a una complicada transformación. Además, ¿para ser quién? Tras su apuesta con aquel tipo, solo le ha quedado una cosa clara. Abstemio como era, el sabor de aquel vodka que se ha tomado durante su encuentro, por pura simulación, la energía determinante que le ha dado, no es algo fácilmente olvidable. Tras la monumental resaca, llega la necesidad de entregarse a una nueva religión basada en creencias y rituales etílicos. Esto en un principio no debía afectar muy positivamente a su trabajo, en un departamento publicitario de una estructurada empresa, pero esa energía positiva hace salir de él ese otro, que a partir de ahora convivirá con él, cada vez más presente, hasta la omnipotencia.

Decía Louis Aragon que vivimos en el tiempo de los hombre dobles (su tiempo no es nuestro tiempo, pero seguramente eso no ha cambiado demasiado… o nada). En nosotros está ese hombre que nos encontramos cada mañana al levantarnos y otro, ideal, que queremos creer que nos espera y que es el justo, aquel que deberíamos ser. La frustración como motor de vida. Ferdinand-Pierrot. Otro plantea la posibilidad de llegar hasta aquel por determinación, pero también por disolución. Y Benacquista utiliza para ello un irónico (y absorbente) juego multiplicador.

Thierry Blin, entregado a la construcción de Paul Vermeiren, no dejará de encontrarse con hombres dobles. Ya no es solo que su nuevo oficio de detective privado le haga seguir a personas con una doble vida que, incapaces de esa transformación, deciden compatibilizar ser dos a la vez, sino que el destino le llevará a encontrar que incluso entre sus antiguas amistades, ser dos no es algo especialmente extraño. Alguna incluso se entrega a ello con especial complacencia, por el método de sustituir los recuerdos ciertos por otros falsos para ser alguien que nunca se fue.

Nicolás Gredzinski, por su parte, se encontrará con Loraine. Loraine, de la que no sabrá nada más que aquello que puede ver y tocar, aquello que está ahí, en tiempo presente, pero de la que desconoce absolutamente su pasado, que ella se empeña en ocultar, escondiendo otra Loraine, mujer doble. En su disolución, Gredzinski y su otro yo (etílico-conciencia), caminan decididamente hacia el infierno. Para él, lo importante ya no será dejar de ser alguien o ser otro, sino saber quién es aquella otra que se esconde tras aquella mujer con la que vive una apasionante relación.

Otro está considerado uno de los libros más interesantes de Tonino Benacquista. De su época “negra” (y volvemos a los límites de la novela negra). Justamente. A través de este juego de máscaras, el escritor francés logra construir una verdadera historia de la identidad (personal). Es imposible desprenderse de uno mismo y lo más que aspiramos es a convivir con él amigablemente. Cambiar de costumbres, cambiar incluso de piel o de espíritu (con la ayuda de ciertas sustancias, bebidas o no), no es especialmente complicado. Abandonar nuestra conciencia, nuestro pasado, nuestros recuerdos, en fin, todo eso que habita en algún lugar de nuestra cabeza o espacios limítrofes, no es tan sencillo. Y Otro es una absorbente, intrigante, reflexión sobre ello.

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