Cartas de amor a Jenny Colon (Wunderkammer) | Traducido por César de Bordons Ortiz,  por Francisca Pageo

Gérard de Nerval - Cartas de amor a Jenny Colon

Decía Marina Tsvietáieva que en el amor, cuanto más lejos está la persona amada, más y mejor se ama y una no puede sino afirmar tal convencimiento en este pequeño libro, estas cartas que Gérard de Nerval escribió a Jenny Colon. Muchas veces nos preguntamos qué es el amor, cómo nace, de dónde procede, cuál es su sino, y es con la literatura, con las palabras, como podemos apreciar todo ello. No son estas unas cartas correspondidas en estas páginas, pues sabemos de Jenny Colon lo que Nerval nos dice de ella. Nerval nos la relata, nos la muestra con sus continuos halagos y muestras de afecto, con sus respuestas tan caballerosas y sinceras. El autor habla del amor, pero nos damos cuenta de que el hablar del amor también nos habla del miedo. Del de uno mismo, del del ser que ama y a quien es amado.

«Las cartas son buenas para los amantes fríos o para los amantes felices. Hablando se admite la incoherencia, pero las frases escritas se convierten en testimonios eternos.»

Decía Jules Morsan que consideraba estas cartas como una pequeña novela, pues se nos dice que Nerval las pasaba a limpio, como si quisiera que fuesen publicadas. Jenny Colon fue la primera mujer que amó y eso se nota, pues el amor que profesa se intuye puro. Pareciera que es un amor platónico, limpio de todo lo que hace el amor cuando va evolucionando y se va enfrascando de otros sentimientos que diluyen el principal afecto, y efectivamente así es como lo sentimos aquí. Nerval escribe con poesía, con lirismo, con una sensación de abarcar todo lo que el amor incluye en su ser más íntimo. Quisiera una que la escribiesen como a Jenny Colon, con tal pasión pero también con tal conciencia de la vida que se siente y se piensa. Nerval escribe a Jenny Colon pero también se escribe a sí mismo: «Cuando tomo una decisión, es firme; cuando me resigno, es para siempre, pienso en otra cosa y mis ideas se adaptan a las circunstancias.»

El posfacio de Juan Eduardo Cirlot nos introduce en la obra y vida de Gérard de Nerval y nos ayuda a entender su escritura. Nerval escribe fino, como si la pluma le convenciera de la levedad, como si esta fuera absorbida hasta llenar el alma del autor. Es así como sentimos estas cartas tan limpias y aunque pudiesen parecer sencillas, son profundas e introspectivas. Este pequeño libro de Wunderkammer se convierte en un epistolario esencial dentro del género. No hay cartas iguales a estas. Si fuéramos Jenny Colon nos sentiríamos orgullosas. De la buena ética de Nerval, de su galantería y su talento para escribirnos tan tan tan bien, tan tan tan especialmente, como estas cartas lo son.

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