HUn paseo ilusoace unos meses, a raíz del estreno de Los ilusos, mantuvimos una conversación con su director, Jonás Trueba, en la que repasamos cada aspecto no solo de sus películas, sino también de su manera de entender el cine. Si hay un punto que destaca, entre otros, en los dos filmes que ha dirigido hasta la fecha, ese es su singular visión de Madrid, de un Madrid de los rincones, de los pequeños lugares y de los recovecos, en el que, como el mismo Jonás comentaba, “hemos intentado hacer un esfuerzo por intimar más, por acercarnos más a las cosas, por hablar a media voz”. Algo más íntimo. Quizá esto último, que nos devuelve las sensaciones de un paseo, de una conversación distraída o de un vagabundeo por nuestros lugares más familiares, sea lo que a fin de cuentas ha permanecido en el recuerdo con Los ilusos; la posibilidad de compartir unas sensaciones, una manera de ver las cosas, que esta vez sí se acerca e identifica con la nuestra.

Un paseo iluso, el texto de Andrea Morán que presentamos a continuación, es la mejor respuesta -la mejor carta o la mejor declaración- que alguien al otro lado de la pantalla podría escribir a esos ilusos que pasean por algunas de las calles de Madrid. Una respuesta, sí, pero también un recorrido por esos sentimientos y experiencias, por las sensaciones que despierta la película y esa voluntad de compartir la vida y el cine a la que nos invitan sus personajes. Un paseo iluso no es solo un texto, también una pequeña película que Andrea ha montado a partir de esas sensaciones, de ese paseo, en las que, quizá más que en otras historias, a uno le gustaría poder vivir.

 

leer en détour

Número cinco
Bande à part
Ilustraciones: Andrea Morán Ferrés

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