Arseni Tarkovski | Francisca Pageo

De una u otra manera, Andrei Tarkovski ha sido una presencia constante (a veces, silenciosa) en el recorrido de nuestra revista. Siempre una imagen, un sonido, un gesto, una sensación que hemos plasmado en artículos pero también en una búsqueda continua de cuantas fuentes (visuales, escritas, sonoras) encontramos a través de la red. Descodificar la obra de Tarkovski implica no solo empaparse de cierta cultura rusa y de esa noción que Rafael Llano describió como conciliaridad; tender puentes y hallar una armonía en el aprendizaje cultural. También implica leer ese poso familiar que anida en las escenas de Tarkovski, su potencia biográfica y emocional, a veces puntuada por un determinado episodio robado de la realidad, a veces por la voz de su padre poeta. Precisamente Arseni Tarkovski fue uno de los pegamentos de la obra del hijo, las palabras que a veces recogían en el viento y que surcaron su obra junto a la de otros poetas. Sin embargo, la obra poética de Arseni ha permanecido ausente para el lector español, a la espera de un impulso editorial más firme que la publicase haciendo justicia a su importancia histórica y estética.

Natalia Litvinova, traductora, vertió al español algunos de los poemas de Tarkovski, en una hermosa traducción que, desde que pudimos leerla, quisimos publicar en nuestra revista. Por eso hoy tenemos el orgullo de presentar esta semblanza del poeta acompañada de cinco piezas traducidas por Natalia. Un esfuerzo por acercar la obra de Tarkovski y un placer para el lector que quiera adentrarse en sus palabras y emociones.

 

leer en détour

Número cinco
Las penúltimas cosas
Collage: Francisca Pageo


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