Limbo y otros poemas, de Ada Salas (Pre-Textos) | por Sandra Martínez

Libros

Nada sé de los hombres. / Han hecho de mi casa / su morada. De mi cuerpo / su pan. Han llenado su vientre / con mi hambre // y me han dejado ciega / febril // multiplicada. // Multiplicada el hambre. / Intacta / su avaricia.

Estas eran las palabras que nacían de Ada Salas en el período que abarcó su poemario Lugar de la derrota, que más tarde quedaría recogido en No duerme el animal (Hiperión, 2013) junto a otros textos que van desde 1987 hasta el año 2003. La poeta comenzaba a exponer entonces la apertura de una fisura que evidenciaba un desgarro íntimo, y que ahora es retratado con el sustento del amor que -como ella dice- nunca / ha tenido palabras pero nos empuja a la poesía.

La publicación, de la que se encarga Pre-Textos, por primera vez, está dividida en dos partes: la de Limbo y la de Otros poemas. Sin embargo, no debemos hablar de partes como si ambas se complementasen o tuviesen la misma importancia, sino que el gran peso se percibe en la primeramientras el resto es una serie curiosa de escritos complementarios pero sin mayor relevancia. Es escritura paralela a la obra, que es Limbo; un libro sin fin, una teoría circular, un estado y un lugar.

Y es que si podemos decir algo de Ada, es que el resultado de sus poemas son puertas a descansillos donde otras nuevas puertas se abren. La poesía es, para ella, la forma más intensa de vida* que conoce. Y de estos oasis de la vida, extraeremos siempre algo nuevo en cada lectura, prestando atención a ritmos y a ecos que se habían disipado antes incluso de que pudiésemos percibirlos. En ellos se muestran la tragedia y el bienestar tras esa transgresión de límites que resulta de la unión de dos personas. ¿Dónde acaba y comienza cada una de ellas? ¿No están acaso contaminadas?

El lenguaje de los cuerpos, de la verdad  -aparente o no- que se percibe tras el de unos en concreto, es algo nuevo para lo que nos habíamos preparado en esa soledad con que Ada Salas, en quien tantos textos hacía brotar, iba tejiendo lo que en esta ocasión nos da abrigo. Porque seguimos escuchando el eco de sus composiciones minimalistas, pero vemos aquí que previamente el peso del silencio se equilibra al del sonido, y las palabras se nos presentan con más solidez que en lecturas anteriores, donde era ese vacío el gran protagonista.

Ahora desaprendes la trampa / del lenguaje. / Lo que dice / tu cuerpo no tiene / boca. Ahora toca abandonarse ante estas melodías de desprendimiento y ascensión y confiarse a aquello previo a la consciencia.

 

* http://www.youtube.com/watch?v=4d5_bAVtobg

Ilustraciones: Sandra Martínez

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