Maestros de la fotografía, de Paul Lowe (Editorial Gustavo Gili) Traducción de Cristina Zelich | por Francisca Pageo

Paul Lowe | Maestros de la fotografía

El trabajo de investigación que el conferenciante y fotógrafo Paul Lowe nos trae en esta edición de Editorial Gustavo Gili se recoge, sin duda, en un libro clave y consecuente sobre lo que nos propone la fotografía, en su querer y poder, con todas sus significancias. Estamos ante un trabajo que nos proporciona una aproximación particular en el modo en el que los fotógrafos piensan y sienten su práctica. Cada fotógrafo presente aquí posee una mirada única, y este libro nos ayuda a cuestionar tanto lo que vemos como lo que sentimos ante las imágenes presentadas. En estas páginas nos preguntamos cómo funciona la fotografía, además de cómo se construye y cómo se transmite el significado de cada imagen presentada. También se aborda el tema del fotolibro y cómo este nos transmite una experiencia tangible y sensorial de la fotografía.

La mayoría de fotógrafos aquí presentados se vinculan entre sí y nos dan un reflejo de lo que el mundo de la fotografía da y ha ido dejando tras de sí. 100 fotógrafos, ni uno más ni uno menos, son los que nos presenta Paul Lowe. Cada presentación incluye una biografía corta del fotógrafo o fotógrafa en cuestión, un comentario extenso de una imagen en particular de su obra y una serie de consejos en torno a la práctica fotográfica. Estos hablarán del tipo de cámara, del color, la composición, el uso del flash, la luz, el tema, el método, etc. Los consejos presentados nos ayudarán a ser más consecuentes y lúcidos ante la cámara y el acto de fotografiar, haciendo de este un libro completo para saber y poner en práctica nuestro hacer fotográfico. También nos ayudarán a deducir las diferentes interpretaciones que una fotografía nos puede dar.

El trabajo de investigación que Paul Lowe ha hecho aquí es sin duda meticuloso y lleno de detalles que a un lector cualquiera se nos habría pasado por inadvertido. Es un libro, pues, que nos ayuda a conocer la fotografía a fondo y nos hace tener la mente más abierta al conocimiento que podemos extraer de una imagen dada.

El libro se divide en lugares, espacios, cosas, rostros, cuerpos, ideas, momentos, relatos… ofreciéndonos así a una serie de fotógrafos clave de cada uno de estos temas. Se verán autores archiconocidos de la talla de Sebastião Salgado, Walker Evans, Man Ray, Dorothea Lange, Robert Capa, Cartier-Bresson y otros menos afamados pero igual de importantes e interesantes como Susan Meiselas, August Sander, Lisa Barnard…

La amplia información aquí dada provoca un vasto conocimiento del mundo fotográfico que desde luego no nos dejará indiferentes, pues nos hace ver toda una serie de patrones y características difíciles de alcanzar pero no imposibles, que nos hacen ver el misterio y tejemaneje de la fotografía. Es inevitable querer meternos en cada imagen y comentario subyacentes, pues cada una de ellas nos muestran un aspecto diferente del mundo de la imagen que nos hace proyectar nuestras inquietudes vinculantes a esta.

Este, en definitiva, se vuelve un libro de referencia en el que tener en cuenta la importancia del uso y hacer fotográfico. Gracias a los autores que Paul Lowe nos muestra, logramos entender y conocer todo lo que la fotografía puede dar de sí, ya sea retratando personas, lugares, momentos u objetos. Las ideas que aquí se dan son reveladoras y únicas, aportándonos todo un panorama alrededor de la imagen único y especial.

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Oteiza al margen, de Oskar Alegría (Festival Punto de Vista – Gobierno de Navarra) | por Francisca Pageo

Oskar Alegría | Oteiza al margen

Jorge Oteiza fue un escultor y teórico que nos dejó un legado enorme y grandioso dentro del arte español. Si bien su escultura es particular y original, no resulta menos interesante el trabajo téorico en el que abundaría  a lo largo de su trayectoria y el cuál nos ofrece la visión de un artista con sentimiento de honda poesía que apostaría por el dasein del arte y la palabra.

En esta edición, que nos trae el festival de cine Punto de Vista -en la que, asimismo, se ha rescatado el patrimonio del artista navarro-, tenemos todo el proceso de investigación que Oskar Alegría ha llevado a cabo en base a las notas manuscritas y marginales que Oteiza documentaría a lo largo de su vida. De este modo, en el libro encontramos numerosos documentos en los que Oteiza anota al margen de sus libros (ya no propios, sino los que lee y de los que se apropia) todo lo que le va inspirando la lectura, todo lo que le conmueve y lo que piensa alrededor de los libros aquí presentados. Para Oteiza los libros no son más que un laboratorio de ideas en el que ir anotando todo lo que se le antoja, sobre todo de manera espontánea. Así, este libro no es más que eso, todo un proyecto de búsqueda y conocimiento expandido que nos dará claves para comprender la figura de Oteiza ya no sólo en el mundo artístico, sino también literario.

Oteiza firmaría todos sus libros, con fechas incluidas, y nos daría detalles de lo que pensaba alrededor del cine. De hecho, para él el lenguaje cinematográfico sería algo natural y algo de lo que apropiarse para explicarse a sí mismo. Aquí, se nos muestran los pensamientos en torno a las películas que vería y las correlacionaría con la literatura de manera plácida. Para él, el cine sería algo autobiográfico, espiritual, vital. Algo que debiera ofrecer soluciones curativas para el hombre y su ser más hondo. Además, se señala todo lo que el cine representó para Oteiza: manuscritos, críticas, guiones… Todo ello se presenta fielmente y retrata una mente lúcida y observadora.

Hasta leyendo, Oteiza no dejaría de ser artista: «Yo he visto saltar una palabra, una determinada palabra de un libro. Hay palabras que saltan de libro en libro, que no logran acomodarse en la familia de palabras en que el escritor las ha colocado», diría. Es inevitable ver que estamos ante la intimidad de un poeta, eso ante todo, y él se nos muestra aquí desnudo y además analiza de manera serena todo lo que va leyendo tras de sí, palabra por palabra. Esta hermosa edición nos ayuda a adentrarnos en el mundo literario que Jorge Oteiza construyó. «Yo siempre escribo notas, escribo pequeños ensayos», diría también.

El libro es toda una fuente sobre el pensamiento oteizano que nos guía por los senderos y caminos que el autor tomaba al leer un libro. Estos senderos estarían marcados por la propia filosofía de Oteiza y nos revelarán todo un ideario imaginal y mental, que sólo alguien que ve más allá de lo ordinario posee. Es reseñable el uso del interrogante en los manuscritos de Oteiza y cómo diversos teóricos forman diferentes acepciones para este. La inspiración de Jorge Oteiza nace del misterio y es una interrogación continua en su ideario y pensamiento. Es inevitable no preguntarnos po rqué Jorge Oteiza es así, casi que podríamos decir que es más filósofo que escultor, pues su pensamiento daría mucho de sí y sus teorías hasta conformarían libros, como el “Quosque Tandem..”.

Con las notas que hallamos en este libro se nos presenta, así, a un gran filósofo, alguien que no deja de pensar y formular teorías y que se va haciendo a sí mismo en base a sus profundas convicciones y conocimientos. De este modo, estamos ante un libro único que todo amante de Oteiza apreciará. Para saber más de él, para conocer más su mitología, para adentrarnos más en su mundo personal. Un libro que se convertirá en un clásico complemento para entender la figura de este gran y ensimismado artista español.

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Apuntes de fotografía: Recursos y técnicas básicas de fotografía analógica, de Jordi Gumí (Editorial Gustavo Gili) | por Francisca Pageo

Jordi Gumí | Apuntes de fotografía: Recursos y técnicas básicas de fotografía analógica,

Jordi Gumí fue un fotógrafo especializado en varias vertientes ( industrial, comercial y editorial ), además de profesor de fotografía en la Escuela Massana de Barcelona. De aquella experiencia académica surge este libro lleno de apuntes y consejos sobre fotografía analógica. Los apuntes, grosso modo, son los mismos que daría a sus alumnos durante las clases en esta escuela. Así, en el libro se nos muestra la evolución de la fotografía analógica (la cámara oscura, el daguerrotipo, el calotipo…), así como la expansión de la fotografía de diferentes formatos (6×6, 35mm, etc), explicando cómo se ha desarrollado la fotografía en este campo y cuáles son las diferentes formas de captar una imagen.

Gumí también nos hablará de la cámara y sus aspectos más técnicos, proporcionándonos consejos a la hora de tomar una fotografía. Se nos habla de los diferentes tipos de cámara y las partes que la componen, a la vez que nos acerca a los diferentes mecanismos que posee: enfoque, diafragma y obturador, además de las relaciones entre estos. El material fotográfico también forma parte del libro, ofreciéndonos así los diferentes medios y emulsiones químicas que pasarán a proceder para lograr hacer que la imagen salga reflejada en los diferentes tipos de papel que hay.

Gumí comenta los diferentes aspectos que trae consigo la iluminación a la hora ya no sólo de hacer una fotografía, sino también de revelar. Se hace necesario poseer conocimientos de química a la hora de esto último, ya que es gracias a los distintos líquidos químicos que podemos llevar a cabo el revelado. El profesor, de este modo, nos habla del laboratorio, de las fases que tiene el revelado (dependiendo de si se trata de una película en blanco y negro, como en color o diapositiva).

Quitando las partes más técnicas, el fotógrafo también nos enseña las diferentes partes en que se lee una fotografía y su composición. Nos dice de qué manera leemos las imágenes, cómo deberían hacerse si queremos que el efecto sea real o irreal, cómo según las diferentes posiciones desde donde las hacemos cambia totalmente la percepción que tenemos de una imagen. Además, se explican algunos trucos y consejos a la hora de fotomanipular en el laboratorio.

Sin duda estamos ante un manual que recoge los principios básicos de la fotografía analógica y su revelado, con todo lo que ella conlleva. Este libro nos ayudará y nos dará los pasos clave a la hora de adentrarnos en este mundo de disparos, de emulsiones y sales de plata y nos invitará a ser partícipes de todo el proceso que abarca el acto de fotografiar. Podemos convertir nuestro baño (si en él hay espacio) en un laboratorio tapando todas las ventanas y poniendo una luz roja, comprando los líquidos a laboratorios y hacerlo todo por nuestra cuenta, o bien podemos mandarlo al laboratorio a revelar y dejar nuestras fotografías en manos de otros. Con este libro, a buen seguro, nos darán ganas de hacer lo primero.

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Un sistema gráfico para las cubiertas de libros. Hacia un lenguaje de parámetros, de Rosa Llop (Editorial Gustavo Gili) | por Francisca Pageo

Wisława Szymborska | Un sistema gráfico para las cubiertas de libros. Hacia un lenguaje de parámetros

Rosa Llop, investigadora y docente en la escuela Elisava de Barcelona, es una ex-diseñadora gráfica que ama el diseño. En este libro, el cual está basado en una tesis, se adentra en los mecanismos que gobiernan el diseño gráfico y su mensaje. Así, se apoya en demostrar que el diseño sigue una serie de funciones codificadas que se basan en la construcción de diversos patrones a la hora de crear un mensaje gráfico.

El diseño gráfico no puede ser diseño gráfico si no va acompañado de un mensaje y sus representativos códigos. Así mismo, la autora de este libro nos embarca en el proceso a seguir para crear una portada y cubierta de libro basada en la simbolización gráfica que lo define y sintetiza de manera que podamos abordar este tipo de proyecto de un modo reflexivo, directo y adecuado. La autora nos introduce en el diseño gráfico en referencia a los parámetros que encuentra el diseñador a la hora de llevar a cabo un proyecto visual. Las referencias que nos aporta Llop son múltiples, mostrándonos así todo un entramado estratégico y decisivo para la creación gráfica.

Llop nos enseña por encima la historia del diseño gráfico y cómo este ha ido cambiando conforme la industria se ha modernizado. Nos habla de las diferentes estrategias a la hora de hacer la portada de un libro. Como indica Daniel Gil, es necesario que la cubierta atrape al lector. Y es de este modo que todas las referencias que nos da Rosa Llop son así, cubiertas que hacen que nos fijemos en cómo han sido creadas y cómo son en su resultado final.

En el libro se exponen las distintas codificaciones que se pueden hacer a la hora de representar el título y contenido de un libro. Hay un análisis visual a través del lenguaje gráfico que tiene la cubierta y Llop los analiza y expone de manera persuasiva y muy inteligente. Las múltiples referencias y portadas que salen en esta edición nos dan un ejemplo de las diferentes maneras de plasmar lo que queremos transmitir. La autora, de esta manera, nos enseña todo el lenguaje gráfico que una portada ha de tener: los puntos de atención, la proporción, el peso, el color… De todo ello se habla aquí y nos ayuda o ayudará a seguir el proyecto visual que la portada de un libro (o incluso el diseño gráfico en sí mismo) tiene tras de sí. La percepción juega un papel fundamental aquí y es gracias a ella que podemos leer las diferentes cubiertas que nos proporciona el diseño editorial.

Estamos sin duda ante un libro técnico y aun así inspirador realmente completo y analítico sobre el sector editorial y creativo. Un libro que nos ayuda a leer las portadas así como a crearlas, aprendiendo amablemente los diversos aspectos que hay que tener en cuenta. De hecho, resulta fundamental tener en consideración los códigos que el mismo diseño gráfico tiene para sí mismo, especialmente ante lo que nos hallamos aquí, la cubierta de un libro, aunque los parámetros y el lenguaje vengan a ser los mismos. De este modo, el libro de Rosa Llop se vuelve indispensable para que aquel diseñador editorial que se embarque en la cubierta de un libro tenga en cuenta todos esos detalles y consideraciones que nos muestra la autora.

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Conversaciones con Peter Mayer, de Milton Glaser (Editorial Gustavo Gili)Traducción de Álvaro Marcos | por Francisca Pageo

Milton Glasser | Conversaciones con Peter Mayer

En esta pequeña edición de Gustavo Gili encontramos un librito que recopila tres conversaciones -o, mejor dicho, tres grandes conversaciones-, que el diseñador Milton Glaser mantuvo con el editor Peter Mayer. En ellas, se reflexiona sobre el diseño y el arte, tanto de manera personal como profesional, pues ambas facetas estarán en la vida de estos señores de manera plena y completa.

Milton Glaser ha expuesto tanto en el MOMA de Nueva York como en el Centro Pompidou de Paris; no en vano, se trata de uno de los más grandes diseñadores gráficos que ha habido en USA y que ha dado de su trabajo lo mejor de sí. Peter Mayer tuvo la ocasión de hablar con él en diferentes ocasiones y ello quedó registrado, lo cuál hace de este libro un pequeño boceto sobre lo que el arte y el diseño nos pueden ofrecer.

Adentrándonos un poco más en el libro, en él se explican las diferencias entre el arte y el diseño gráfico. Las obras de arte alteran nuestra percepción de la realidad, nos emocionan y nos avivan, mientras que el diseño viene determinado por la transmisión de un mensaje y un receptor diferente al que va destinado el arte. Para Milton Glaser, resulta importante tener una visión crítica de por qué razón se diseña y para qué.  Es esencial que el diseñador gráfico se instruya visualmente, que se empape de cultura, que conozca lo que le rodea y se inspire, esencialmente, en trabajos ajenos a su hacer como diseñador, pues todo ello le dará una visión más completa de lo que ha de transmitir y hacer. Para Glaser, hay que tratar que la práctica del diseñador sea un motor para el desarrollo personal aparte del profesional, pues sólo así el ser humano que se dedique a ello podrá estar casi siempre inspirado, podrá tomar anotaciones e ideas en el momento menos inesperado, podrá estar abierto a lo que el mundo puede ofrecerle.

Milton Glaser habla de los problemas a los que se enfrenta el diseñador, como la libertad a la hora de llevar a cabo un trabajo determinado o el hecho de tener que estar informado de lo que acontece en el mundo -y en el mundo del diseño. El diseñador estadounidense nos explica qué es el diseño: intervención en el flujo de acontecimientos con el fin de provocar un efecto deseado, la introducción de un componente intencional en los asuntos humanos y aquello que transforma las condiciones de existencia que las cosas tienen de partida. Estas tres definiciones se entremezclan entre sí la inmensa mayoría de las veces, haciendo que el diseño sea algo fundamental en la vida de hoy y haciendo que la figura del diseñador sea de vital importancia. Para Milton Glaser, una de las tareas entre el diseñador y el cliente es la de entender qué se está mirando, para él es fundamental y se ha de tener claro esto para llevar a cabo cualquier trabajo visual en los que el mensaje sea algo clave.

Para Glaser, además, el arte ha de ser un trabajo. Un trabajo que se implique como función en nuestra vida humana y que nos haga ir más allá (Glaser nos muestra un ejemplo de cómo ha evolucionado el arte en estos últimos siglos), que nos haga ver la vida de una manera más espiritual y honesta con nosotros mismos y hacia los demás. El arte ha de tener un propósito. Para el diseñador, las artes son como un mecanismo de supervivencia de nuestra especie. Milton Glaser no sólo nos hablará del diseño y el arte, sino también de la sociedad en la que vivimos. El autor nos expondrá claramente sus ideas respecto a ella y cómo esta se muestra ante nosotros en el terreno visual. Glaser también nos proporcionará trucos y tips para ayudar a los diseñadores gráficos a la hora de llevar a cabo un proyecto; más que nada porque es su experiencia la que nos habla.

De este modo, estamos ante un libro muy completo sobre la tarea del artista y el diseñador en la época en la que nos encontramos, ya que los dos protagonistas de este libro nos enseñan a mirar y a ver cómo las diferentes tareas visuales que tienen ambos -arte, diseño y edición-, siempre van de la mano.

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Tejados de Barcelona, de Miguel Herranz (Editorial Gustavo Gili) | por Francisca Pageo y Juan Jiménez García

Miguel Herranz | Tejados de Barcelona

Mirar la ciudad de otra manera, con otros ojos. Descubrir una Barcelona que podría ser inédita, pero que simplemente es, tal vez, ignorada. Ciudad a pie de calle, quién piensa en sus tejados, en ese espacio entre el cielo y  la tierra. Bueno, Miguel Herranz, por ejemplo, ilustrador. Tejados de Barcelona son esos pensamientos. Es la luz sobre las azoteas, los balcones y los tejados. Sus límites, dibujados. Una ciudad que revela en sus trazos algún tipo de profunda verdad, en su curiosidad una identidad que posiblemente ha perdido ahí abajo, lejos. Esa búsqueda se traslada al papel.

Apropiarse de la ciudad, convertirla en algo personal, único. Mirarla no a vista de pájaro, sino de frente, pero a otro nivel, a otra altura, lejos de todo. Del ruido. Una ciudad más tranquila, más callada, menos entregada a la velocidad de los días. Una ciudad secreta pero no escondida. Con sus códigos propios, sus propias armonías, que Miguel Herranz traslada con enfoques personalizados y una paleta de colores propia.

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A través de los tejados, tenemos la sensación de que Barcelona subsiste más en ellos que en sus calles, que la ciudad se ha convertido en otra cosa, pero que algo de pasado persiste ahí, lejos de las miradas. ¿Qué opinas al respecto?

Los nuevos edificios tienen una enorme carga visual por lo que parecen estar más hechos para ser vistos desde abajo, sus tejados no son tan distintos de los antiguos. Hay nuevas torres que marcan el skyline, pero en la mayor parte de los edificios modernos las azoteas no son muy diferentes de las de hace algún siglo. Los aires acondicionados y las parabólicas no son nuevos en sí, podríamos considerarlos nuevas chimeneas, consecuencias de la vida dentro de las casas; no nos reunimos al lado del fuego sino al lado de la tele.

En el libro hay un uso especial del color que no responde a ningún intento de reproducir la realidad, sino más bien a un estado de ánimo. ¿Cómo afrontaste el tema del color?

No lo racionalicé demasiado. Cada entorno me impulsaba a una herramienta para la línea, bolígrafo, pluma, pincel en algún caso… El color lo afronto desde un punto de vista más gráfico que pictórico. Además de la información concreta sobre las formas que proporciona la línea, quería algo de sugerencia abstracta, no demasiado racional, por eso los colores, cuando están, no son estrictamente reales.

Tu gusto por los tejados, ¿se circunscribe solo a una ciudad como Barcelona o realmente es una atracción que harías extensible a cualquier lugar?

Siempre me han atraído, son como algo secreto (a voces) oculto pero a la vista de todos, vacíos pero superpoblados. Me gusta esa sensación infantil que tienes cuando miras un hormiguero, y no ves las hormigas pero sabes que están todas ahí debajo.

¿Podemos relacionar esas vistas “superiores” como la visión de una ciudad sin gente? (lo cual tiene algo de huida)

Más que de huída, de distancia sin irte al campo. Ahí arriba es como una ciudad light, casi libre de la carga de ruido, bullicio y agobio, pero aún ciudad.

Entrevista realizada por correo. Agradecemos a Laia Beltrán su colaboración.

Miguel Herranz | Tejados de Barcelona
Miguel Herranz | Tejados de Barcelona
Miguel Herranz | Tejados de Barcelona

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¿Quieres publicar una revista?, de Angharad Lewis (Editorial Gustavo Gili) Traducción de Álvaro Marcos | por Francisca Pageo

Angharad Lewis | ¿Quieres publicar una revista?

Editorial Gustavo Gili trae, bajo la atenta mirada de Angharad Lewis, el libro ¿Quieres publicar una revista?  Autoedición, diseño, creación y distribución de publicaciones independientes, que como bien indica el título va destinado al proceso y publicación de pequeñas ediciones alternativas a las revistas convencionales que solemos ver en el mercado.

Estamos en una época en la que los parámetros de la publicación editorial están cambiando y transformándose constantemente, por lo que la autora de este libro, junto con la ayuda de otros colaboradores, ha logrado recopilar el conocimiento necesario para acercar este terreno a todos aquellos que desean, curiosean o buscan publicar una revista (e incluso fanzine) algún día. En esta publicación, se recoge la opinión de algunas de las voces más importantes en el ámbito de las revistas independientes, convirtiéndose en una guía de referencia bastante completa y perspicaz de qué es una revista y cómo abordarla. Así, cada capítulo incluye ejemplos de estudio de revistas y aporta los diversos aspectos y formas de la edición.

Diversas cosas a tener en cuenta para crear una revista son el papel (este puede ser reciclado e ir enfocado a la ecología, o no), la presencia online y digital que ha de tener (obviamente, en estos tiempos que corremos, es algo indispensable), la aportación cultural o social que conlleva, el presupuesto desglosado y final, el equipo que conformará la revista, la publicidad, la impresión, las diferentes suscripciones y el distribuidor.

Las diferentes entrevistas que incluyen el libro resultan importantes y necesarias pues ellas son de personas que viven -y conforman- el ámbito editorial. Tenemos a Jefferson Hack (director de Dazed & Confused), Johanna Agerman Ross (fundadora y directora de Disegno), Penny Martin (directora de The Gentlewoman), John Waters y Simon Estarson (editor y director de arte de Eye), Sasha Simic (distribuidor de Central books), Marc Robbermond (librero), Tyler Brûlé (presidente/director de Monocle), Mark Shields (impresor de CPI Colour) y Peter Biliak (innovador y fundador de Works That Work). Todos ellos nos dan su punto de vista, tanto objetivo como subjetivo, de qué es una revista para ellos y cómo, desde su puesto en ella, la llevan adelante. Estas entrevistas se hacen necesarias para poder ver el sector desde dentro y llevar a cabo nuestro proyecto, si este es el de hacer una revista. Nos dan consejos y alientan a seguir con nuestro sueño, diciéndonos sus pros y sus contras y cómo la ilusión y el esfuerzo nos llevan hasta ese lugar que deseamos.

Hacer una revista siempre viene de la mano de una pasión por algo en concreto: el amor por la cultura, por el diseño, por el arte, por el deporte, etc. Ella siempre escenifica nuestras pasiones y/u obsesiones. Los diferentes aspectos a considerar se hacen esenciales, como el mercado, los recursos, el presupuesto, la periodicidad, la energía empleada, el precio que debemos poner, el contenido, la impresión y su encuadernación; o incluso si esta será meramente digital. De hecho, se detallan las características de cada una de las diferentes publicaciones. Así, se han de tener en cuenta, además, todas las secciones de la revista (página de colaboradores, créditos, sumario, secciones varias, etc.).

Todos estos factores han de ir de la mano y unos dependerán de otros. De esta manera, en el libro se ponen ejemplos de revistas que por su forma o planteamiento al hacerlas nos aportan una visión particular y global del mundo editorial independiente. Es un libro muy actual porque además comenta los entresijos que se dan a la hora de crear y publicar una edición (se tiene en cuenta cómo patrocinar la revista e incluso cómo el micromecenazgo nos puede ayudar para sacar adelante nuestra publicación. Todo esto se ve en ejemplos de proyección financiera). De este modo, estamos ante un libro muy cuidado y específico de los diferentes pasos que hay para crear una revista de la nada, y que nos ayudarán y guiarán para su publicación en todos los aspectos.

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Julia Margaret Cameron (Fundación Mapfre) | por Francisca Pageo

Julia Margaret Cameron

Esta pasada primavera, Fundación Mapfre dedicó en Madrid una exposición, coorganizada junto al Victoria & Albert Museum de Londres, a la figura de la fotógrafa Julia Margaret Cameron, reputada internacionalmente debido a su inmenso trabajo, mundialmente reconocido por lo especial, histórico y profundo que resulta. Este catálogo de la exposición que tenemos entre manos incluye los ensayos científicos de Marta Weiss (comisaria de la muestra y conservadora jefe de fotografía en el V&A Museum) y Juan Naranjo, aparte de las inmensas fotografías de Julia Margaret Cameron y un apéndice documental sobre la correspondencia entre esta y Sir Henry Cole, director del Victoria & Albert Museum.

La presente edición describe la historia, paso a paso, detallada, de toda la fotografía que Julia Margaret Cameron llevó a cabo, convirtiéndose sin duda en un catálogo realmente completo y que se puede tomar como referente para conocer la obra y vida de la autora. Se presenta toda una colección de fotografías y correspondencia de Cameron, contada por volúmenes en los que cada sección se ocupa de un tema extraído de algunas de las cartas de Cameron a Sir Henry Cole.

Julia Margaret Cameron descubriría tarde su vocación, ya que fue a raíz de un regalo de su hija Julia y su yerno Charles Norman, una cámara, que Cameron empezaría a fotografíar. En menos de 18 meses, la fotógrafa ya habría definido su estilo propio, haciéndose así conocida dentro del mundo fotográfico y cultural. De este modo, la autora entraría en los círculos artísticos y literarios de su época; pero no todo fue color de rosa. Sus fotografías desenfocadas, evocadoras, etéreas, como si pertenecieran a otro mundo, no serían muy aceptadas en su mayoría por los críticos de arte, teniendo así un público enormemente dividido. Por un lado, el academicismo imperante no reconocería como fotografía habitual su trabajo, ya que el estilo que predominaba en aquella época sería figurativo y extremadamente representativo de la realidad; pero los críticos con una mirada más artística reconocerían en la figura de Cameron una delicadeza rompedora y transgresora. Su uso de la fotografía fue controvertido debido a que no jugaba a lo mismo que sus contemporáneos.

Cameron, cuyo espíritu era libre y revolucionario, retrató a su familia, a sus amigos, a conocidos y a personajes del mundo aristocrático de aquel entonces, haciendo así una fotografía social pero también personal y, como podríamos decir actualmente, de autor. A lo largo de su carrera retrataría a muchas mujeres representando personajes literarios y alegóricos, representando figuras históricas y religiosas. Y es que Cameron era una ferviente cristiana y eso se vería enormemente reflejado en su obra.

Uno de los motivos, aparte del interés por lo pictórico, que tenía Cameron para dedicarse a la fotografía era también conseguir dinero con las copias de sus imágenes para aliviar los problemas económicos de su familia. Sin embargo, sus aspiraciones eran y son muy similares a las de un fotógrafo de arte contemporáneo. Cameron aspiraba a que su fotografía evocara sensaciones y emociones. La fotógrafa quiso hacer imágenes que elevaran el espíritu y es así como las podemos ver, fotografías que nos hacen soñar, que nos alientan, que poseen “un ángel”; quizás por su desenfoque, quizás por la sensible mirada que Cameron poseía. Su fotografía se trata, principalmente, de un estilo emocional, en la que el sentimiento y la intuición lo inundan todo. Es casi pictórica, como si las placas fotográficas de Cameron hiciesen de pincel, suavemente balanceado, suavemente desenfocado. Y, sin duda, es este un catálogo para atesorar y en el que emocionarse, en el que sentir el espíritu de Cameron y su obra se hace esencial.

Julia Margaret Cameron

Julia Margaret Cameron

Julia Margaret Cameron

Julia Margaret Cameron

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Cómo crear una fotografía, de Mike Simmons (Editorial Gustavo Gili) | por Francisca Pageo

Mike Simmons | Cómo crear una fotografía

Dentro de la colección Manuales de fotografía creativa aplicada tenemos este libro sobre cómo crear una fotografía de la mano de Mike Simmons, fotógrafo, profesor e investigador de De Montfort University, donde dirige el máster en Fotografía. Gracias a él tenemos aquí un libro dedicado a todos aquellos amantes y estudiantes de dicha disciplina, aunque también podría extrapolarse a las demás artes visuales en sí, puesto que reúne características que se entremezclan con ellas. De este modo, y a raíz de los temas propuestos, Simmons nos propone toda una serie de pautas y técnicas a la hora de crear un proyecto fotográfico. Este pasará desde la búsqueda del tema y su profundización, hasta diversos estudios de fotógrafos ya consagrados para que así nuestro ojo y mente se vaya habituando a lo que la fotografía nos puede dar.

Algunas de las pautas propuestas serán: el proceso creativo, la elección del tema, la forma de las ideas y sus perspectivas, la búsqueda de información, la exploración de los diferentes géneros que hay dentro del mundo fotográfico, la creación de un vocabulario visual, la reflexión sobre la realización de imágenes, la inspiración, influencias y referentes que se han de tomar, la organización y gestión de un proyecto, así como la presentación del trabajo al público, que bien puede ser a raíz de exposiciones y/o en libros artesanales o electrónicos. Como se ve, se trata de una suma muy completa de cómo podemos llevar a cabo una serie fotográfica que nos irá haciendo entender por qué fotografiamos, para qué fotografiamos y qué podemos sacar de ello.

A raíz de una serie de ejercicios, el autor nos irá indicando por dónde podríamos o deberíamos llevar nuestro proyecto. Hará hincapié en la búsqueda teórica para así manejarnos en el propio discurso que la fotografía nos ofrece, como también hará hincapié en las pautas a seguir para poder practicar con nuestra cámara. La multitud de referencias e inspiración que podemos encontrar en el libro es sumamente importante, haciéndose así un libro no sólo técnico (aunque no tanto, pues no es un manual de cómo utilizar la cámara) y teórico para el uso correcto de la fotografía, sino que también nos propondrá todas aquellas maneras y miradas que las imágenes nos ofrecen. Los fotógrafos e imágenes representadas nos inspiran para tratar de crear nuestra propia mirada, partiendo del hecho de que somos aquello que consumimos y también somos aquello que miramos. Cada persona sacará -o intentará sacar- de este manual una mirada propia sobre la que hacer uso a la hora de poner nuestra práctica fotográfica en marcha.

De este modo, estamos ante un libro esencial para aquellos que aún se piensan y se consideran amateurs, pues los ayudará en su proceso artístico, como también para aquellos fotógrafos a los que les gusta tener referencias y tácticas para poder llevar a cabo e inspirarse. Mike Simmons ha logrado condensar en tan sólo 163 páginas casi todo aquello que podemos encontrar en la fotografía, y no está de más agradecerle su labor, como docente fotográfico que es.

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Mi Guerra, de István Szegedi Szüts (Sans Soleil) | por Juan Jiménez García

István Szegedi Szüts | Mi Guerra

En ese periodo de apogeo de la novela gráfica que fue el periodo de entreguerras, era inevitable que uno de los temas tratados debía ser la propia guerra que había quedado atrás. Una guerra que seguía siendo una herida abierta y, aún más, para los perdedores. No era fácil representar aquella guerra, pero tampoco haber pasado de un pasado glorioso a un presente desastroso. Era años convulsos y el arte, como la literatura, buscaban su reflejo, como salidos de una pesadilla, llenos de interrogantes. Hay que entender que este también fue el momento fuerte del cine, del cine mudo, convertido en foco de atracción (y pasión) para no pocos artistas, y la novela gráfica que surgía por aquellos años lo reflejó de distintas maneras: primero con su ausencia de palabras y luego con su sentido del plano-lámina. Todo esto, tiempo, técnica, desilusiones, se puede encontrar en Mi guerra, la obra de 1931 del húngaro  István Szegedi Szüts que ahora edita Sans soleil.

Mi guerra cuenta una historia sencilla. La del joven granjero que, con el comienzo de la guerra, es reclutado para formar parte del glorioso ejército de austrohúngaro. En esos tiempo de propaganda y nacionalismo exacerbado, el futuro no puede presentarse más glorioso, pero la guerra no tarda en aparecer como la realidad qué es. El sueño se convierte en pesadilla y la muerte está con todos, convertida en la verdadera patria común. Ni tan siquiera su final alejará los fantasmas, convertidos en otra cosa. Queda rebelarse contra todo ello, para encontrar que la muerte sigue estando ahí. Como siempre.

Lo primero que sorprende de la novela es la técnica usada. Frente al habitual grabado, Szegedi Szüts utiliza la tinta y el pincel. Ese cambio le da una expresividad única. Aunque su referencias siguen estando ahí presentes (pienso en el expresionismo y, en particular, Georges Grosz, que está un poco por todas partes pero más evidente en láminas como la 66 o en la representación de los oficiales), esta técnica le permite jugar especialmente con el fluir de la tinta y el espacio en blanco de la página. Lejos de plegarse a una línea en las más de doscientas láminas, en cada una de ellas utiliza distintos recursos, desde el esbozo (que va desde usar trazos mínimos, esquemáticos, hasta la “mancha” de tinta) hasta el expresionismo más feroz, que conjuga con los más diversos niveles de detalle.

Mi guerra no renuncia absolutamente a nada. Como novela en imágenes, apenas si nos da algunos títulos (prácticamente innecesarios) para las láminas, para pasar a dejarnos solos en sus últimas páginas. Pero en a nivel visual es una interrogación permanente sobre cómo expresar cada escena y cada sentimiento que la atraviesa. Fragmentos como La visión del joven húsar, con la cabalgata de la muerte, o el de la violación (con su desarrollo tan cinematográfico), nos muestran una obra en la que todo ha sido pensado y en la que ningún trazo ha sido dejado al azar, desde el minimalismo de alguna de sus láminas al maximalismo de otras tantas. István Szegedi Szüts construye así un relato que es también una búsqueda de la expresión a través de la forma, del negro frente al blanco, del hombre frente al espacio y la muerte.

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Mitología clásica en el arte medieval, de Erwin Panofsky y Fritz Saxl (Sans soleil) | por Alicia Guerrero Yeste

Erwin Panofsky y Fritz Saxl | Mitología clásica en el arte medieval

A lo largo de la lectura de Los enemigos de los libros de William Blades (Fórcola, 2016) relampaguea la idea de la impresionante resistencia del pensamiento, y de los productos del pensamiento y el espíritu.  Asombrarse por cómo es posible que, pese al grado de destrucción y negligencia que ha afectado a tantísimos libros, el cuerpo y energía de tantos conceptos intelectuales, imaginaciones… haya persistido.

Sucede lo mismo ante otras obras del arte.  Abruma suponer cuánto puede haberse perdido pero es, sin embargo, posible creer que lo desaparecido posee la manera de resurgir oportunamente para seguir presente, hilando el velo de los conocimientos que sostienen al mundo. Quizá una imagen como la fotografía de 1893 del hallazgo de la escultura de Antinoo en el templo de Apolo en Delfos −donde la deslumbrante nitidez del amado por Adriano y la tierra que lo envolvió contrasta, sobrecogedora como en un resplandor sagrado, con las presencias humanas difuminadas (efímeras, no eternas) que lo rodean− sea algo donde se nos revele que lo desaparecido posee seguramente la capacidad de decidir su resurgimiento.

Sostenida por el rigor del estudio con vocación científica, la iconografía y la iconología constituyen tal vez la rama de la Historia del Arte que concede la apertura de una mirada maravillada hacia el pasado y a los latidos transtemporales de la Imaginación. Al alma impresionable y ávida de joven estudiante, aquellas clases donde se ofrecían explicaciones que vinculaban las escenas representadas en los tímpanos de catedrales románicas con símbolos complejos relacionados con el zodíaco, con fuentes literarias en las que se describían extraños habitantes de tierras remotas, bestiarios, signos teológicos… suponían una dosis de excitación y alborozo. De deslumbramiento ante la memoria del mundo, ante la potencia de las metamorfosis de formas y símbolos. Se vigorizaba la apreciación de la dimensión conceptual de toda representación.

Aunque dotado de una concisión y especificidad temática que podría acotarlo estrictamente al territorio de su disciplina, Mitología clásica en el arte medieval de Erwin Panofsky y Fritz Saxl −dos de las figuras fundamentales del estudio de la Historia del Arte en el siglo XX− es un texto capaz de estimular y aportar a un lector forastero en ese ámbito. Sans Soleil especifica en su nota editorial que su motivación al publicar este título no es sólo la de recuperar un estudio clave sobre el peso de la tradición mitológica clásica en la Edad Media −análisis de un caso particular con el que se buscaba demostrar el valor de los métodos de análisis desarrollados por Aby Warburg y sus seguidores−, sino también poner de relevancia su interés historiográfico.

Versión revisada de una conferencia ofrecida ante alumnos y docentes del Departamento de Bellas Artes de la Universidad de Princeton, este texto de 1933 es también un documento que pervive como anticipo de los estragos que el ascenso del partido nazi causó sobre la actividad intelectual en Alemania (y, por extensión, en Europa) y el lugar de EE.UU como refugio vital e intelectual para el forzoso exilio que debieron sufrir figuras como Panofsky y Saxl (el primero debió emigrar a EE.UU y al segundo se debe el traslado del Instituto Warburg a Londres). Seguramente éste sea un dato que subraya el carácter de la actitud mental que sustentaba estas indagaciones y prolonga su valor más allá de las líneas teóricas sobre el concreto tema en estudio, por cuanto comprender la infinita mutabilidad de conceptos e imágenes y su sujeción a un entrelazado de factores psicológicos, culturales, sociales… es causa de una ‘deformación profesional’ a través de la que se interpretan y perciben los flujos del presente en que se habita, comprendiendo a éste como un estadio más en ese proceso que va construyéndose (o descifrándose) como ‘historia’ y no como un momento álgido, superior o único.

En Mitología clásica en el arte medieval  Panofsky y Saxl abundan en la tesis argumentada por Warburg, que plantea cómo las concepciones filosóficas, literarias, científicas y artísticas de la Antigüedad clásica continuaron presentes a lo largo de la Edad Media, adecuándose a las ideas morales y religiosas que definieron ese periodo. La inicial imitación de las formas antiguas en que se esforzaron los iluminadores carolingios fue gradualmente mutando en el desarrollo de «toda una nueva e independiente forma de ver las cosas. Transformando los antiguos protocolos de tal manera que se convirtieron en irreconocibles, descompusieron la tradición figurativa de las figuras mitológicas».

El ortodoxo ‘Renacimiento’, como señalara Warburg y recalcan aquí Panofsky y Saxl, supuso una recuperación del mundo clásico por la reintegración de formas y conceptos que durante el periodo medieval quedaron desvinculados a través de procesos de significativa complejidad, de manera que la variación en una representación medieval respecto a su referente clásico no puede meramente tildarse de ‘degeneración’ o ‘transformación’, sino reconocerla como una completa innovación −tal y como queda claramente de manifiesto en el recorrido por la iconografía de los planetas y estrellas como deidades y héroes de diferentes manuscritos astrológicos realizados en Occidente, en donde se recalca la influencia que el conocimiento árabe ejerció sobre su desarrollo.

En paralelo a esta existencia de una tradición representativa heredada de la Antigüedad que derivó en esas innovaciones a lo largo de los siglos, el artista medieval se encontraba con una tradición textual relativa a temas mitológicos para los que, sin embargo, no disponía de un repertorio iconográfico original previo. La segunda parte del texto analiza casos relacionados con esta última situación, sintetizando asimismo una cronología del proceso que llevó paulatinamente al ‘renacer’ de la cultura clásica a partir del Quattrocento mientras apunta a la diversidad de focos dentro del territorio de Europa desde los que éste fue emanando.

Panofsky y Saxl argumentaban en sus conclusiones que bajo la vitalidad renacentista subyació una compleja tensión derivada del intento de «armonizar las ansias humanistas de libertad con los postulados autoritarios de la religión cristiana»; una tensión que estuvo ausente en la Edad Media (puesto que no poseyó conciencia de distancia histórica respecto al mundo clásico y no lo comprendió por ello como un cosmos cultural íntegro) y que sería decisiva para su subsecuente evolución y el desarrollo de una idealización utópica de la Antigüedad, la Arcadia, donde las tensiones entre teología cristiana y mitología pagana se diluían. Esta idealización no sólo devendría pilar básico del Clasicismo, concluían, sino también sustento de apoyo para momentos de crisis más cercanos al hombre contemporáneo.

Mitología clásica en el arte medieval  nos habla alto acerca de la fuerza y vida eterna de los símbolos antiguos, la energía de su presencia y su intervención crucial en los movimientos y construcciones del pensamiento a lo largo de siglos. En su lectura se refresca o se invita a descubrir aquella fascinación que abría a un estudiante a un camino intelectual inesperado, que exponía la potencia de la dimensión mental de la que derivaba la creación de un símbolo y una representación, expandiendo el territorio a ámbitos que iban más allá de la búsqueda de la Belleza estética en las imágenes, a adquirir la convicción de la necesidad de adquirir conocimientos que someter a interpretaciones, revisiones…conscientes de que jamás cerraremos de manera absoluta ninguna certeza.

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Monstruos y monstruosidades. Del imaginario fantástico medieval a los X-Men, de varios autores (Sans soleil) Edición de Marta Piñol Lloret | por Juan Jiménez García

Monstruos y monstruosidades. Del imaginario fantástico medieval a los X-Men

El monstruo siempre es el otro. Los monstruos siempre son los otros. Del mismo modo, no puede existir una pretendida normalidad sin la presencia del monstruo. De lo diferente. A lo largo de la historia esta figura ha ido cambiando, porque algo en nosotros ha ido cambiando. Hemos pasado desde la imaginación y los temores a la ausencia de la monstruosidad. Ahora lo monstruoso son otros seres humanos sobre los que dibujamos nuestros miedos y trasladamos nuestro odio. El monstruo hoy es un refugiado o un lejano terrorista. O todo aquel que no encaja en nuestro pequeño mundo o escapa a nuestros esquemas. En realidad siempre fue así, pero hemos cambiado lo intangible por lo tangible. En Monstruos y monstruosidades, colección de ensayos editada por Sans soleil a cargo de Marta Piñol Lloret, podemos encontrar ese recorrido por la historia, de un punto a otro próximo al actual.

Desde que el mundo es mundo han existido los monstruos. Los monstruos eran lo desconocido, lo diferente. Conforme el mundo iba siendo descubierto, por guerreros y viajeros, iban llegando las lejanas descripciones de seres fantásticos, pero no lo suficiente como para no poder ser descritos. Hombres con cabeza de perro (los cinocéfalos) hablando con una lengua incomprensible, hombres sin cuello, gigantes, seres con un solo ojo,… Todo estaba allí, como un circo rodante. Era el tiempo de los mitos y las leyendas. De los héroes, de los dioses. Cualquier cosa se convertía en cierta por el mero entusiasmo. La gente esperaba se maravillaba con esos seres lejanos y eso era suficiente para que estos surgieran aquí y allá. Era un tiempo para imaginarse el mundo o para intentar describir lo indescriptible. La tierra era tan antigua que aún no se habían nombrado todas las cosas.

Además de nombrarlas había que representarlas. Un bestiario por encontrar su forma o infinitos bestiarios que no buscaban reflejar ninguna verdad, sino fijar esas alteridades de la realidad. Se debía, más que documentar, iluminar. Arrojar luz sobre aquellos lugares oscuros que iban más allá de los mapas y de lo conocido. Documentar lo que de fabuloso tenía el mundo, que, a su vez, era lo temible. Aparecieron las enciclopedias, y con ellas la necesidad del hombre de poner orden en el caos. Porque el caos es otro de los nombres o de los estados de la monstruosidad.

Conforme los mundos se iban descubriendo, nuevas razas de monstruos aparecían y otras se confirmaban (seguramente como prueba de que los monstruos están en nuestro interior). El Nuevo Mundo  fue la tierra perfecta para ubicarlos. Todo era extraño y por lo tanto todo era prodigioso. Un lugar para los seres fabulosos. Y también es verdad que no todo habitaba en la tierra (más o menos accesible) sino que el misterio se encontraba igualmente en los mares, ese lugar de naturaleza pura, de naturaleza imposible de colonizar y, por lo tanto, indomesticable. Campo perfecto para nuestros miedos y nuestras fantasías.

Pero los tiempos de la imaginación se acabaron cuando ya parecía estar todo descubierto y los monstruos ya no era algo que hubiera que descubrir. Era el momento de darles forma, cuerpo, de materializarlos. De llevarlos a las cortes, de poner un enano en nuestra mesa o pasear con gigantes, de explotar las deformidades y, en caso necesario y ya que daban dinero, de crearlas a propósito. En realidad se trataba de materializar aquello con lo que empezábamos: los monstruos son los otros, los que son diferentes a nosotros mismos. Y de ahí a inventariarlos, y de ahí a documentarlos científicamente, alejados de supersticiones e improvisaciones literarias, había solo un paso, un paso que la fotografía acortó significativamente. Un tiempo para poner orden. Para ordenar y clasificar.

Y entonces llegó el tiempo del arte. El hombre como creador. Creador consciente, sin una necesidad documentalista. Pensar en el collage como esa técnica que podía crear monstruos a partir de lo existente (como aquellos monstruos originales, recordemos), tan presente en las vanguardias. Era la necesidad de mostrar otra realidad que solo podía existir alterando la actual. Y luego el cómic. O como este materializó nuestros miedos (de nuevo la antigüedad clásica) para convertirlos en superhéroes o villanos. En hombres extraordinarios o seres como Hulk, que respondían a su época y los temores colectivos.

Todo esto es Monstruos y monstruosidades. Todo esto y más. A través de una multiplicidad de voces y ensayos recorremos lo que el monstruo y sus consecuencias han representado en la historia. Y también en el imaginario colectivo. Cómo el monstruo ha respondido a nuestras necesidades del momento,  cómo se ha ido adaptando a ellas, siendo siempre el otro, pero no siempre igual. Ha evolucionado en su significado y en su representación y cada vez para adecuarse a lo que esperamos de él. Lejos de ser nuestro lado oscuro, es nuestro lado desconocido, hecho de recortes de cosas. Ese mal necesario contra el que lanzar nuestras piedras.

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