Medusa, la última novela escrita por Ricardo Menéndez Salmón, comienza con la descripción de un viejo filme grabado durante la ejecución de un pelotón de judíos a manos de sus verdugos nazis. Tras la barbarie, una pequeña anotación que señala al autor de la película: Prohaska. Tras el autor, unos ojos que han absorbido el horror del mundo y lo han proyectado sobre el arte; que han tenido el valor de contemplarlo todo, hasta el extremo de ansiar la ceguera de la medusa. Pero que han vuelto a abrirse para seguir contemplando. Parte de la reflexión que elabora Menéndez Salmón en su obra podría engarzarse con el shock inicial que despierta el prólogo de Sinister, una filmación casera que describe el ahorcamiento colectivo de una familia. Otro fantástico posible, uno que se funde con la realidad y, como una presencia huidiza, nos invita a perseguirlo a través de los pasajes de nuestra cotidianidad.Sinister

En De lo arreal, Diego Salgado parte de esa imagen brutal para construir un camino en el que nos imbuimos de una realidad que no es real, que no existe, que es irreal, pero que se acepta y hacemos nuestra; en el que las imágenes heredan y pervierten cada uno de los sentidos que les habíamos asignado, sin que podamos hacer nada para evitarlo; en el que tras el píxel de la grabación digital o la narración cámara en mano se escurre la presencia de algo desconocido, inaccesible, que nunca desaparece. Como esa mirada de la medusa que, después de haber contemplado todo, nos invita a ansiar la ceguera.

leer en détour

Número cuatro
Nuestro tiempo
Ilustraciones: Diego Salgado

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