La otra vida de Ned Blackbird, de Alexis Ravelo (Siruela) | por Juan Jiménez García

Alexis Ravelo | La otra vida de Ned Blackbird

Quién sabe si nuestras vidas no estarán escritas por algún otro. Quién sabe si no estamos, a nuestra vez, escribiendo las vidas de los demás. Quién sabe si, lectores, no esperamos encontrarnos con nuestra vida en un libro, como aquella Verónika que en una película de Kieslowski se encontraba a sí misma, doble, en un lugar llamado Polonia. No deja de ser cierto que la escritura no es un acto solitario, sino un acto en el que alguien parte al encuentro de algún otro, desconocido, y que no hay libros sin escritor, pero tampoco sin lector, esa otra parte de una misma construcción. Todo esto viene a propósito de la última novela de Alexis Ravelo, que nos había bien acostumbrado a la novela negra y que ahora, con La otra vida de Ned Blackbird, se ha marchado a otra parte, pero tal vez no tan lejos. Algo así como la novela de misterio. Seguimos resolviendo enigmas. En todo caso es lo mismo: vamos de una gran novela a otra.

Carlos Ascanio es un profesor de filosofía que se marcha a enseñar a la Universidad de Los Álamos para huir de la muerte de su mujer. Encuentra un piso de alquiler: tres habitaciones con una llena de cosas de la anterior inquilina. Eso y unos ruidos de máquina de escribir. También cartas en el buzón que no van dirigidas a él, sino a esa Celia que habitó allí y a un tal Ned Blackbird. Los dos resultan ser la misma cosa y Ned Blackbird el seudónimo de esa profesora que escribía, secretamente, novelas del oeste. Esas novelitas que llenaron nuestras vidas (si somos lo suficientemente viejos) con nombres como Marcial Lafuente Estefanía o Silver Kane (que era Francisco González Ledesma) y que nos llevaban a un oeste tan cierto como el de las películas rodadas en Almería.

Celia, Celia Andrade, vivió en los tiempos del franquismo y eso, entre otras muchas cosas, te condenaba, siendo mujer, a no ser nada. Nada más que lo que querían los otros y poco lo que quería una misma. Pero ella se rebeló y nunca quiso asumir aquello que se esperaba de ella, aunque para una parte de todo esto tuviera que elegir ese nombre de hombre americano que se adaptara al imaginario necesario. Su vida fue la de una mujer independiente, que no se casó pero que no renunciaba a una vida amorosa.

Carlos Ascanio irá descubriendo todo esto a partir de fragmentos que dejó ella y que dejaron los demás, en un absorbente ejercicio de reconstrucción al que se abandona, para ir descubriendo que hasta en lo más inocente se puede encontrar lo terrible y que del misterio al enigma y del enigma a lo asombroso el trayecto no es muy largo. Unos descubrimientos que Alexis Ravelo dosifica y nos entrega con una precisión científica de constructor de puzles. Un puzle con una imagen que estará bien guardada hasta el final.

Homenaje a un mundo que encontrábamos cada verano en un cajón, cada verano de novelitas, La otra vida de Ned Blackbird es una profunda reflexión sobre la escritura, sobre el acto de escribir y de construir otros mundos, que tal vez están muy próximos ya no de este sino de nosotros mismos. Investigación sobre el misterio de la lectura con respecto al misterio del escribir, Ravelo nos habla de ese tiempo de los milagros. Matrioska canaria en la que siempre hay una muñeca más pequeña dentro, hasta llegar a lo esencial, a la persona dentro de la persona dentro de otra persona. Así hasta el sueño. Un sueño del que nos despertaremos con un libro encima de la mesa. Y será justo.

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