El ojo en la mitología. Su simbolismo, de Juan Eduardo Cirlot (Wunderkammer) | por Francisca Pageo

Juan Eduardo Cirlot | El ojo en la mitología. Su simbolismo

Quienes hayan leído a Juan Eduardo Cirlot sabrán que su gusto por la mitología y la simbología y todo lo que ella implica habita en él de una manera natural y plena. Nunca sabemos dónde acaba, ni cómo acaba, ni de qué luz interior proviene todo el conocimiento que tiene en sí. Con El ojo en la mitología. Su simbolismo, nos hallamos ante su primer ensayo sobre lo simbólico. Un ensayo escueto y breve pero no por ello carente de elementos que se vuelven imprescindibles para entenderlo y comprenderlo.

En esta edición, prologada por Victoria Cirlot, hija de Juan Eduardo y también investigadora, nos encontramosante las convergencias entre sus investigaciones y los estudios de su padre. Estas no es que aclaren lo investigado pero sí nos indican cómo las cosas ante el hombre, como bien señala Juan Eduardo, se nos aparecen de tres maneras: como muros, como espejos o como ventanas. Es fundamental que veamos las imágenes de la imaginación no como fantasías, sino como captaciones de otros aspectos de la realidad, porque así lo son. El autor sabía esto muy bien y nos traslada las diferentes simbologías del ojo en las más diversas mitologías al ámbito de lo real para poderlas comprender y entender. Cabe señalar que las imágenes provistas en el libro —22, ni más ni menos, elegidas cuidadosamente por él—, nos acercan también a ello de un modo suntuoso y casi sensual. Nos seducen, como así seduce este imaginario de la mirada de la investigación de Cirlot. Por ejemplo, nos da a conocer cómo los egipcios glorificaban el ojo (siempre lo dibujaban de frente y bien grande), o cómo los indios identificaban el ojo con el sexo, o cómo esos ojos desplazados (en las manos, por ejemplo) eran un símbolo icónico en el cristianismo o la magia. Cirlot también nos hablará así de las supersticiones relativas a dicho órgano y de sus elementales esencias. Poco podemos decir de ellas visto a través de la propia mirada que hizo Cirlot, pues lo mejor es leerlas y comprobar por nosotros mismos toda esa capacidad simbólica que el ojo posee no por sí mismo solamente, sino por lo que el hombre ha creado para sí.

Para quienes nos gusta la simbología o somos estudiosos de ella, este es un libro esencial y signicativo. La multiplicidad de interpretaciones de las diferentes culturas nos acercan a la maravilla de la expansión y el misterio de lo sagrado. Quién no quiere conocer sobre ello, quién no quiere caer en la mirada de un hombre que nos trajo la revelación misma de su mirada: su curiosidad innata.

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