Blanca Rego | Siete pronósticos de lluvia

14 de diciembre de 1929, Ámsterdam, nuboso con lluvia

Cae una gota sobre el canal. Y otra. Y otra. Los círculos concéntricos que crea la lluvia al chocar contra el agua se expanden hasta las calles de la ciudad. Un hombre saca la mano del bolsillo de su abrigo y gira la palma hacia el cielo para comprobar si llueve. Sí, llueve. Se abren los paraguas, se cierran las ventanas. La lluvia empapa las calles de Ámsterdam, que pronto se quedan vacías al ritmo de las gotas de agua que caen sobre el cemento… el cristal… el metal. Tintineos y repiqueteos que solo escuchamos en nuestra memoria porque Regen (1929), como todas las sinfonías urbanas de los años 20, es muda, silenciosa, al contrario que la lluvia.

Dicen que a Joris Ivens se le ocurrió hacer Regen porque durante el rodaje de su anterior documental llovió mucho. El resultado, más que un documental, es una mirada poética de lente a lente, de la lente de la cámara a los millones de lentes de la lluvia. No en vano es la única sinfonía urbana en la que la protagonista no es la ciudad, sino una precipitación acuosa en forma de gotas originada en la condensación del vapor de agua contenido en las nubes. Una sinfonía urbana celestial.

leer en détour

Número seis
Pa(i)sajes: Del agua
Imágenes: Francisca Pageo

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