Rashomon y otros relatos históricos, de Ryūnosuke Akutagawa (Satori) Traducción de Iván Díaz Sancho | por Juan Jiménez García

Ryūnosuke Akutagawa | Rashomon y otros relatos históricos

Ryūnosuke Akutagawa vivió poco (treinta y cinco años) pero su importancia en la literatura japonesa es más que notable. Y no solo. Pensemos por ejemplo en la obra que da título a este libro, Rashomon, adaptada al cine por Akira Kurosawa, obra que colocó al cine japonés en el mundo (aunque como curiosidad, más que basarse en este relato, se basa en otro del escritor: En la espesura del bosque). Por eso hay que celebrar que Satori haya vuelto a editar en nuestro país los relatos de este hombre y que, además, incluya un buen número de inéditos. El resultado está a la altura de las expectativas, que eran muy altas.

Como otros escritores de su generación, empezó en revistas, con traducciones y relatos propios, frecuentando a escritores tan importantes como Natsume Sōseki. Ya con tan solo veintitrés años escribe Rashomon, que será un pequeño relato anecdótico sobre un criado sin trabajo que descubre, en la puerta del mismo nombre que daba acceso a la ciudad, a una vieja arrancándole el pelo a un cadáver. Pero más que descubrir eso descubrirá el sentido de la vida. Al menos de la suya, a partir de ese momento. En su brevedad ya está buena parte de Akutagawa. Esa agilidad, ese gusto por la escenografía (la lluvia), esos personajes que se definen en unos gestos, un detalle. También el humor, una ironía no exenta de crueldad. Pensemos en La nariz, con ese monje atormentado por un apéndice nasal totalmente desproporcionado que le acompleja, aunque debería estar por encima de todo eso. O ese Quinto rango (la compartimentada sociedad japonesa) que solo sueña con comer gachas de ñame hasta hartarse, pero que llegada la ocasión, convertido en objeto de burla, no es capaz de unir la realidad con el deseo. En el propio relato, el escritor defiende la ingenuidad de su personaje frente a su carácter bufonesco  y servil, que bien nos podría servir para estos protagonistas, risibles pero no ajenos a una cierta ternura, aunque solo sea de perdedores.

Los ladrones, el relato más extenso de esta recopilación, permite también a Akutagawa desplegar toda la intensidad de su escritura. Los personajes, las pasiones y las traiciones se entrecruzan trepidantemente en el retrato de un grupo de bandidos, dirigidos por una mujer sin escrúpulos, que pretenden asaltar una mansión. El conflicto entre los dos hermanos y también entre fidelidad y ambición se entrecruza con una vivaz representación del asalto, violenta y cruel, no exenta de épica y de miseria, moviéndose en los extremos.

Un motivo interesante de estos relatos históricos son aquellos basados en la vida de personajes importantes en su tiempo, tratados de una forma coloquial, o bien personajes ficticios rodeados de otros reales. No se trata de acercarse a su obra y milagros sino más bien encontrarlos en su intimidad o en su mortalidad. Eso ocurre en Una vida consagrada a la literatura ligera, El biombo del infierno, Extracto de la tierra yerma o El bonzo Shunkan. En el primero de ellos, un escritor, Bakin Takizawa Sakichi (autor de obras muy populares en su tiempo) al que vemos en su día a día, que consiste en aguantar elogios o ataques en los baños públicos, soportar a su editor y buscar una tranquilidad que se le escapa constantemente. Yoshihide, el pintor protagonista del segundo relato, vive entrega a la obsesión. Por su hija, a la que pretende quitar de servir al señor de Horikawa, y por su pintura, en la que es un genio con maneras brutales. El biombo del infierno se convertirá en algo así como una historia de terror a través de la ambición, o cómo el arte, llevado al extremo, se acerca a la muerte. El tercero de los relatos estará dedicado a la agonía y muerte del poeta Matsuo Bashō (el más importante maestro del haikai, un precedente del haiku), mientras que El bonzo Shunkan, también personaje histórico, será la narración del encuentro del protagonista con él, en su destierro en la isla del Diablo y las razones equívocas que le llevaron a él.

El último relato de Rashomon será precisamente aquel en el que se basa la película: En la espesura del bosque. La historia de un asesinato contada en diferentes versiones por aquellos que tuvieron algo que ver, incluido el muerto, sacado de un más allá. Un relato lleno de esa alegre ironía que Akutagawa sabía imprimir, sin que pierdan toda su fuerza expresiva. Un estupendo colofón para una recopilación impecable que vuelve a mostrarnos al escritor japonés en ese lugar que ocupa, un espacio central no solo en la narrativa japonesa, sino como autor de relatos.

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