Augusto Cruz | Londres después de medianoche
Nuestro suplemento literario cumple dos años de andadura y queremos celebrarlo de una manera especial con todos vosotros. Para ello vamos a sortear una copia de Londres después de medianoche, el estupendo debut literario del mexicano Augusto Cruz que protagoniza la sección literaria de esta semana, y del que Seix Barral nos ha proporcionado generosamente una copia para regalar.

La historia de la novela narra las peripecias de un agente retirado al que un famoso coleccionista contrata para localizar el paradero de un filme perdido, Londres después de medianoche, la famosa película protagonizada por Lon Chaney y dirigida por Tod Browning. Cruz da rienda suelta a una historia de aventuras que, en paralelo, descubre una sentida reflexión sobre el viejo encanto de los relatos y la inocencia de aquel cine que se desvanecía al poco de consumirse. Aquí tenéis nuestra reseña.

La participación se llevará a cabo en nuestros perfiles sociales de Facebook y Twitter. Para entrar en el sorteo basta con seguirnos y retuitear cualquier tuit que publiquemos a lo largo de la semana en Twitter o seguirnos y compartir y/o hacer clic en el me gusta en Facebook en cualquiera de los post que publiquemos. Tenéis de tiempo hasta el próximo domingo día 6 de julio. El ganador se dará a conocer el martes día 8 de julio.

Como siempre, y por cuestiones logísticas, solo entrarán en el sorteo los residentes en España.

¡Suerte!




Sorteo 3 años Détour

Détour cumple tres años de vida y queremos celebrarlo de una manera especial con todos vosotros. Para ello vamos a sortear tres regalos (uno por ganador, al azar): un dvd, un libro y un collage, que representan los tres ámbitos por los que se mueve nuestra revista: el cine, la literatura y el arte.

La película es Arraianos, una de las sensaciones del año pasado y punta de lanza del cine gallego que ha cuajado durante los últimos tiempos, en una preciosa edición que corre a cargo de Cinebinario Films. El libro, Metrópolis, de Thea Von Harbou, editado por Gallo Nero, es la novela que su autora adaptó a partir del guion de la película homónima de Fritz Lang y que explora los aspectos más devastadores de la moderna sociedad industrial. Y, finalmente, el collage es otra pequeña joya que Francisca Pageo ha creado a partir de la Lolita de Vladimir Nabokov, y que forma parte de su serie Book Covers.

La participación se llevará a cabo en nuestros perfiles sociales de Facebook y Twitter. Para entrar en el sorteo basta con seguirnos y retuitear cualquier tuit que publiquemos a lo largo de la semana en Twitter o seguirnos y compartir y/o hacer clic en el me gusta en Facebook en cualquiera de los post que publiquemos. Tenéis de tiempo hasta el próximo domingo día 26 de enero. Los ganadores se darán a conocer el martes día 28 de enero.

Como siempre, y por cuestiones logísticas, solo entrarán en el sorteo los residentes en España.

¡Suerte!




Número cinco

Tras el paréntesis de los meses de verano, apenas restan un par de semanas para que comience nuestro quinto número. Como en los dos anteriores, su publicación abarcará un periodo más largo de lo habitual en el que, durante cada semana, lanzaremos uno tras otro los artículos que tenemos en preparación. Textos de cine, sí, pero también de literatura, esa otra obsesión que poco a poco ha ganado más espacio en la revista. Como en anteriores acercamientos, la clave de este número volverá a ser la combinación entre lo evocador y lo sensorial, el cine que sentimos y las emociones que reflejamos a través de la escritura y las imágenes. Así, uno de los temas que protagonizarán nuestros pa(i)sajes, la sección que dedicamos a los monográficos, tendrá como motivo principal la persistencia del instante, esos fragmentos casi desgajados de las películas que, con el tiempo, gozan de una autonomía propia en nuestra memoria, como si se resistiesen a desaparecer.

Hablar de la memoria nos lleva a recordar al cineasta que mejor ha combinado ese terreno con su potencial evocador: Chris Marker. Cuando hace pocas semanas que se cumplió un año de su desaparición, en Détour le dedicaremos un pequeño especial a su obra y a las imágenes que nos ha legado. Otro de los nombres propios de nuestro número será Andrei Tarkovski, sin duda el cineasta más dotado para esculpir en el tiempo y crear momentos de una belleza imperecedera. Y, tal vez porque la belleza no deja de ser una cuestión de gusto, el animador Don Hertzfeldt protagonizará otro de los textos de la revista, un apasionante recorrido por su estilo, tan sencillo como profundamente hermoso, casi un elogio de la resistencia en un momento en el que la animación tradicional comienza a sucumbir ante la apisonadora digital.

En nuestro primer número elegimos como uno de los ejes de la revista el debate en torno a la cinefilia contemporánea, uno de esos problemas abiertos que, a pesar de sus idas y venidas, continúa generando discusiones. En el número cinco se hablará de cinefilia desde diferentes perspectivas y coordenadas geográficas. También de aquellos cineastas que, contra viento y marea, mantienen como signo de identidad una coherencia creativa ajena a cualquier imperativo comercial, enfrentada ante cada intento de homogeneizar las minúsculas singularidades del cine. Y, en otro lugar, quizá más íntimo y conocido, los jóvenes cineastas y sus autoficciones protagonizarán un recorrido intenso por una serie de películas recientes que parecen invocar los rasgos de diarios personales.

Ya queda menos para empezar y estamos deseando publicar unos textos que, ante todo, esperamos que puedan mover a algo tan fundamental como las emociones, las experiencias y, en especial, al diálogo. Si algo ha fomentado la convivencia entre las publicaciones digitales es, sobre todo, la posibilidad de poner al alcance del lector una serie de sensibilidades diferentes que enriquezcan una actividad tan inagotable como la de ver y escribir sobre cine. En esta época tan asombrosamente fértil para las revistas de cine en Internet queremos que nuestro número cinco contribuya a mantener con vida el compromiso con el que abrimos en nuestro debut: poder compartir nuestra manera de entender eso que tanto nos apasiona. El cine.




Libros

Hace un año, por estas mismas fechas, terminábamos nuestro tercer número satisfechos por el trabajo realizado durante nueve intensos meses. Tras aquel número, nos planteamos que la cuarta entrega de Détour recuperase una imagen más evocadora. Fruto de ese deseo surgió lo efímero, uno de esos temas que nos perseguían desde que iniciamos la revista y que quisimos capturar entre nuestras páginas. En paralelo, el número cuatro nos ha servido también para consolidar dos ámbitos que siempre quisimos que formasen parte de nuestra publicación: la fotografía y la literatura. Semana a semana, con el estímulo de los libros, fotógrafos, realizadores, estilos, películas y, sobre todo, colaboradores, hemos dado forma a este número que nació bajo la imagen de lo efímero, de lo breve y, sin embargo, duradero. Ahora que llega julio, después de echar un vistazo a nuestro índice, cerramos este cuarto capítulo para comenzar a trabajar en el siguiente. En él seguirán la literatura, la fotografía y el arte, así como nuestro compromiso de recorrer el lado más emocional de la escritura cinematográfica.

Terminamos agradeciendo la confianza de todos aquellos que nos leéis, de las personas que han escrito en este número y de aquellas que no han podido colaborar, con cuyo apoyo siempre contamos. Détour continúa en nuestro blog, mientras preparamos el número cinco, que saldrá el próximo otoño. Nos encontramos.




Sorteo Holy Motors

Para celebrar que hemos alcanzado la cifra de los mil seguidores en nuestras redes sociales sorteamos, en colaboración con Cameo Media y Avalon, dos DVD de Holy Motors, el filme de Léos Carax que más ha dado que hablar (y hemos escrito) durante estos últimos meses.

Para participar en el sorteo solo tenéis que compartir o darle al me gusta (en Facebook), retuitear (en Twitter) en aquellas noticias que publiquemos durante la semana, o bien ser nuevos seguidores en alguna de las dos redes sociales. Tenéis hasta el próximo domingo, día 14 de abril, para concursar. Los ganadores se darán a conocer el día 16.

Como siempre, y por cuestiones logísticas, solo entraran en el sorteo los residentes en España.

¡Suerte!




Dos años después, aquí seguimos. Rebobinemos un poco en el tiempo. Año 2009, en un duro invierno. La primera semilla de Détour empieza a coger forma a través de conversaciones de correo electrónico, reuniones, sugerencias y, finalmente, contactos. Toda esa actividad lenta cuajará un 23 de enero de 2011 cuando, tras un día de nervios y revisiones constantes, aparezca el primer número de nuestra revista. Desde aquel momento, el reto ha sido buscar, infatigables, una escritura arraigada en las emociones, una pasión por escribir sobre cine, literatura y arte. A veces, hemos empezado la casa por la ventana; en ocasiones, la obra ha quedado a medio construir. Siempre intentamos dar lo mejor, porque sin esa pasión sería imposible mantener con vida ese primer impulso que explotó un día como hoy hace dos años. Por eso, iniciamos un nuevo año agradeciéndoos, a los que lo hacéis posible -porque escribís, porque nos leéis, porque discutís y no os dais por vencidos-, estar ahí cada día, a cada momento, en cada texto.

Para celebrar nuestros dos años de vida, os invitamos a participar en el sorteo de tres reproducciones, numeradas y firmadas, del collage conmemorativo de nuestro segundo aniversario, realizado por Francisca Pageo. Tan solo debéis darle al me gusta en facebook o retuitear en twitter. Entre todos aquellos que lo hagan hasta el próximo domingo, día 27 (y sean residentes en España), elegiremos a los tres afortunados.

Collage




Como modo de celebrar el día de la animación, no se me ocurre una forma mejor que el vídeo que precede estas palabras. En nueve minutos consigue transmitir todo aquello que hace grande a esta forma artística, aunque para muchos su contenido deba ser descifrado.

Para el público en general, y gran parte de la crítica, la animación nunca ha dejado de ser una forma destinada a los niños, la gran niñera para tenerlos entretenidos y que no molesten, una forma de expresión inmadura y superficial, intrascendente y pasajera. Incluso cuando ciertas variedades de animación conseguían salir del gueto al que habían sido condenadas, siendo admiradas y esperadas con ansiedad por entendidos y aficionados, era para caer en otro mucho peor: el que reduce la animación válida a Pixar y el 3D, o las muchas copias y recopias de Family Guy, cuyo espíritu subversivo en realidad no es más que una gran mentira que busca afianzar aquello mismo que simula criticar.

La auténtica grandeza de la animación está en su casi infinita variedad. A los cien nombres que muestra el vídeo pueden añadirse otros cien más, y aún otros cien, y no habremos abandonado el ámbito de los maestros indiscutibles. Maestros no porque se adhirieran a un estilo dominante y lo hicieran avanzar en sus postulados, sino porque cada uno de ellos puede considerarse creador y fundador de un estilo propio, el cual necesitaría toda una escuela entera para ser agotado y convertirse en rutinario.

Por esa razón, la animación es uno de las pocas regiones de la cinematografía donde un aficionado puede sentir aún la emoción, esa emoción propia de la juventud que acaba de percibir que un mundo entero le rodea, de explorar territorios aún no cartografiados, donde a cada vuelta del camino es posible encontrar tesoros inesperados, de esos que pueden hacer saltar en pedazos tu concepción, tu percepción del mundo, todo aquello que considerabas sólido e inmutable.

Una emoción, una anticipación y un estremecimiento que no se restringen a los aficionados, puesto que la animación no es una forma donde el creador tenga que elegir entre ser una de las múltiples copias de clásicos o modernos que pueblan el gran cine. Ante él se abre una inmensa variedad de técnicas y estilos, en los cuales las reglas aún están por definir y concretar, como si el animador fuera aún uno de esos pioneros del primero mudo que acabase de descubrir la existencia de la cámara y aún se pudiese permitir jugar y experimentar con ella.

Un modo de creación, el de la animación, que convierte a sus seguidores en auténticos héroes, personas capaces de gastar años enteros, muchas veces trabajando en completa soledad, con medios inadecuados para su sueños,  para conseguir apenas unos pocos minutos de celuloide, en los cuales tienen que tocar los cielos, puesto que ninguno de ellos sabe cuándo volverá a encontrar financiación o sí podrá hacerlo antes de que su llama se extinga.

Una forma en fin, donde cabe todo, donde todo es posible, de la vanguardia más extrema a los productos más populares, de la belleza más perfecta de el feísmo más repugnante, de la reproducción exacta del mundo visible a la abstracción más desapegada, sin olvidar que la animación el único rincón de la cinematografía que supo ser moderno hasta sus últimas consecuencias cuando el modernismo aún libraba sus batallas contra el arte del pasado o ser posmoderna avant-la-lettre, cuando ese movimiento ni siquiera tenía etiquetas que adjudicar.

No obstante, a pesar de tanta gloria, de tanta victoria, aún existen sectores de la  academia que proclaman que la animación no es cine, sin saber que lo que concibieron como condena inapelable, no es otra cosa que un timbre de gloria, puesto que efectivamente la animación no es cine, no es su cine, si eso significa restringirse a su concepto estrecho y excluyente.

* * *

Desde nuestro primer número, la animación tiene un lugar especial en la revista. Por eso, en una fecha tan indicada como esta, os invitamos a que os acerquéis a los textos, variados y heterogéneos, que hemos publicado a lo largo de nuestra andadura. Larga vida a la animación.

Satoshi Kon
Tristeza
Madhouse
Animación: Abstracción
Yuasa
Paprika
Phineas y Ferb
Evolución
Servais




En unos pocos días, el número cuatro de Détour empezará su andadura por la red y, como no podía ser de otro modo, os presentamos, para ir abriendo horizontes, las dos nuevas y maravillosas portadas de Francisca Pageo, que abrirán, de nuevo, nuestra particular caja de Pandora…

Détour
Détour




HKoji Wakamatsuoy, tras un desafortunado accidente de tráfico, moría el director japonés Koji Wakamatsu. Con él desaparece toda una parte del cine japonés, su lado revolucionario, provocador, que en otros momentos, años sesenta, setenta, compartieron un buen número de cineastas, reunidos en su mayoría alrededor de la nueva ola japonesa, posición que poco a poco fueron abandonando. Pero Wakamatsu permanecía. Mientras atrás iban quedando aquellos meses de octubre y noviembre del sesenta y ocho, él continuaba, insistía, continuaba una especie de combate infinito contra aquella sociedad. Autor de una obra imperfecta, maravillosamente imperfecta, contó con un puñado de clásicos, casi siempre junto con Masao Adachi, guionista-revolucionario, que abandonó el cine para unirse a la lucha armada. Wakamatsu iba a verle año tras año, allá donde se encontrara, y seguramente pensaban en otros mundos posibles. No llegaron. Adachi desapareció durante treinta años, Wakamatsu, a su manera, también.

Sin embargo, la historia no había acabado para ninguno de los dos. El director japonés, más viejo, más sabio, más hiriente, volvió tras la cámara y de nuevo su cine era un puñetazo en estómagos bien llenos, volviendo en buena medida sobre la Historia y sus sombras. Como en un acto mágico (y justo), Caterpillar los volvió a reunir. Ahora, el destino acabó de una manera bien tonta con él (como si hubiera muertes maravillosas). Queda una obra inmensa (en extensión), brutal (en contenido), única (como universo).

 

Koji Wakamatsu
Masao Adachi




Acabó Sitges con el triunfo rotundo de Holy Motors, de Léos Carax. Diez días después, el cine fantástico y sus aledaños han vuelto a demostrar su inagotable capacidad de investigación alrededor de todas esas imágenes misteriosas, siniestras o radicales que descansan en las partes oscuras de nuestro interior. Imágenes salvajes y hostiles, con la contundencia del protagonista de Maniac (Frank Khalfoun, 2012), que eliminan a cualquier intermediario para proyectarnos en los entresijos de las mentes perturbadas; imágenes de hiriente belleza, como las de Miss Lovely (Ashim Ahluwalia, 2012), que nos introducen en el vientre de Bollywood para contarnos cómo tras las hermosas texturas y colores de otro mundo laten historias de auténtico dolor; imágenes que resisten al tiempo, como las de Alois Nebel (Tomás Lunák, 2011), donde el trauma permanece abierto mientras impide que todo progreso social tenga razón de ser; imágenes en super 8, como las de Sinister (Scott Derrickson, 2012), que transportan un cuento de horror eficaz hacia una reflexión sobre el alcance y la capacidad de contagio del horror filmado; imágenes de la era del cybercapital y el desapego emocional, como las de Cosmópolis (David Cronenberg, 2012), donde asistimos a la inmolación de los rasgos definitorios de la condición humana y al nacimiento de esa deriva emocional que describe los problemas de nuestra contemporaneidad; imágenes construidas a partir de desechos, como las de V/H/S (VV.AA., 2012), que, entre la ironía y el respeto por las mitologías del fantástico, glosan algunas de nuestras pesadillas cotidianas más frecuentes; imágenes que retrotraen a otras imágenes, como las de Tulpa (Federico Zampaglione, 2012), donde rastreamos las huellas del giallo en cada ángulo de cámara, cada asesinato con arma blanca o espacio desierto de la ciudad; imágenes que buscan sus sonidos, como en Berberian Sound Studio (Peter Strickland, 2012), que ponen en escena la melodía para un asesinato, el destino del creador absorbido/alienado por sus imágenes; imágenes enfermas, como las de Antiviral (Brandon Cronenberg, 2012), que giran en torno a la necesidad de mantener un contacto, como el de un virus con su huésped, entre nosotros y esa sociedad cuya pregnancia ambicionamos poseer; o imágenes equivocadas, como las de Wrong (Quentin Dupieux, 2012), que nos enseñan cómo, con sus retruécanos y vueltas de tuerca, un relato sembrado de errores puede finalmente alcanzar la misma solución acertada.

Holy Motors

Sitges ha sido un festival de imágenes. Tal vez por eso, un filme como Holy Motors, que es puro cine, auténtico tratado sobre la pervivencia de la imagen cinematográfica, ha resultado triunfadora. Porque sus imágenes, provocadoras y siempre abiertas a una nueva ocurrencia, advierten esa belleza secreta e inagotable que habita en nuestro cine fantástico. Este es solo un resumen, un borrador apresurado y urgente, de lo que en unos días será la crónica de la presente edición del Festival. Un resumen en forma de imágenes, atrevidas, mutantes o impactantes, cuyo final no puede ser otro que la imagen más bella proyectada la pasada semana: la danza, tan física como virtual, de cuerpos que se buscan, retuercen, desean y encuentran, que Léos Carax filma como si se tratase de un hermoso misterio en Holy Motors.




DLords of Salemesde hoy, y hasta el próximo día 14, tendrá lugar la 45 edición del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya Sitges 2012. Una 45 edición que continúa la estela de algunos de los filmes presentados el año pasado -como The Divide o Hell– y aborda como leitmotiv del certamen el apocalipsis. Un apocalipsis que, además del fin del mundo, también tendrá su reflejo en la manera de filtrar el cine las crisis financieras y morales que nos afectan de pleno en la actualidad. En cualquier caso, llega Sitges y ese nombre es sinónimo de diez días de programación dedicada a glosar las últimas tendencias del cine fantástico, las joyas de autor que han atravesado los festivales de cine recientes, el mejor cine animado y, cómo no, el horror y la violencia, la comedia salvaje y el cine hecho desde el estómago que aguarda expectante los maratones nocturnos.

Sitges 2012 va a ser, como cada año, la celebración del cine, de (casi) todo tipo de cine. Una celebración en la que maestros como Argento, Cronenberg, Kitano, Coscarelli, Ruiz o Miike se verán las caras con el presente del cine de horror -Zombie, siempre Zombie-, esos nombres que descubriste el año pasado y vuelven con energías renovadas -Ben Wheatly, realizador de la jugosa Kill List-, o con la película que (per)seguirá la delicadeza estética de la inmensa Amer -¿será este el año de Berberian Sound Studio? Esto es apenas una gota en el océano de Sitges, en el que además podremos disfrutar de películas tan estimulantes como V/H/S o Cabin in the Woods; comprobar si los hijos de los grandes cineastas (Lynch y Cronenberg) apuntan y continúan las maneras de sus progenitores; disfrutar de la avalancha asiática que se nos viene encima -con Gisaburo Sugii como uno de los vectores de la sección animada y el esperado regreso de Mamoru Hosoda; medir la temperatura del fantástico español con el surtido que nos ha preparado la programación; o pasarlo bomba con golosinas como Crawl, Excision o Safety not guaranteed. En definitiva, Sitges, por encima de sus películas, invitados y actividades, será puro cine durante estos próximos diez días.

Como el año pasado, Détour estará presente cubriendo todo lo que dé de sí esta cita que tantas veces marcamos en nuestra agenda cinéfila. Cada día, desde nuestras redes sociales, podréis estar al tanto de los detalles y comentarios de una programación que genera estupendas sensaciones. Una vez terminado, podréis leer una crónica, pormenorizada y sentimental, de estos días de cine. Ahora no hay excusa para disfrutar de este Festival. Empieza Sitges.