La bufanda roja, de Yves Bonnefoy (Sexto Piso) | Traducido por Ernesto Kavi | por Francisca Pageo

Yves Bonnefoy | La bufanda roja

Creemos y vemos las memorias como un libro que contiene cientos o incluso miles de páginas, pero ¿y si esas memorias pudieran condensarse en tan sólo 180 páginas y esa vida estuviera llena de amor por la vida y la devoción por la poesía? Con La bufanda roja, Yves Bonnefoy plasma ese sentimiento y de qué manera. La bufanda roja no es ni más ni menos que todos los diferentes esbozos y anotaciones que Bonnefoy escribiera en cuadernos, a los que llamaría Idea de relato, por ejemplo.

Yves Bonnefoy habla de dónde viene y cómo ello haría mella en su escritura. Es totalmente relevante la importancia de su padre en su vida y cabe resaltar cómo, a lo largo del libro, se le cita pertinente y adecuadamente para aludir a lo que concebiría en su poesía. «El padre no sólo es un componente del complejo de Edipo, es también y quizá, sobre todo, el protagonista de un drama donde se juega el porvenir de la palabra.» En esos versos podemos comprobar cómo Bonnefoy hace uso de sus experiencias de vida y de la psicología para llegar a la palabra, la cual ya no sólo se subordina al concepto, sino que también sirve para expresar figuras. Y es que para Bonnefoy La bufanda roja es el emblema del vínculo de sangre.  Tanto es así que el silencio de su padre influiría en su escritura; su madre, asimismo, tampoco se quedaría atrás.

Este es un libro que Bonnefoy ha escrito caminando. Un caminar sobre la vida, sobre las metáforas y sobre los lazos que le unen a los demás seres. Y no sólo eso, también es un libro en el que el autor caminaría por las vanguardias, reflejadas de un modo u otro en su poesía. Es destacable la influencia de Max Ernst en su vida y en el surrealismo del que tanto disfrutaría Bonnefoy.

La bufanda roja es el logos de la poesía misma, y no sólo la de Bonnefoy, sino también la del mundo entero. El autor recoge su misterio, atrapa lo indecible y lo invisible y le pone palabras y nombre: Danae. Estamos ante un libro que traza el recorrido desde donde nace la poesía (en esa esfera mental y del alma) hasta su hallazgo en el papel. La bufanda roja es como el rastro mismo que la poesía lleva consigo. Bonnefoy halla sentido y esperanza en la poesía, al contrario de lo que expresa T.S Eliot en La tierra baldía. Digamos que Bonnefoy es capaz de encontrar en su literatura todo un mundo por expresar, por liberar y por el hallazgo de la capacidad para ser feliz. Para el autor la poesía es un símbolo en sí mismo cargado de imágenes. Como decía James Hillman: El corazón -que aquí encontramos como poesía-  no es tanto el lugar de los sentimientos personales si no el lugar de la verdadera imaginación.

Este libro es una profunda anamnesis.
La bufanda roja es lo previo a la escritura y a lo que reconocemos. ¿Puede la poesía tener una ontología propia? Gianni Vattimo nos lo aclarará en su pequeño volumen sobre las dos cosas, pero no buscaremos en él, si no que simplemente lo hallaremos en la segunda parte de este libro, a la que Bonnefoy da a las palabras y metáforas un cuerpo, una forma, algo que vive para sí mismo y para el resto de cosas. La bufanda roja es un libro para aquellas personas sumamente interesadas en la poesía más que en Bonnefoy mismo, pues en ella encontramos lo fundamental, lo absolutamente imperdible que debemos saber o que, más bien, queremos. De todo lo que hallamos en la poesía.

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