«Una acción representada en una tragedia puede ser demasiado sangrienta y atroz. Puede excitar conmociones tan horrorosas que no se puedan suavizar convirtiéndolas en placer, y la mayor fuerza de expresión, empleada en descripciones de esa naturaleza, no serviría más que para aumentar nuestra desazón. Incluso los sentimientos compasivos ordinarios necesitan ser suavizados por algún efecto agradable para proporcionar una satisfacción completa al auditorio. El mero sufrimiento de la virtud, lamentándose bajo la tiranía triunfante y el vicio opresor, supone un espectáculo desagradable que los maestros del drama evitan cuidadosamente. Para despedir al auditorio con entera satisfacción y contento, la virtud debe convertirse en desesperación noble y valerosa, o bien el vicio tiene que recibir su verdadero castigo.»

David Hume, Sobre la tragedia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.