Siri Hustvedt. Una extraña sensación, por Francisca Pageo

Los ojos vendados, de Siri Hustvedt (Seix Barral) Traducción de Claudio López de Lamadrid | por Francisca Pageo

Siri Hustvedt | Los ojos vendados

Con Los ojos vendados nos encontramos ante la primera novela, su debut, de Siri Hustvedt, que Seix Barral se ha animado a editar para que podamos apreciar la evolución de la literatura de esta prolífica escritora y ensayista.

La protagonista de esta historia, Iris Vegan, es una mujer cuyo interior descubriremos de manera intensa y nada idílica, pues aquí Hustvedt no nos muestra a un personaje amable, sino lleno de sombras y sensaciones únicas. Iris Vegan empieza mintiendo en el arranque de la historia al decir su nombre; lo que declarará al lector un vestigio de desequilibrio, de inestabilidad. Una señal de que en esta novela nada será como queremos que sea. Aquí todo se volverá del revés mientras acompañamos a Iris por sus aventuras filológicas y filosóficas, por todas sus aventuras amorosas y psicológicas. Iris será contratada para escribir una historia sobre unos objetos particulares que el señor Morning le ofrece. A través de esos objetos, y a través de los libros que la protagonista irá encontrándose, reconoceremos y hallaremos advertencias de lo que ocurre en Iris. Todo lo que sucederá a su alrededor será un reflejo de lo que ella misma es.

En cada historia de esta novela prima el misterio, la sombra, lo que hace que nos mantengamos alerta frente a lo desconocido. Se torna principal el desplazamiento del yo que Iris tiene, el cual dará paso a otras experiencias, nada agradables y de una tensión que no lograremos especificar. Pareciera que la psicología de Iris se torna psicosomática, quizá y seguramente de ahí vengan sus migrañas, sus dolores de cabeza que la llevarán a internarse en el hospital y del que saldrá contando a modo de carta a su madre todo lo extraño y curioso que vivirá en él.

En esta novela, las cosas no son como creemos. Siempre hay algo nuevo, algo que no habíamos pensado antes, algo que nos saca de nuestras casillas. Quizá sea eso lo más importante en este libro: lo que no pensamos y viene por sorpresa. Eso es exactamente lo que le ocurre a Iris a lo largo del libro, incluso para ella misma.

«A veces las palabras tienen que calar un poco. Ya sabes, reposar en el fondo por un tiempo», le dirán a Iris. Y eso es lo que he necesitado hacer con este libro. He tenido que dejarlo reposar en mi interior para poder escribir sobre él. Por que no es un libro fácil. Es un libro que nos vuelve un poco locos porque no sabemos cómo decirle a la protagonista que logre calmarse, que logre descansar de sí misma, que logre conectar con su interior para que esas fuerzas que no conoce la destruyan por completo. Esta novela es capaz de hacerlo con nosotros. Aunque al principio parezca y se torne algo superficial, termina por calar en nuestros huesos y nuestra alma. Termina por hacernos pensar que necesitamos de un equilibrio físico y mental para que podamos seguir hacia adelante, que es para lo que Iris no está destinada aquí.

Los ojos vendados es la ceguera ante nosotros mismos, ante la vida, ante lo que nuestro yo quiere y no puede ser. Los ojos vendados es una advertencia de nuestros miedos, de nuestras inseguridades y defectos. Quizá eso es lo que hace bello a los libros, que son capaces de ponernos con hechos y situaciones reflejos del mundo interior que somos incapaces de mirar a la cara.

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Détour

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