Antivirus y otros relatos sobre plagas y paranoias, de José Ángel Barrueco (Efe Eme) | por Miguel Sanfeliu

José Ángel Barrueco  | Antivirus y otros relatos sobre plagas y paranoias

En la época en que los blogs estaban en auge, me aficioné a seguir las entradas del de José Ángel Barrueco (Zamora, 1972): Escrito en el viento. Sus intereses solían ser muy afines a los míos. En ocasiones, tenía la impresión de que llegábamos a la vez a los mismos autores, que descubríamos los mismos libros. Su gusto por una literatura un poco canalla, por autores de los márgenes, su simpatía hacia una generación de escritores malditos que se dieron a conocer, la mayoría, en la editorial DVD, como Vicente Muñoz Álvarez, Salvador Gutiérrez Solís, Roger Wolfe, Patxi Izurzun o el malogrado David González, entre otros, me arrastraba en su misma dirección. Hay un libro que recoge una buena selección de estos autores, abanderados de un temprano realismo sucio español, titulada Golpes. Ficciones de la crueldad social (DVD, 2004), que todavía se puede conseguir de segunda mano. Estas afinidades me llevaron a seguir la obra de Barrueco, que ya abarca siete novelas, un libro de relatos (ahora dos), diversos poemarios, una obra de teatro y otros difícilmente clasificables. Dieciséis libros en total, sin contar las obras colectivas en las que ha participado (e incluso algunas las ha coordinado), que según su apunte biográfico son más de setenta. ¿Por qué alguien con un solo libro se convierte en una especie de gurú, adorado por todos los medios de comunicación, y otros con obras más consolidadas parecen seguir debutando con cada nuevo título? Misterios del mundo literario. Y esperemos que estas contradicciones se corrijan más pronto que tarde.

Ahora la editorial Efe Eme (que ha recuperado la obra de otro escritor maldito: Raúl Núñez), publica un libro de cuentos de José Ángel Barrueco que nos puede ayudar a adentrarnos en el interesante y particular mundo de este autor. Su título: Antivirus y otros relatos sobre plagas y paranoias, y recoge quince relatos y un microrrelato, que reflejan muy bien sus intereses, influencias y obsesiones.

Los cuentos los encabezan dedicatorias y citas de Raymond Carver, Quentin Tarantino, Clint Eastwood, John Fante, Jack Kerouac, William S. Burroughs, David Cronenberg, Kafka, Cioran, Nietzsche y hasta una de Dum Dum Pacheco que dice: Así que el que lo lea que saque las conclusiones que le salgan de los cojones. Y por ellos circulan el doctor Mengele, los quinquis de los ochenta, traficantes y bohemios; la droga, el cáncer, los insectos y la literatura. Es la literatura el hilo conductor de este libro, la válvula de escape, el método de expiación, el campo de experimentación, el puñetazo en la mesa, el recuerdo y la añoranza. Un libro de cuentos son múltiples puertas a los intereses de su autor, a su mundo privado, y por eso entregar un libro de cuentos a la imprenta es siempre un acto de generosidad. Nos encontramos historias que nos transportan a recuerdos y otras que actúan como ejercicios de estilo. Se habla de venganzas y de precariedad. Encontramos reflexiones como Un escritor vende poco, salvo si es uno de esos tipos célebres que arrasan en las librerías y cuyos libros todo el mundo regala por Navidad. Los críticos y los esnobs acostumbran a machacar sus novelas y su reputación, pero no veo nada de perjudicial en enriquecerse escribiendo. Una de las historias más emotivas es La enfermedad, sobre el cáncer de la madre del narrador. Una historia llena de tristeza y de impotencia. También nos encontramos con la particular versión de En la carretera que se cuenta en Al final de la carretera, sobre un joven que vuelve andando solo por una carretera, de noche, después de una fiesta, al camping donde están sus amigos. La oscuridad es una amenaza que le mantiene alerta. Lo importante de un viaje y por tanto de una vida es la ruta en sí. El relato Antivirus rinde homenaje a Cronenberg y a Burroughs hablando de un hombre que descubre que su cuerpo se está llenando de llagas, de supuraciones, de bultos, de deformidades y de palabras que parecen tatuadas en tinta negra. La muerte tiene un papel relevante en este libro.

La tercera parte, que se titula Insectos, contiene un único texto: Pico de chinche [apuntes de exterminio]. Es el más largo. Es una narración fragmentaria. En ella nos encontramos con la historia de una plaga de chinches que acosan al protagonista y a su familia. Este suceso se alterna con narraciones que nos hablan de John Southall, que en 1726 fue considerado el primer exterminador de insectos, valiéndose de un elixir que descubre casualmente en un viaje por las Indias Occidentales; y también con entradas de Wikipedia sobre las chinches; y de curiosidades recogidas de diversos artículos sobre estos casi inmortales  parásitos. Una batalla titánica contra una plaga prácticamente invencible, que se va convirtiendo en una aventura obsesiva, que va ocupando la mente todo el día, que te mantiene alerta, en tensión constante. En un momento dado nos habla de cómo ha de desprenderse de libros que se acumulan en el suelo, y me pareció especialmente interesante cómo describe su proceso de selección, así como su repaso a las lecturas más preciadas.

El cine, cierto cine, y también cierta literatura, cobija un poder que se instala en el subconsciente y actúa desde ahí, en esas regiones oscuras de la cabeza, y le afecta aunque uno no lo sepa ni lo sospeche. La literatura y el cine impregnan las narraciones de este libro como un barniz que las hace brillar. Los elementos autobiográficos se filtran entre sus líneas. El conjunto es heterogéneo, pero siempre ameno. Los cambios de estilo y de tema dotan al libro de una amenidad muy apreciable. Y muchas de estas historias se quedan en la cabeza, con un martilleo constante, como esas chinches que se resisten a ser exterminadas.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.