Un día de nieve, de Higuchi Ichiyō (Satori) Traducción de Rumi Sato | por Almudena Muñoz

Higuchi Ichiyō | Un día de nieve

Dicen que Higuchi Ichiyō era bajita y pequeña, que tuvo una vida breve: es tentador ver su especialidad en el arte del cuento como una forma de encapsular lo poco que pudo consumir del mundo.

Hoy Ichiyō vuelve a ser reivindicada como una de las pocas escritoras y poetas que llegarían a publicar y ser leídas en la era Meiji (o en cualquier periodo del Japón antiguo), aunque los lectores de la traducción no podamos apreciar del todo las delicias de su respetada escritura (una lengua japonesa pulida y de aire tradicional).

Las contradicciones son el pulso de los cuentos (la ambición grande, el cuerpo pequeño; lo de aquí, lo allí). Los copos de nieve continúan dejando boquiabiertos a quien los ve caer, mientras el concepto snowflake se ha popularizado para menospreciar a los jóvenes con ínfulas (y sin ellas).

¿Es un copo de nieve único, o sus detalles son invisibles frente a todos los demás? ¿Qué distingue a un cuento de otro, encerrados en tan pocas páginas? ¿Nos sigue sirviendo la reflexión de una mirada del siglo XIX influida por literatura aún más antigua?

Tal vez en este contexto a Higuchi Ichiyō también la hubiesen tachado de snowflake y gran revelación con igual ligereza. Sin embargo, leyéndola su voz florece como un brote al que no le importa resistir o perecer: contempla a sus personajes o habla desde sus bocas sin enjuiciar ni perseguir la verdad. El volumen Un día de nieve toma el título de uno de sus cuentos, y es el mejor posible. Ichiyō se camufla detrás de lo único en lo cotidiano e imita estructuras muy distintas: el artista acosado por la vocación y el sistema de clases, la joven apasionada que lamenta su arrebato, el anciano y el casi niño, las mujeres y los hombres que desean revertir viejos deseos.

De los 21 cuentos que escribió, Un día de nieve recoge seis de variada longitud; estupendas muestras del universo de la escritora al evocar el contradictorio paisaje japonés, con sus montañas nevadas, el acoso de los cuervos y un sol sangriento. Una elegante edición y traducción que sirve para adentrarse en la narrativa de Ichiyō, la mirada femenina sobre Japón y, parafraseando a la autora, una colección de cuentos que, a medida que se leen, se hacen más intensos en el corazón.

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