Pequeño mundo, de Herman Hesse (Navona)  Traducción de Marinella Terzi | por Francisca Pageo

Hermann Hesse | Pequeño mundo

Pequeño mundo, publicado por Navona editorial, comprende los relatos tempranos de Herman Hesse, hasta ahora eran prácticamente inéditos en España. Estos relatos son profundos cuentos sociales que detallan la época del autor, y que hacen de la literatura de Hesse algo que de verdad vale la pena leer y experimentar.

Los temas de Hesse siempre son profundos y espirituales y en estos cuentos todo ello no se queda atrás. La literatura de Hesse es así. Es una literatura nacida de las entrañas. Y, de hecho, la superficie de la escritura del autor es como si estuviera escrita en braille. Hay en ella picos de lucidez y extrañeza, pero también picos de expresividad y llanuras en las que perderse.

Hesse siempre abogará por personajes cuyos pensamientos y sentimientos vemos a flor de piel. Sus personajes principales son personas que no encajan en la sociedad, personajes que de alguna manera el autor ha creado a partir de sí mismo, pues él fue una persona que rehuía de la masa, extremadamente lúcida para la sociedad (de hecho, esto le llevó a sufrir depresión a lo largo de su vida) y que de alguna manera intentaba sacar lo mejor de ello, ya fuera escribiendo o pintando. Volviendo a los personajes de estos relatos, cuyos protagonistas principales siempre serán hombres, todos ellos muestran un arduo trabajo interior que se verá recompensado por las circunstancias que Hesse les hará tener. Estas circunstancias vienen sobre todo dadas por el destino al que se ve arrastrado el hombre. Un destino que anticipadamente vamos creando conforme avanzamos en la vida y al que nos vemos abocados de alguna manera inconsciente y espiritual. Somos y seremos lo que hacemos de nosotros, pero también seremos lo que ya somos.

Aquí la vida es una herida y la sensibilidad que el autor apuesta por la belleza es primordial. Las vidas que vemos aquí no son más que futuras cicatrices en las que hurgar, en las que nos vemos y no nos da miedo mirar, en las que las aventuras y encuentros de los roles que encontramos podemos hallar de manera directa en nosotros. De hecho, las cosas que interesan a los personajes son las cosas que interesan a Hesse. Es como si estos relatos no fueran nada más y nada menos que los profundos temas transversales que el autor tiene en su vida. De alguna manera leemos Pequeño mundo leyendo también la vida de Hesse. Y la vida de Hesse fue una profunda herida de la que se curó, de alguna manera, escribiendo.

Leamos Pequeño mundo para conocer más al autor. Leámoslo porque nos interesa conocer la vida sufriente pero también placentera de un hombre que siempre buscó y buscó en sus personajes para encontrarse a sí mismo. Y también para encontrarnos a nosotros.

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