Carmen de Burgos. El dolor de Dolores, por Francisca Pageo

La malcasada, de Carmen de Burgos (Renacimiento) | por Francisca Pageo

Carmen de Burgos | La malcasada

Carmen de Burgos, a quien se conocería por el pseudónimo de Colombine, fue escritora, traductora, activista por los derechos de la mujer y la primera periodista mujer (reconocida) que hubo, allá por 1906, en España. Fueron muchas y muy variadas las obras que esta mujer escribiría, y su mente, lúcida y laboriosa, no cesaría nunca de escribir y escribir pese a que por aquel entonces la figura de la mujer como autora se relegase a un segundo plano. De hecho, Carmen de Burgos usaría otros pseudónimos por este motivo, como Gabriel Luna o Perico de los Palotes. La autora también tendría una profunda relación amorosa con Ramón Gómez de la Serna y se relacionaría con autores como Juan Ramón Jiménez, Alonso Quesada, Galdós o Blasco Ibáñez, además de tener contacto con otras sufragistas europeas y abordaría el tema del voto de la mujer en la prensa por aquel entonces. También sería una profunda nómada: viviría en Valencia, en Almería (su ciudad natal), en Madrid y en Portugal.

En este La malcasada, libro que nos trae Renacimiento en su sección Biblioteca de Rescate, la escritora nos trae todo un reflejo de la sociedad de provincias de por aquel entonces. La malcasada es una historia casi autobiográfica, pues se ve una Almería en la que Carmen de Burgos viviría, la cual se nos muestra sin miramientos y con abundancia de detalles. Dolores, la protagonista, será víctima de una sociedad creada por y para el hombre. De esta manera, de Burgos utiliza sus inquietudes para representar la dimensión por la que entonces a las mujeres se les veía sometidas, de una manera u otra.

La visión de Carmen de Burgos es objetiva y nada ficcional en su narrativa, aunque no lo parezca. No es extraño que la historia de Dolores se nos haga familiar en cuanto a cosas que a nuestros antepasados pudieran haberles sucedido. La autora habla técnicamente en su aspecto totalmente histórico, por todo el reflejo cultural y antropológico de la época, pero a la vez se nos muestra una mente que aboga por los detalles, que busca un particular reconocimiento por lo bello y singular de las cosas.

Antonio, el marido de Dolores, se nos presenta como a una persona deshumanizada, completamente instintiva y animal, la cual no soporta la cultura y limita enormemente a Dolores en todas sus pasiones y sueños. Su personaje nos trae el aspecto agrio por entonces de bastantes hombres, con sus actitudes machistas y misóginas. La condición de la mujer a casarse porque sí, porque así lo dictaba la época en España, sin que esta quisiera al hombre de verdad, cuanto menos nos repele y nos trasporta a una situación que hoy en día denunciamos por el derecho que esta tiene.
Almería es aquí el escenario de una historia tremendamente nefasta y chocante por y para la mujer, pues nos hace pensar sobre lo que por aquel entonces estaba a la orden del día.

Carmen de Burgos es sin duda una voz necesaria que nos relata la pesadumbre de su época. Hay algo sin embargo en este libro que lleva a la tragedia y a la costumbre pese a todo; que nos hace pensar y no querer mirar atrás para no llevarnos las manos a la cabeza o no pensar que cosas similares en verdad habían pasado.

La autora escribiría una denuncia a la sociedad que por entonces viviría, pero no es de extrañar que para los lectores de aquella época esta historia fuese algo de lo más normal, lo cual es asombroso. Demos gracias que la historia va cambiando poco a poco, que la mujer ahora tiene voz, que la mujer ahora puede rebelarse y puede combatir frente al machismo y la sociedad patriarcal imperante. Demos gracias a Carmen por acercarnos su verdad, pese a ser este libro ficción, pues en toda ficción siempre hallaremos resquicios de lo que las cosas han sido, son y pueden ser. No nos olvidemos de ello.

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Détour

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