Pajarito, de Claudia Ulloa Donoso (Pepitas de Calabaza) | por Francisca Pageo

Claudia Ulloa Donoso | Pajarito

Claudia Ulloa Donoso es una de las nuevas voces más destacadas de la literatura latinoamericana, aunque en España sólo la hayamos conocido por esta reciente publicación de Pepitas de Calabaza. Pajarito no sólo es la historia de un pájaro, como se indica en el primer cuento, sino también la de otras muchas. Historias sobre la vida, sobre sus vivencias, sus obsesiones y los lugares habitables.

Con Pajarito estamos ante un libro de relatos, de pequeños cuentos que se entretejen entre sí. Hay pequeños hilos conductores que unen los relatos reuniéndolos con diferentes temas que nos darán una pista sobre lo que cada historia nos relata. Ulloa Donoso no nos los explica, sino que deja que nuestra imaginación sea la que quiera poseer todo lo que en cada relato podemos ver o apenas entrever. Pareciera que Claudia habita la palabra desde el primer momento en que se origina, pues ellas se ven aquí sin ningún filtro. No se ve una reflexión al leer estos cuentos, sino que más bien son un esbozo sobre (y de) la realidad. Una realidad que tenemos aquí y ahora, y que aun así se torna atemporal. Estas historias tratan de Claudia, pero también de ti y de mí. No hay huecos ni un personaje vacío en el libro, todo tiene su lugar y su razón porque así lo ha hecho la vida. Pareciera como si estas historias pertenecieran a esas conversaciones entre conocidos en los que dejamos que la otra persona nos conozca. Eso es lo que hace Claudia, para que la conozcamos a ella y también para que conozcamos el mundo. Cada historia es un tema sobre nosotros, sobre la vida, sobre aquello que pasa desapercibido y nos hace querer brindar por la belleza de las cosas.

Los diferentes temas, como lo será Aquí y allí, recogen los pequeños testimonios sobre la vida de la autora en Lima, en el Círculo Polar Ártico y en España. Cada lugar, uno en cada punta del mundo, nos da una manera de vivir la vida y de tratarla. Me pregunto si el alma de Claudia tiene algo de nómada, porque en estos textos pareciera que cada lugar en el que ha habitado y vivido es su lugar, pues saca de cada uno la belleza y esencia del espacio en el que está. Como habitante de Valencia me identifico no estrictamente, pero sí esencialmente, con la estancia que tiene la autora en ella. Claudia Ulloa Donoso narra la vida, y cómo lo hace. Lo hace de manera tranquila, con cautela, contando cada palabra y uniendo una con otra como si te estuviera contando de tú a tú sus vivencias, su modo de vivir las cosas y su modo de verlas. «De mi madre también tengo los ojos, no la forma, pero sí la capacidad de ver el detalle más pequeño de las cosas que nos rodean», dirá en su relato Recuerdo. Y qué razón. Con esta frase no ha hecho más que resumirse a ella misma, pues sabe ver con detalle y minuciosidad las cosas que la rodean.

Se hace destacar la obsesión de la autora con los líquidos y la sangre, lo cual en cierto modo se vuelve también como una obsesión ante lo que significa la existencia. Sin agua, ella no existiría. Es una obsesión que podemos ver materializada, ¿no estamos hechos, acaso, de agua? Y sangre. Claudia hace que esta última corra por nuestras venas, hace que pensemos en ella y hace que la busquemos, incluso. Sin sangre, ¿qué es un ser que siente? Podría ser una planta, pero Claudia habla de lo puramente humano. De lo que nos hace ser persona.

Leamos Pajarito. Leamos estas historias que son una para hacer de la vida un cúmulo de palabras que son sentidas, que son vivenciadas y que son dichas para hacernos ver un modo de existencia que es único y a la vez es de todos.

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