Canción dulce, de Leila Slimani (Cabaret Voltaire) | por Francisca Pageo

Leila Slimani | Canción dulce

Leila Slimani, escritora y periodista franco-marroquí, nos trae con Canción dulce -su segunda novela, ganadora del Premio Goncourt 2016- todo un abanico de caracteres y personajes tremendamente psicológicos que dejan aflorar parte de lo que la naturaleza del ser humano posee en sí misma.

Canción dulce no es para nada una canción dulce. Es un título confuso que nos lleva a pensar en una historia naïf y tenue, pues realmente es una canción perspicaz y austera, fría y sincera, en la que la historia de los diversos roles que se nos ofrecen nos dejan perplejos, especialmente al final. Ah,   ese último capítulo…

Canción dulce es la historia de Myriam y Paul, ambos pareja. Es la historia de Mila y Adam, ambos hermanos. Y es la historia de Louise, la niñera. Todos ellos y, especialmente, Louise, nos dejan ser partícipes de lo que la cotidianeidad y el día a día sucede en sus vidas. La historia no se centra en la acción directa en sí, sino más bien en la agonía lenta y moral de Louise, la cual es el personaje sobre los que los demás dejan de hacer o decir algo. La psicología circundante a Louise se deja ver sobre todo en los personajes que se vanpresentando poco a poco a lo largo del libro, los cuales guardan de alguna manera una relación con ella y nos dan pistas y señas de lo que sucede en la psique de Louise. Debemos incluir a Myriam, la madre y dedicada abogada que nos deja ver toda una serie de señales acerca de la maternidad latente en el libro, la cual Louise desea de nuevo con toda suintensidad.

Estamos ante una historia tenebrosa sobre la edad contemporánea, una historia que con su final – terrible, horroroso y doloroso, el cual no esperamos- nos deja helados y pensativos sobre lo que concierne a la psique humana. Slimani escribe no bien, sino muy bien, y sabe hilvanar como nadie capítulo a capítulo, logrando ese ápice que un buen libro tiene cuando vamos buscando a través de él un desenlace anticipado. Con Canción dulce es así, leemos sus páginas queriendo saber más y más de Louise. Queremos saber loque le pasa, por qué ha llegado a ese desenlace -y principio, como vemos en el libro- tan trágico y latiente. Cuando terminamos el libro queremos saber por qué ha sucedido lo sucedido. Nos preguntamos: «¿Por qué, Louise?»

Canción dulce es sin duda una novela que conmueve, que nos llega, que sucumbe ante nuestros pensamientos sobre lo que esperamos -o no- de los personajes que aquí se dan.Cualquier madre, actualmente, puede identificarse plenamente con Myriam, y cualquier niño, que crece con una niñera que le quiere, puede identificarse con Adam o Mila.Estamos ante una novela realista que refleja lo enferma que la sociedad puede llegar a ser. Hay soledad, racismo, sexismo, miseria… Todo un conjunto de circunstancias que hacen de este libro algo valioso y digno de leer, no sólo para deleitarnos imaginando historias, sino como un ofrecimiento de ventana a este mundo, nuestro mundo, turbador y dulce,siniestro y óptimo. Así es la paradoja de la vida y de estas vidas que aquí se muestran.

Slimani logra que sintamos mucho con muy poco. Nos ofrece una historia que para nada se nos hace densa, sino ligera como el viento pese a todo el trasfondo psicológico que contiene.
Nos dejamos llevar por la historia y aquí acabamos, llenos de barro y con los pensamientos turbios. Llenos de una esperanza que nunca vendrá, pero que deseamos aun así para Louise, porque la autora hace que nos hagamos sus cómplices, nos hace que pensemos en ella y que, de alguna manera, estemos con ella, pese a lo ocurrido y sucedido. Pese a todo.

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