número dos | pa(i)sajes: las ciudades visibles | imágenes: vanessa agudo

El Sargazo | Ricardo Bofill

Cada vez que ciudades como París, Londres o Nueva York -o, mejor dicho, la imagen que el cine ha hecho de cada una de ellas- aparecen en la gran pantalla, nos preguntamos cuántas tentativas harán falta para agotar a la ciudad en imágenes, hasta que no quede ni un ápice de misterio, encanto o rincón por descubrir. Sin embargo, cuando trasvasamos ese sentimiento a las ciudades del cine español, no resulta tan sencillo establecer una tentativa de agotamiento ni, más allá de determinados símbolos y monumentos, una relación entre urbanismo y cine. En otras palabras, no acabamos de encontrar la tecla para reflejar, sin folclore, el interior y el tejido nervioso de nuestras ciudades.

En Desiertos urbanos: La ciudad en la Escuela de Barcelona, Lucía Miguel se adentra en esa problemática a través de la apuesta personal que los cineastas de la Escuela hicieron para retratar la ciudad de Barcelona. Siguiendo el ejemplo de la Nouvelle Vague, cuyo precepto era filmar aquello que se conoce y rodar en exteriores, los cineastas de la Escuela de Barcelona escogieron la ciudad condal como escenario de sus narraciones pero también como material de experimentación de nuevas ideas sobre el urbanismo, constituyendo así un mapa del estado de salud cultural, social y cinematográfico de la ciudad.

(Los screenshoots de esta entrada son a partir de imágenes de la web de Ricardo Bofill.)

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