Número tres

“El barrio blanco de Calcuta estaba lleno de laureles rosas y el laurel rosa tiene un olor que no es precisamente bueno, un olor que no es muy definido. La lepra tampoco. Huele a flor y a azúcar. Un olor como de confitura. Y en esos jardines, en todos los jardines de la ciudad, en todos los que he conocido en Phnom Penh, en Saigón, había leprosos acostados sobre los macizos de flores. Y finalmente los jardines de laureles se convirtieron en jardines de la lepra.”

Marguerite Duras. Entrevista con Dominique Noguez {La lepra del corazón, Emilio Toibero (ed.)}

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