Lirio y serpiente, de Nikos Kazantzakis (Acantilado). Traducción de Pedro Olalla | por Inés Martínez García

Nikos Kazantzakis | Lirio y serpiente

Dicen “Grecia” y comienza el escándalo, las discusiones sobre política y economía, la nueva victoria de un partido y la derrota de otro. Dicen “Grecia” y la gente se centra en lo malo, en la peccata minuta. Cuando era niña, oía el nombre del país y resonaban arpas en mi cabeza, mi boca se llenaba del jugo de las uvas y mi cabeza recitaba poemas, aventuras y practicaba la retórica. Viajaba entre libros al Olimpo, paseaba entre las ruinas y conversaba con algún que otro escritor o cineasta de época sobre la vuelta de tuerca del futuro.

Resulta inimaginable pensar que se quedó en el siglo XIX el anhelo de escribir sobre la necesidad de abrir los brazos, al igual que una ventana de par en par, para dejar correr un poco, solo un poco, de sangre para tranquilizarse y no pensar en el calor del cuerpo del que no disponemos.

No es sino con 22 años, en pleno florecimiento personal, en la cúspide de la exaltación del amor que es correspondido a ratos, cuando Karma Nirvani, o más bien conocido como Nikos Kazantzakis,  inició su carrera literaria en 1906 con un desesperado diario que conjura al amor, Lirio y serpiente y con el que sufre mental y físicamente en los momentos de soledad, por el cuerpo que ama y se encuentra lejos de él.

Esta pequeña y breve joya literaria, llena de pasión, desesperación y poesía, es una historia de muerte y locura. Un diario que plasma la obsesión enfermiza del autor por su amada musa, de la que recibía clases de inglés en la vida cotidiana. Un relato que se diferenciaba poco de la realidad, Kazantzakis consumó por primera vez su amor con la joven, a la que recitaba poemas de Keats y de Byron al oído. Hermano literario de otros autores como Konstandinos Kavafis, ambos compartían la desazón del amor que palpitaba con fervor dentro de ellos y la necesidad de exteriorizarlo.

Nikos Kazantzakis, nacido en el Imperio Otomano a finales del siglo XIX, fue un escritor griego, autor de poemas, novelas, ensayos, obras de teatro y libros de viaje. Posiblemente es el escritor y filósofo griego más importante del siglo XX y el que ha sido traducido a más lenguas. Conocido principalmente por su Odisea, Alexis Zorba (adaptada cinematográficamente como Zorba el griego tras su muerte, por Michael Cacoyannia) y La última tentación de Cristo.

El amor que describe Kazantzakis en Lirio y serpiente aparece repleto de símbolos, puestas de sol, colores y carne; un amor teatralizado, acrisolado en un ritmo furtivo de caricias improvisadas; un amor que salva y condena con su luz y su paradoja. El amor mediterráneo y animal de quien estuvo entre Nietzsche y Lenin, y se declaró libre en su epitafio, “no espero nada, no temo nada, soy libre”. Acantilado ha rescatado este texto, ya que el autor quemó la mayor parte de sus obras durante la enfermedad que le llevó a la muerte,  que nos hace pensar en el verano y el dolor de las palabras eternas.  Es indudable que fue uno de los autores con mayor claridad de miras y energía por dignificar el neogriego, por concretar su riqueza potencial y aprovechar los elementos dialectales y regionales.

En 1957 perdió el Nobel frente a Albert Camus por un solo voto, quien dijo más tarde que Kazantzakis merecía el honor “un centenar de veces” más que él mismo. Nikos Kazantzakis plasmó la intensidad del amor juvenil en este pequeño libro, febril canto amoroso en prosa, con una fuerza lírica inigualable. Una fuerza vital que transporta al lector a un escenario repleto de flores, olores y erotismo, que resulta ser el más angustioso halo de muerte por amor.

“Estoy tranquilo. Estoy tranquilo porque estoy desesperado”. 

2 thoughts on “ Nikos Kazantzakis. Nacer, besar y morir, por Inés Martínez García ”

  1. Me sorprende que la línea editorial de la revista tan cuidada siempre comience a incorporar firmas más verdes y reseñas de tono repipi e ideas vagas como esta de arriba. No pretendo lanzar un ataque a la señorita o el blog, pero sinceramente como lector fiel suelo esperar un nivel mayor que de una revista universitaria y aquí todo queda un poco grande (por contraste en su web encuentro que la señorita incluyó como mejor del 2014 Bajo la misma estrella y Murakami… hay mucho que cultivar, más algunos errores ortográficos). Gracias, por lo demás gran labor.

  2. Gracias por tu comentario, Eugenio.

    Pensamos que la gente joven necesita confianza para foguearse y crecer literariamente, no basta con tener un blog personal o un perfil social en el que se recomienden lecturas. Nos equivocamos y acertamos, pero creemos que es necesario ofrecer esa oportunidad y confiar en aquellas personas que empiezan a escribir. Tenemos confianza en eso que se intuye entre sus ideas, que puede dar mucho más de sí. Para eso, en definitiva, está una revista: para ofrecer la posibilidad de que cada autor exprese su sensibilidad; que pruebe, piense y madure; que encuentre un estilo o, como mínimo, lo busque. Esa clase de inversiones, sinceramente, no se producen con tanta frecuencia en el ámbito cultural, ya sea profesional o amateur. Y creemos que lo justo es apostar por ello, equivocarnos, acertar y permitir que alguien, sea Inés o cualquier eventual colaborador, pueda poner de manifiesto sus ideas. Creer en ellas y creer en ella.

    El resto es cuestión de tiempo y paciencia. Confiamos en la materia prima.

    Saludos, y gracias por tu intervención.

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