August, de Christa Wolf (Libros del Asteroide) Traducción de Marina Bornas | por Juan Jiménez García

Mundos que desaparecen, escritores que se pierden en un pasado que ni tan siquiera es lejano. Podríamos decir: Christa Wolf, una escritora de los años noventa. Como tantos otros escritores publicados en la abundancia editorial de esos años, luego algo menos con el comienzo de este complicado siglo XXI. Con buena parte de su obra traducida, olvidada, dejada en un rincón por otras cosas, otras urgencias, con poco que ver con lo literario. Escritora de la RDA, de la Alemania Oriental, tuvo sus polémicas, como casi cualquier escritor alemán, por una cosa u otra. Ella fue por colaborar con la Stasi, la famosa policía secreta. Como siempre, llegaron las simplificaciones y la superioridad de los demás, de cualquier otro en cualquier otra parte. El caso es que está bien recuperarla desde un lugar tan pequeño en forma, pero tan grande en fondo, como es August, suerte de regalo por el sexagésimo aniversario de casados que le hizo a su marido, Gerhard Wolf.
Para ello escribe una obra mínima, un relato, una novela corta, que es bellísima y cuenta todo en poco. Rememorando una infancia que podría ser la suya, a través de un niño de ocho años que, acabando la guerra, huye de Prusia Oriental y pierde a su madre, después de no saber de su padre. Huérfano, porque eso es lo que le ponen en su documentación y eso es lo que acaba por ser. Allá, en ese sanatorio para tuberculosos, el «hospital de las Polillas» como lo conocen en el pueblo. Un mal invisible que los va devorando por dentro, que los deja aislados en un lugar aislado de un mundo aislado. August conoce a Lilo, una muchacha que ayuda a las enfermeras, que controla la evolución de la enfermedad y ve acercarse la muerte. No, a veces no, a veces esta también se aleja, se marcha, desaparece, como en su caso. No es un libro triste, sino una época triste.
August, con los años, acabará conduciendo un autobús de turistas jubilados. E irá recordando la belleza de la tragedia. Como en un mundo en ruinas, entre la enfermedad de los otros y el fin de la guerra, su infancia y su amistad con Lilo es ese rincón seguro: la necesidad de aquel que no tiene nada, pero a la vez todo por delante. Una vida por vivir, que él hará con Trude, la que será su mujer y que ha muerto no hace mucho, como morirá Christa Wolf poco después de este libro. Otra manera de pensar el tiempo que se va, que se aleja. August es un libro sobre la fugacidad, sobre la urgencia de estar anclado a algún lugar, a otros, para que no nos arrastren los desastres de la historia o los malos momentos de la vida. La tragedia frente a la belleza. Resistir destinos, encontrarse. Despedida involuntaria o una celebración buscada. Hacer volver los viejos días del pasado desde los viejos días del presente. Ser amable, irradiar ternura. Confiar.