La trilogía de la vida de Hertzfeldt: contemplando el abismo de nuestra mortalidad, por David Flórez

Don Hertzfeldt

Tras culminar su trilogía sobre la vida (y la muerte) con It’s such a beautiful day, su autor, Don Hertzfeldt, mantuvo una entrevista con la publicación digital The A.V. Club. Para quien esté familiarizado con la obra de Hertzfeldt, uno de esos prodigios de la animación que consigue intensificar todo el espectro de las sensaciones a partir de una premisa casi espartana, las siguientes declaraciones no pasarán desapercibidas. A propósito del porqué de su animación tan básica, Hertzfeldt señalaba que es “mi manera de dibujar. Creo que es lo más honesto. No estudié animación ni fui a CalArts, así como tampoco tomé demasiadas clases de dibujo al natural. En cambio, fui a una escuela de cine queriendo ser como Stanley Kubrick y rodar películas. De manera accidental caí en la animación y aquello fue tomando cuerpo poco a poco. Pero todos mis héroes son cineastas en imagen real. De hecho, aún me siento esa clase de cineasta, que piensa en imagen real, pero que resulta que dibuja”.

En La trilogía de la vida de Hertzfeldt: contemplando el abismo de nuestra mortalidad, David Flórez lleva a cabo un brillante recorrido por el estilo, los elementos y las constantes, temáticas y formales, de este atípico animador. La clase de cineasta que, parapetado tras su identidad creativa, ha sido capaz de formalizar una de las reflexiones más hermosas sobre el paso del tiempo y la cuestión de la mortalidad. Pero, también, una reflexión sobre el propio devenir de la animación en tiempos donde la estética digital ha colonizado la definición de sus obras. Pura melancolía de la resistencia para una carrera edificada sobre unos cortometrajes que, al final, son más grandes que la vida.

 

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Número cinco
Pa(i)sajes: Melancolía de la resistencia
Ilustraciones: Francisca Pageo

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Détour

2 thoughts on “La trilogía de la vida de Hertzfeldt: contemplando el abismo de nuestra mortalidad, por David Flórez”

  1. He guardado el artículo para leerlo mas tarde, pero así leyendo en diagonal (pecado capital, ya lo sé) me sorprende la NO mención a la animación asiática. Básicamente por el torrente estético formal y narrativo que supone su cine (o sus series de tv).

  2. “me sorprende la NO mención a la animación asiática.”

    Hmmm.

    En primer lugar, el artículo se centra en un corto (o trilogía de cortos) de Don Hertzfeldt, autor perteneciente a la rama independiente/experimental de la animación occidental. Eso impone unos límites históricos y geográficos muy concretos.

    Segundo. Resulta sorprendente acusarme de no prestar la debida atención a la animación asiática (o mejor dicho el anime, dada la continuación del comentario).

    Precisamente. A. Mí.

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