Los dos primeros tercios de Éloge… fueron filmados en 35 mm y en un blanco y negro que esplende: transcurren en París, observada con una pasión tan fuerte como la que Godard demostró tener hacia ella muchos años atrás. El tercio final fue grabado en vídeo digital con colores saturados e intensos: sucede en algún punto de la Bretaña francesa. La primera parte transcurre dos años después que la segunda. Desde esta elección, arrojadamente, se puede escribir que Godard nos está sugiriendo que el presente debe ser filmado y el pasado reconstruido utilizando la cinta magnética (numerosas veces la palabra “archivo” aparece como didascálico en el segmento que trascurre en la costa). Pero si además la textura visual de la parte citadina evoca a los films franceses de los primeros ’60, ¿qué se está insinuando? Recuerdo a Eliot: Time present is time past.

leer en détour

 

Número ocho1/2
Bande à part
Imágenes: Francisca Pageo

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