Poesía Completa, de Max Blecher(Hermida Editores) Traducción de Joaquín Garrigós | por Francisca Pageo

Max Blecher - Poesía completa

Hermida Editores nos trae, en una edición completa y con alguna que otra cosa añadida (fotografías y láminas), la poesía de Max Blecher, escritor rumano de origen judío que padeció la mayor parte de su vida una tuberculosis ósea impidiéndole vivir donde quizá hubiera querido y que le llevó a ir de un sanatorio a otro para el tratamiento de su cura. Lamentablemente, el escritor, y también artista —pues dibujaba y pintaba también— moriría a la edad de 29 años.

«Palabras, dibujos indescifrables de esta escritura / Como mis manos / Como mis ojos cerrados.» La poesía de Blecher se nutre de impresiones sobre su cuerpo, sobre su alma. Son impresiones y destellos luminosos, pues su poesía es lumínica y vital a pesar de su sufrimiento, a pesar de que esté marcada por la enfermedad. Pareciera que sus palabras se escapan de ella, pero son atravesadas por ella, llevándose pequeños trazos con las que marcar los poemas. Pareciera que con su poesía es como si necesitara reflexionar sobre sí mismo y se quitara una máscara. En ella se desnuda y utiliza palabras como un símil para aliviar lo que le acontece. Su poemario Cuerpo transparente estaría dedicado a la mujer que amó, Marie, y podemos apreciar ese deseo casi consumado, pero también insaciable sobre el lenguaje y el propio deseo mismo.

Como ya he dicho, Max Blecher, antes que escritor, fue artista. De inmensa sensibilidad, utilizaba sus impresiones también a través de dibujos y acuarelas, profundamente arraigadas a su identidad, su propia biografía, más que a sus intereses.

¿Cómo leer a Blecher? ¿Hay alguna manera exacta de empezar a leer su poesía, esta poesía nacida de las entrañas? A Blecher se le lee en silencio, se le lee pausadamente y se le lee como cuando vamos a la fuente en medio de un jardín, esperando tocar su agua, ver sus nenúfares y observar los pequeños insectos, y quizás algún sapo, que la habitan. La poesía de Blecher es un microcosmos en todo este macrocosmos que es la poesía del cuerpo, la poesía del dolor. Es única y especial, dotada de cierto tono casi crepuscular y nada distante respecto a lo que desearíamos que Blecher no hubiera vivido, pero, entonces la poesía de Blecher sería totalmente ajena a todo lo que cuenta, sería otra poesía. Quiero creer que tenemos el arte para no morir de pena, para vernos a nosotros mismos y que otros nos vean con una pizca, una pizquita nada más, de pasión y lucha por la belleza. Quiero creer que Blecher agarró el arte y la poesía para no morir de desesperanza, para dejarnos una pequeña señal de que incluso sufriendo, somos capaces de crear la más pura de las bellezas.

«Siempre hacia delante las sombras de mis pasos mueren
Como la trayectoria de un cometa en la oscuridad.»

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