Yugoslavia, mi tierra, de Goran Vojnović (Libros del Asteroide) Traducción de Simona Škrabec | por Juan Jiménez García

Goran Vojnović | Yugoslavia, mi tierra

Hay guerras que no terminan nunca. No ya guerras que están siempre presentes porque a diferencia de otras muchas quedaron las imágenes o porque todavía quedan supervivientes, personas que conservan el recuerdo de aquellos días, alguien a quien preguntar, algo vivo. Hay guerras que no terminan nunca porque forman parte de una cierta intimidad que va más allá de esa historia colectiva. Una intimidad transmitida de abuelos a padres, de padres a hijos. ¿Y cuando esa intimidad está construida sobre rencores u odios? Sobre ajustes de cuentas postergados. Acabó la Segunda Guerra Mundial y el comunismo, ese telón de aceró, cayó rápidamente sobre una parte de Europa. Y con él, en esos nuevos países ya tan viejos, quedaron atrapados muchos pensamientos funestos, cociéndose a fuego lento sin apagarse jamás.

Goran Vojnović es esloveno. Un esloveno que primero fue yugoslavo y luego llegaron las guerras balcánicas, ahí, en el corazón de Europa, y todo saltó por los aires con una rabia difícilmente sospechada, pero que no podía ser fruto de la improvisación o del parecer de unos pocos dirigentes. Y esa es la pregunta que se esconde detrás de Yugolasvia, mi tierra. O tal vez no haya ninguna preguntar formulada, sino tan solo la búsqueda de respuestas a un sentimiento difícil de definir.

Vladan Borojević no tiene muy clara su vida. Vive con la joven Nadja una relación que le parece increíble, tiene un trabajo vulgar y estudia sin demasiada convicción para escapar a ello. No hay mucho más tras todo esto. Un día descubre por azar que su padre sigue vivo. Y no solo eso: es un criminal de guerra buscado. Coronel de ejército yugoslavo, se le responsabiliza de la matanza en una aldea de mujeres, ancianos y niños. ¿Cómo encajar a aquel padre muerto en la figura de ese otro, resucitado? Solo sabe que quiere encontrarlo. Tal vez no tenga muy claro para qué, pero necesita encontrarlo. Poco a poco todo va volviendo. Los recuerdos de una infancia que acabó en la guerra, la madre, la salida de Eslovenia, el regreso a Eslovenia. Su presente no es más que un fragmento más de su pasado.

Pero su padre no está esperándole en ningún lado. Oculto, no va a ser tan sencillo encontrarle, en un país dedicado a olvidar y no pocas veces a esconderse, en un país traumatizado que se cree víctima de la Historia. La novela será ese viaje, que será tanto un viaje interior como exterior, y los riesgos que comporta. Ya no físicos, sino mentales. Enfrentado a fantasmas propios y ajenos, Vladan se irá diluyendo en sus miedos y en la incertidumbre.

Goran Vojnović traza en Yugoslavia, mi tierra, un relato que se confunde con la realidad de todo aquello que se perdió con la guerra (pero ¿cuál?) y dejó ese rastro de heridas y cuerpos cercenados (también el cuerpo de aquella Yugoslavia fragmentada). Un relato que cuestiona la idea de destino o de lo inevitable como justificación (histórica) para todos los crímenes, pero que no deja de constatar que las cosas no son tan sencillas ni los hombres tan simples como para reducirlas a unas pocas palabras.

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