Dendritas, de Kallia Papadaki (Automatica Editorial) Traducido por Laura Salas Rodríguez | por Francisca Pageo

Kallia Papadaki | Dendritas

Dendritas es la historia no solo de las personas que se tratan en este libro. Es la historia de muchos y muchas que tuvieron que emigrar, buscando no solo un sueño, sino la propia vida en unas mejores condiciones. Esta búsqueda no es fácil, cumplir el sueño tampoco, pero es precisamente el hecho de buscar lo que hace que estas vidas merezcan la pena. En esta búsqueda hay resquicios de felicidad, los resquicios de cómo una persona se hace una vida digna. Quizá tengamos ya una idea de lo que significó emigrar a EEUU, pues es algo que vemos en el cine continuamente, pero no está mal adentrarse en estas historias, que aunque sean ficción, narran la realidad y la cotidianidad de una manera bastante detallada y suelta. Casi podríamos estar allí.

Dendritas es una novela que sucede mientras nieva. De alguna manera, podemos asociar a cada persona como si fuera un copo de nieve mismo, formando una ciudad de Camden digna de la más bella postal emocional. Como novela plural que es, podemos apreciar los diferentes aspectos -y diferentes épocas- que la familia Cambanis y alguien muy especial llevarán. Es posible que nos perdamos un poco, por esos saltos y por esos personajes, pero es una pérdida entrañable. Ellos, aunque haya dicho antes que son como copos de nieve («Cada copo de nieve es único en su composición«, escribirá Papadaki), por dentro arden, conforman lo que significa sentirse vivo. Y es que, qué es vivir sino eso mismo, sentirse vivo hasta las entrañas. Los personajes comparten ese ardor con nosotros. Como si de una obra de teatro se tratara, Papadaki hace que sean ellos los que narren esta historia.

Hay una sensación profunda de anhelo en estas páginas, es lo que una siente al leerlas, y es lo que parece transmitirnos la autora. Los recuerdos de un porvenir y los del pasado se entremezclan, destapan lo que no pudo ser, lo que fue y lo que de alguna manera podría ser. Por eso esta es una novela intergeneracional, que se mete de lleno en los deseos más profundos del ser humano, en sus pensamientos y hechos.

Leer a Kallia Papadaki es leer la vida misma, es leer al ser humano en sus búsquedas, nostalgias futuras y deseos truncados. Quizá por eso no es extraño que se llevase el Premio de Literatura Europeo, quizá por eso tampoco lo es que a todos los que hemos leído esta historia no nos ha dejado indiferente. A mí, con sus más y sus menos, me ha gustado leerla. Pasar por las vidas de tantas personas sin darse una cuenta de que han sido ellas las que han pasado por la mía. En eso reside la buena literatura.

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