Joel y Ethan Coen | Inside Llewyn Davis

¿Cuánto hay de coincidencia fonética entre Llewyn Davis -trasunto de músicos folk como Dave Van Ronk o Phil Ochs – y los hermanos Llewelyn Davies, que inspiraron a Sir James M. Barrie las historias de Peter Pan? Es la clase de pregunta que uno puede llegar a plantearse con el cine de los hermanos Coen. Una filmografía más angulosa de lo que salta a primera vista, donde pueden conjugar los estilos de Tex Avery y Sergio Leone en películas como Arizona Baby (Raising Arizona, 1987) o dedicar todo una secuencia en Fargo (1996) obviando la investigación criminal.

Podría reducirse a que el personaje de Oscar Isaac es la ejemplificación del síndrome de Peter Pan: un adulto que se niega a crecer, a asumir responsabilidades o compromisos, lidiando con la sombra de dos hijos, niños perdidos, que no llegará a conocer. Pero nada es tan sencillo en las películas de los Coen: Ulises, el gato que acompaña a Llewyn en su aventura, no solo vive su propia odisea (1) también podría ser Mike, ese amigo ausente con cuya muerte Llewyn aún no ha podido lidiar (2), o la esperanza de ser capaz de cuidar de alguien y no ser un capullo egoísta como su ex-amante Jean lo define.

Los Coen buscan constantemente un doble juego donde son y no son conscientes de los propios símbolos que distribuyen por la película. A raíz del guion de Arizona Baby Joel Coen confesó: “Nunca planeamos previamente. No sabemos qué ocurrirá después, ni mucho menos al final. Y cuando el proceso empieza a ser aburrido, sabemos que es el momento de tomar otra dirección”.  (3) Su hermano Ethan persistiría en esa idea con motivo de la película que nos ocupa: “No operamos muy intelectualmente. Supones ¿esto se siente bien o no? Siempre es una especie de sentimiento, cuestión de gusto” Joel lo confirma: “Hacer películas es mayoritariamente responder preguntas. Y las preguntas son habitualmente muy específicas ¿Cómo debería lucir?, ¿que debería llevar el personaje? ¿Que diga esto en lugar de eso otro? Y la única forma de responder esto, como decía Ethan, es una especie de sentimiento de intención, no intelectual, en tu cabeza”

leer en détour

Número siete
Pa(i)sajes: El fracaso
Imágenes: Francisca Pageo

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