UDonostin año después, volvimos a cubrir el Festival de San Sebastián. Tras el debut en la dirección de José Luis Rebordinos y su equipo de gestión, este segundo año marcaba la necesidad de continuar recorriendo camino. Si 2011 fue el año de Isaki Lacuesta y Los pasos dobles, en esta ocasión el cine español no dejó de estar presente en una apuesta, itinerante y valiosa, como El muerto y ser feliz, de Javier Rebollo. Sin embargo, fue François Ozon, uno de esos cineastas que caminan entre la polivalencia y la falta de estilo, quien mereció la Concha del Festival con En la casa. Así, entre historias mínimas y apuestas de envergadura como las de Assayas y su lectura post-mayo del 68 en Après Mai, San Sebastián ha creado un mapa visual, emocional y sentimental de todo ese cine que terminará desembarcando durante los primeros meses de 2013.

Como en la anterior ocasión, Faustino Sánchez fue nuestro testigo de excepción durante el Festival. A través de sus mensajes, misivas y reflexiones, el caos que toda experiencia festivalera supone adquirió un orden y su concierto. Después de un tiempo prudencial, os ofrecemos la crónica final de aquellos días de cine. Un repaso especial, a caballo entre la literatura y el comentario cinéfilo, la evocación y el análisis. Si el pasado año fue el espíritu de Georges Perec quien poseyó el resumen de San Sebastián, en este Faustino Sánchez nos cuenta, como solo él sabe hacer, una historia donostiarra de fantasmas. Un juego, una crónica y una experiencia que, desde ya, os invitamos a que recorráis a través de sus hojas.

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Número cuatro
Nuestro tiempo: Festival de San Sebastián
Ilustraciones: Ferdinand Jacquemort

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