Out 1, noli me tangere. Prender la vida. Sensaciones y deslumbramientos 5 semanas y 12 horas después de un visionado, por Faustino Sánchez

Con fecha y hora, solo podía ser así como escribiera. Pasé unos días abducido, con dificultad para ver otras películas y con la sensación de que el cerebro, prendido por la emoción,  se me había vuelto tan líquido que las ideas y sensaciones se entrecruzaban de manera cambiante y caótica. Necesitaba escribir algo, lo necesitaba compulsivamente, pero sabía que en cada momento mis palabras sonarían diferentes, porque la película me había llegado por una vía tan íntima que mis propias vivencias, nimias y cotidianas, siempre iban a continuar modificándola. Era imposible escribir sobre esta película. Pero también era imposible no hacerlo. Así que llegué a una conclusión: Out 1 es una película de la que solo puedo escribir anteponiendo la fecha y la hora. Hace cinco semanas y doce horas que pude ver la película, después de años de anhelo, y solo puedo decir, aparte de que ha superado con creces el difícil muro de las expectativas desaforadas, que en cada uno de estos 35 días la película ha ido mutando, abriéndose, replegándose, revelando destellos en paredes que se veían mate y encontrando recovecos desde los que observar la vida en fascinado silencio. Las 13 horas de duración de la película no son nada comparadas con el tiempo que ella está pasando en mí.

La fascinación por Out 1 llegó desde el primer momento, cuando sus pequeños elementos, las pequeñas historias que iban asomando se moldeaban como el barro en el torno del alfarero, cogiendo forma lentamente pero girando a gran velocidad. E igual que nos quedamos fascinados ante esa vasija cuya figura cambia, se asoma y se esconde bajo el movimiento de los dedos del artesano, en Out 1 las imágenes, girando implacables al ritmo de la vida, modelan una obra cuya complejidad nunca es artificiosa, sino que se va alimentando de pequeños detalles, de combinaciones y permutaciones, de reflejos, misterios y dobles fondos.

Y pienso: una película improvisada, natural, llena de hilos narrativos dispersos, ¿puede ser al mismo tiempo perfectamente matemática, estructurada y conexa?

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Número ocho
Bande à part

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Détour

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