L’Apollonide. Souvenirs de la maison close

El último trimestre de programación en el IVAC ha dejado, además de la estimulante retrospectiva a la obra de Pier Paolo Pasolini y el ciclo dedicado al noir moderno, dos ciclos sobre los que conviene detenerse. El primero de ellos está dedicado a la figura del cineasta francés Bertrand Bonello, de actualidad tras su intensa agenda festivalera y el boom y la cantidad de glosas que han suscitado sus trabajos. Bonello se ha convertido en uno de los nombres más solicitados por festivales y centros culturales de todo el mundo gracias a la calidad artística de su obra que aúna elegancia, sensualidad y fina ironía. Dotado de una importante formación musical (es compositor y ha tocado en orquestas al lado de destacadas figuras de la música francófona como Carole Laure o Françoise Hardy), Bonello ha participado con sus películas en los certámenes más relevantes del circuito de cine de autor, logrando, entre otros, el premio FIPRESCI en el Festival de Cannes, de cuya Sección Oficial es un habitual. De ahí que, con el estreno el próximo 8 de diciembre de su reciente L’Apollonide. Souvenirs de la maison close, el ciclo cierre una programación completa y sugerente de su obra.

La segunda muestra, recién iniciada en diciembre, gira en torno a los llamados géneros mutantes, que abordan la evolución de los géneros tradicionales, cómo en la actualidad se renuevan y se entrecruzan, cómo se abordan a partir del homenaje y la deconstrucción. La muestra incluye cerca de una veintena de títulos que parecen responder a los siguientes interrogantes: ¿Se puede rodar hoy día una película pura «de género»? ¿Cómo aborda los géneros clásicos el nuevo cine de autor? Así, entre los diversos autores seleccionados en el ciclo figuran Aaron Katz, Monte Hellman, Nicolas Winding Refn, Miguel Gomes o Quentin Dupieux.

Las filmotecas son un valor seguro de cara a construir pequeños oasis de cine generalmente alejado de las salas comerciales o al que hemos perdido de vista con el paso del tiempo. Estos dos ciclos que hemos señalado son una pequeña muestra del incesante trabajo por mantener con vida las constantes del cine que desempeñan las filmotecas. Por eso, si alguno de vosotros está en la ciudad, os recomendamos que echéis un vistazo a alguna de las películas programadas, porque valen la pena.

IVAC

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