Donnie Darko

A diferencia de otros compañeros de generación, la carrera de Richard Kelly ha vivido, desde su último filme, The Box, en 2009, un paréntesis en el que una serie de proyectos no han cuajado finalmente. Desde su debut cinematográfico con Donnie Darko, el director nacido en Virginia ha cimentado una trayectoria cada vez más inconformista plagada de películas, en ese terreno pantanoso entre lo popular y lo personal, que han definido su estilo. Por eso, Kelly representa como pocos esa sensación de cine efímero nacido dentro de la industria de Hollywood, entre su corazón y sus márgenes, como una anomalía que comienza a asomar a medida que rueda una nueva película. Un canto del cisne, en formato reducido, hacia esa generación de cineastas que han tomado los recursos expresivos del cine para contar las historias que querían.

No es casualidad que este texto de Jordi Revert se abra con unas palabras, casi una advertencia, de Samuel Beckett: fracasa otra vez. Fracasa mejor. Ese podría ser un resumen, tan sincero como burlón, de la trayectoria de Richard Kelly, wonder kid del otro fantástico, guionista eventual de Tony Scott y coloso autor de esa obra maestra de juventud que es Southland Tales. Solo por eso, por el trazo efímero que recorre su carrera, por lo difícil que será volver a verle en sus mejores condiciones, Kelly se merece esta épica del fail que, a continuación, os ofrecemos.

leer en détour

Número cuatro
Pa(i)sajes: Lo efímero
Ilustraciones: Juan Jiménez García

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