Simone Weil. Una fuerte convicción, por Francisca Pageo

La persona y lo sagrado, de Simone Weil (Hermida Editores) Traducción de José Luis Piquero | por Francisca Pageo

Simone Weil | La persona y lo sagrado

Es indiscutible lo que Simone Weil ha hecho al pensamiento moderno, tanto por su comprensión en cuanto al movimiento obrero, como por la fusión de filosofía y teología; aunando así palabras de una mente extremadamente lúcida que supo ver un rayo de luz en el logos y en la experiencia que la vida nos traslada. Este librito, una edición que Hermida Editores ha publicado en su pequeñez (estamos ante un ensayo más bien corto), lo escribiría la autora en el último año de su vida y en él nos adentramos en su concepto de persona y en cómo lo sagrado le influye sobre lo que debe hacer o no.

Primeramente, todo el ensayo es una crítica demoledora de la persona y el individuo. Weil no escatima en decir las cosas como las piensa, sino que además las analiza en detalle y sin reservas llevando a la propia persona a todo lo que resulta contrario a ponerla en un pedestal. Para Weil, la persona es un ser que se deja llevar por lo social, por lo impuesto y que además se hace víctima no sólo de ello, sino también de sí misma. ¿Puede un individuo analizarse en su derecho a vivir una vida dictada por su fe? ¿Cómo nos conocemos a nosotros mismos si no somos capaces de encontrar una ética y estética que nos haga ser fuertes y valientes, que nos sostenga sobre y ante nuestro ser primeramente? Preguntas como estas vienen dadas al leer este libro. “La verdad, la belleza, la justicia, la compasión son bienes siempre, en todas partes”, dirá Weil en la página 72. Y nosotros seguimos preguntándonos cómo ella es capaz de darle la vuelta a lo esencial para que dudemos de ello. La potente convicción que la autora tiene a la hora de exponer sus ideales (más que sentimientos su obra pertenece a ese sesgo participativo de lo real y lo ilusorio, de lo tangible y lo verdadero) nos lleva a reflexionar sobre todas las facetas que el individuo tiene en la sociedad y en su particularidad.

Para Simone Weil el bien debe prevalecer ante todas las cosas, ¿pero cómo llegamos al bien? Para ella es algo que quizás debería ser inherente al ser humano pero que, por pereza, por rebeldía o por maldad, no desarrollamos. Quizá la clave para llegar al bien sea analizar nuestras acciones antes de realizarlas. El bien como anámnesis de lo que prevalece en lo sagrado de la persona. Weil en este libro comenta que la persona busca el bien siempre para sí misma, ¿pero cómo es posible que aun así deseemos el mal para los demás? Hay toda una moral que es la que se basa en el juicio social, y ética, basada en el juicio propio, en lo que nos lleva a que nos podamos realizar como personas dentro de ciertas conclusiones clave en los ámbitos sociales, personales y críticos de los individuos. No quiero desarrollar todo lo que Weil me ha hecho pensar, pues entraríamos en un bucle de posibilidades dentro de lo que el individuo lleva y llevará siempre consigo, por mucho que nos empeñemos a veces en cambiarnos. Quitando mi, a veces, exacerbado optimismo, creo que la persona siempre buscará más su bien y su propio hacer para sí mismo, que para un cúmulo participativo de lo que como sociedad deberíamos ofrecer. Sin embargo, creo que Weil supo ver algo parecido a un diamante en bruto que cada persona debería pulir por sí misma para así llevar al mundo todo lo bueno que tiene dentro de él y ella, por más que se castigue, por más que se inmole y por más que pretendamos que no somos lo suficientemente buenos para llevarlo a cabo.

La persona y lo sagrado se convierte, así, en un texto principal y demoledor que toda persona interesada en la filosofía, en la ética, en lo sagrado y la moral (¡cómo separarlo todo, si para Weil todo se integra en uno!) debería leer. No serán palabras en las que refugiarse, pero sí en las que pensar y en las que tratar de poner nuestra verdad y la suya (aunque a veces se diga que es sólo una) y hacerlas confluir.