«Su voz, sus ojos, sus manos, sus labios. Nuestro silencio, nuestras palabras. La luz que se apaga y la luz que retorna. Una sonrisa para nosotros dos. Porque necesitaba saber, vi a la noche crear el día sin que nosotros cambiemos de apariencia. Queridos por todos y queridos por uno solo. El silencio de tu boca prometía ser feliz. ‘Fuera, fuera’, decía el odio. ‘Más cerca, más cerca’, decía el amor. Una caricia nos guía desde nuestra infancia. Cada vez veo mejor la forma humana. Como un diálogo de amantes. El corazón no tiene más que una boca. Todo por casualidad. Todo lo que se dice sin pensar. Sentimientos a la deriva. Hombres que vagan por la ciudad. La mirada. La palabra. El hecho de que te quiero. Todo se mueve. Es suficiente con avanzar para vivir. Dirígete derecho hacia lo que amas. Yo fui hacia ti, continuamente hacia la luz. Si tú sonries es para conquistarme mejor, los vagos de tus brazos perforan la niebla».

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