En la casa de Stalker y en el bar adonde va con sus acompañantes todo es muy amarillo, un amarillo dorado domina el ambiente dándole un aroma entre antiguo y exquisito en contraste con el barro y la lluvia que están tan presentes. Hay mucha agua en Stalker: lluvia, charcos, ríos, pozos, cascadas.

En La Zona vuelven los colores. En La Zona está Stalker tan contento, en su espacio natural camina entre las ruinas donde la Naturaleza ha crecido exuberante. Se tira al suelo sobre la hierba, pone las manos y la cabeza en la Tierra, un pequeño gusano camina entre sus dedos. Stalker se reconecta, se reúne con la tierra, con La Zona.

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Número ocho1/2
Bande à part
Collage: Francisca Pageo

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