La gravetat del lloc, de Israel Ariño (Ediciones Anómalas) | por Francisca Pageo

Israel Ariño estudió Bellas Artes y desde entonces ha desarrollado su formación como fotógrafo en diversas escuelas y talleres. Actualmente es editor en Ediciones Anómalas y lleva varios proyectos de fotografía, siendo así todo un referente en el ámbito de la fotografía no sólo en España, sino también internacionalmente.

Bajo este fotolibro, La gravetat del lloc, se aloja un proyecto oscuro y tenue, perspicaz y valioso, donde se explora el concepto de lugar como tema principal a través de la percepción que Ariño tiene de la realidad y en el que lo abstracto se vuelve el elemento dominante. El proyecto no habría sido creado si no fuera por la residencia de artista que el fotógrafo tuvo en Domaine de Kerguéhennec, en la Bretaña francesa.

La edición del libro lo hace frágil y a la vez especial, como si este proyecto nos mostrara la fragilidad y sensibilidad acorde a la mirada de Ariño. Esta se acentúa en lo natural, sin artificios ni puestas en escena, mostrándonos un mundo tenebroso pero bello y armonioso. Las fotografías desembocan en la elegancia que lo oscuro aporta, y nos muestra un mundo inspirador donde los humanos dialogan con la naturaleza y la hacen suya, haciéndose así un trinomio entre lo que Ariño ve, lo que en las fotos actúa y lo que en el lugar yace. La presentación de las fotografías se torna narrativa y casi podemos imaginar una historia tras el lugar que el autor fotografía. Una historia que, inconscientemente, cuenta como suya y que es suya, pues todo lo que se fotografía se vuelve parte de uno, parte de su existencia y parte de su mente, la cual es participativa aun sin quererlo.

El lugar es aquí una puerta a la espesura, una espesura que se vuelve fija e inamovible. Nos adentramos en ellas como los búhos lo hacen en la noche. Como un búho que sabe hacia dónde se dirige y lo que se nos oculta cuando algo no se muestra con la luz. Estamos ante una serie donde lo no material toma protagonismo. Una serie que abre paso al camino de la intuición y de lo imperceptible, y que se mueve entre la negrura y lo inconsciente. Sin embargo, hay ciertos destellos. Restos de lo humano que dotan a las fotografías de un atisbo del hombre. Un atisbo de lo que podemos aportar, de lo que podemos dotar de sentido (o no) en una imagen. Toda mirada es una consecuencia de los hechos y lugares que nos van conmoviendo, de los hechos y lugares que no queremos dejar que se nos escapen. Y este lugar, el lugar de la mirada de Ariño, se vuelve omnipresente conforme nos vamos metiendo más y más en el libro.

La gravetat del lloc es un proyecto que conmueve, que une el alma de la naturaleza con nuestra alma, que une la mirada del autor con nuestra mente, y que intensifica el sentido de la vista hasta dotarlo de vida hallada y de curiosidad por lo que acontece o podría acontecer en las fotografías. Porque no son fotografías llanas, sino profundas, llenas de sombra y que sin embargo se han creado gracias a la luz.

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El fotógrafo Juan Rulfo, de Juan Rulfo (RM) | por Francisca Pageo

Juan Rulfo | El fotógrafo Juan Rulfo

Con motivo del 50 aniversario de Juan Rulfo, se publica bajo el sello RM toda una extensa edición de su trabajo, y así mismo se nos presenta en este libro una espléndida colección de fotografías del autor, así como investigaciones y reflexiones analíticas del hacer fotográfico del escritor.

Acompañado de tres ensayos, escritos por Jorge Zepeda (investigador de la literatura de Juan Rulfo), Andrew Dempsey (autor de diversos fotolibros del autor) y Víctor Jiménez (investigador), se analizan sus fotografías e imágenes de manera exhaustiva y bastante completa; y nos acercan la figura del autor a un modo de ver que no conocíamos, ya que no es por su fotografía por lo que Rulfo alcanzaría el éxito. El libro, además, hace también de catálogo de la exposición de dicho nombre en el Museo Amparo de la ciudad de Puebla (México), en el cuál se exponen todas las fotografías que aquí podemos ver.

En El fótografo Juan Rulfo vemos cómo la afición de Juan Rulfo por la fotografía nacería de sus recorridos por el interior de México. Empezaría a fotografiar en torno a los 20 años y desde ese momento no alejaría la cámara de su lado. De hecho, Rulfo sería guionista y foto fija en el ámbito cinematográfico, por lo que no sólo estamos ante un escritor aficionado a la fotografía, sino ante uno de gran envergadura que acepta y hace fotografía de muchas maneras distintas.

Aunque se habla de su obra literaria, este libro trata de la imagen, de su causa y efecto, de su hecho y consecuencia en la vida de este autor; y es que, a pesar de que Rulfo no fuera periodista, sabía captar muy bien el aspecto social y antropológico de todo lo que vivió, y eso se ve plenamente en las imágenes de este excelso libro. Sus fotografías no sólo complementan su obra literaria, sino que ayudan a entenderla y transcenderla, retratando a un autor prolífico y completo en su expresión artística y humana.

Sus fotografías nos muestran un México colonial y rural. En su mayoría son paisajes, que nos transmiten el mismo sentimiento cuando vemos una película del oeste. Son imágenes, desde luego, llenas de vida y altamente expresivas. Rulfo no se detiene a la hora de apretar el botón de la cámara y capta de manera muy singular ese México cautivo e interesante, lleno de referencias sagradas y árboles y plantas típicas del desierto mexicano, así como también algunos retratos.

La relación que Dempsey traza entre él y John Constable es hermosa e inspiradora, y las dos maneras de hacer fotográfico se acercan constantemente. Además, el fotógrafo Paul Strand y él intercambiarían correspondencia y harían de la fotografía un aprendizaje continuo y de gran pasión de la fotografía y la reflexión de la imagen. Estamos, desde luego, ante un libro esencial sobre la obra de un gran fotógrafo y no sólo escritor. Un libro que nos llevará por ese México antiguo que sólo con la mirada plena de ansia y llena de búsqueda nos hará llegar a un lugar ajeno al nuestro, de gran simbolismo y, así mismo, de crudeza por la realidad.






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Défense d’afficher, de Patricio Rodríguez (Ediciones Asimétricas) | por Francisca Pageo

Durante un tiempo, Patricio Rodríguez estuvo viviendo en París y fue en esa época en la que la fotografía empezó a ser una de sus grandes pasiones. En este libro, Défense d’afficher, se recogen los diarios, tanto escritos como visuales, desde 1995 hasta el año 2004, de su estancia en la ciudad del amor. El libro se divide en 4 capítulos que se correlacionan entre sí con los escritos y las fotografías: Liberté, egalité, fraternité, identité.

A Patricio le impresiona y emociona lo que ve y sucede en las calles; tanto es así que no puede sino retratar aquello que observa y le hace clic en el corazón. Para él, la fotografía se basa en una simple regla: atrapar los momentos de la vida que le conmueven, como el del hombre mendigando de rodillas y la familia burguesa que pasa a su lado indiferente. Su fotografía, de este modo, es una fotografía social y directa, aunque personal, sobre aquello que la vida nos ofrece en las calles y lo que sucede en ellas vista desde una mirada única y particular.

En sus diarios escritos nos muestra a un hombre que ama la cultura, que ama la vida y que la disfruta a cada paso que da, a pesar de todo lo que tenga que llevar tras de sí. Sus fotografías son momentos y sensaciones únicas, golpes de realidad que se funden con deseos y esperanzas sociales. Se puede vislumbrar como Patricio Rodríguez busca lo que late en el ser humano y en la vida. «Mis ojos son más rápidos que mis manos», dirá.

Rodríguez nos detalla su vida, esboza sus pensamientos, dialoga consigo mismo para dejar reflejado, ya sea por escrito o visualmente, lo que siente. «La fotografía es el medio que nos permite transmitir nuestras emociones de la realidad a la película que termina siento la memoria de nuestras sensaciones.» Sus palabras están llenas de sabiduría, de inteligencia sobre lo que la mirada particular de cada uno nos puede ofrecer y nos hablan de la imagen como algo primordial que nos enriquece como seres humanos. Sus fotografías son transparentes y muestran un París que vive y siente por sí mismo. Las fotografías no son más que un reflejo de esto mismo y la compenetración que tiene Patricio con la ciudad. Los latidos de París y los suyos se funden en uno. El autor vive manifestaciones, vive momentos plácidos y cotidianos, y también momentos duros. Sus fotos y palabras así lo muestran.

Hay reflexiones lúcidas y claras que nos muestran a un fotógrafo sabio, que sabe ver y observar tanto de cerca como de lejos, que reflexiona sobre lo que observa. Como él dice, «la experiencia de cada ser humano es una enseñanza para el resto» y, «deberíamos ser lo bastante libres para reflexionar críticamente sobre nuestros valores, preservar los que nos unen y romper con los que nos separan de los otros.»

Patricio Rodríguez hace acopio de una sociedad inmersa en sí misma, que se descubre a sí misma y que se consuela a sí misma. La fotografía como antídoto y como síntoma. La escritura como supervivencia. Lo que queda claro es que el autor no habría sido el mismo en París si no hubiera llevado la cámara consigo. Y le damos las gracias, por dejarnos descubrirla a través de sus ojos. Y sus palabras.

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Peter Hujar (Fundación Mapfre) | por Francisca Pageo

Peter Hujar

Con motivo de la exposición en Fundación Mapfre de Barcelona “Peter Hujar: a la velocidad de la vida”, se publica un inmenso e increíble catálogo que nos adentra de lleno en la obra y vida de este gran y afamado fotógrafo. Hujar nació en Trenton, Nueva Jersey, en 1934 y murió en Nueva York, por la enfermedad del SIDA, en 1987. Empezaría a hacer fotografías en 1947, cuando asistió a la School of Industrial Arts, y a partir de entonces no dejaría la cámara de lado hasta la hora de su muerte.

Adentrándonos en el catálogo, se ha seguido el criterio que Peter Hujar mantenía cuando compilaba su obra a la hora de archivarla y de exponer. Siempre pondría sus fotografías todas juntas, nunca por separado, para así dar una visión más exacta de su mundo y de su manera particular de ver y sentir la fotografía. La exposición presenta un conjunto de 160 fotografías que exponen la carrera del autor con fondos procedentes de la Morgan Library & Museum y otras 9 colecciones. En el catálogo, nos encontraremos con textos del comisario Joel smith y también de Philip Gefter y Steve Turtell, ambos colegas suyos.

Hujar siempre buscaría lo más brutal pero a la vez lo más sencillo. Su trabajo, que surgía de su vida cotidiana, reflejaba una sociedad extrema e intensa y sus fotografías no son ni más ni menos que así; intensas y, a su vez, radicales. De ese modo, el catálogo de la exposición nos mete de lleno en la vida y obra de Hujar mostrándonos a una persona desnuda ante la vida y dispuesta a aprovechar cada momento y situación. Resulta importante conocer su vida para así conocer y entender su obra, ya que ambas estarán estrechamente relacionadas y ambas se entrecruzan entre sí. De este modo, Hujar conocería y se codearía con autores de la talla de Andy Warhol, Susan Sontag, Richard Avedon, Diane Arbus…, y todos ellos influirían en su vida y obra, llegando este a retratarlos o trabajar con ellos y consiguiendo un espíritu en equipo, sobre todo en su aspecto más intelectual y coloquial, que muy pocos fotógrafos han dado de sí en lo que conocemos de la historia del arte. El testimonio de Steve Turtell, amigo de Hujar, es muy revelador y nos muestra su persona sin artificios y con profundas virtudes y defectos.

Peter Hujar estaba obsesionado con la naturaleza y el cuerpo, sus fotografías hablan por él. De hecho, para él la fotografía sería su lenguaje principal y sería a través de este que retrataría lo que más le llegaba a su ser. La fotografía, para él, era un proceso físico. Su trabajo, además, representaría la profunda corriente homosexual que se daría en los 70 y 80, en la que él participaría de un modo u otro. Las fotografías de Hujar son directas, bellas, elegantes y minimalistas, que hacen acopio de lo sencillo y estéticamente limpio por encima de todas las cosas. Estas nos transportan a un mundo básico y, a la vez, aunque no lo parezca, bastante animal, por el modo en que Hujar retrata a las personas. Hay cierto halo informal en su estética que nos hace ver un mundo más humanizado de lo normal. Su mirada es sensible y se nota que también tiene un alma interesada por la psicología humana. El punto fuerte de Hujar serán los retratos y la vida en cualquiera de sus facetas, haciéndonos ver así el reflejo de una sociedad en la que todo cambio empezaría a ser posible.

De este modo, estamos ante un fotógrafo único y especial, del cual merece la pena observar su obra y adentrarnos en ella sin dilaciones ni miramientos, sin prejuicios ni pensamientos. La obra de Hujar es como ese instante, ese Punctum del que Roland Barthes nos hablará en La cámara lúcida. Así, hurguemos en su obra, en su vida, en su hacer; recorramos su intensa vida en este catálogo para sentir otra manera de ver las cosas. No saldremos defraudados.

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Bos Taurus, de Ramón Zabalza (Ediciones Asimétricas)  | por Francisca Pageo

Ramón Zabalza | Bos Taurus

La tauromaquia no es algo con lo que estemos de acuerdo la mayoría del mundo. Es un hecho que la empatía propia del ser humano sienta como un peligro la tauromaquia para ese animal que es el toro y que concebirla como algo bueno sólo es plausible para unos pocos, para aquellos que lo festejan y lo disfrutan.

Ramón Zabalza, antropólogo y fotógrafo del que ya hemos hablado anteriormente con su fotolibro DÓNDE, nos trae bajo Bos Taurus el reflejo del mundo del toro de una manera sincera y apabullante. El autor va más allá de lo que podemos pensar o sentir frente a este, y en su libro nos muestra al toro y a sus acompañantes de una manera lúcida y objetiva, sin caer en efectismos ni sentimientos.

El autor no se queda en la denuncia del maltrato que percibe el toro, sino que simplemente nos muestra el lado antropológico, social y cultural que arrastra tras de sí la tauromaquia. Pese a que la que está escribiendo esto se halla en la posición de antitaurina, y no está a favor de este mundo en el que el maltrato está a la orden, hay que reconocer que Zabalza ha sabido plasmar en ambos bandos lo que la tauromaquia implica.

Zabalza nos invita a reflexionar sobre la vida animal, nos invita a que pensemos sobre el toro y los toreros y todas las fiestas que hay en torno a ellos. Sin duda, España es un país que tiene la tauromaquia como fiesta principal y vende un turismo de interior (y también exterior) que hace de estos festejos, ya sean los Sanfermines o el Toro Jubilo de Medinaceli, como algo que pertenece a nuestro folklore; el cual, cómo negarlo, es un síntoma de que de alguna manera pensamos sobre lo que hacemos. En las palabras del autor: «los espectáculos de toros son una amalgama de miedo, libertad, excesos y emociones encontradas», ya sea para el bando de los antitaurinos, como para aquellos que aceptan este modo de disfrute.

El fotógrafo escribe sobre la moral, nos invita a conocer un mundo que nos hace reflexionar y nos hace enmudecer porque no logramos encontrar las palabras adecuadas. Las anotaciones del propio autor ante sus vivencias taurinas se hallan aquí como una ventana a sus pensamientos y lo que observa. El tono narrativo nos hace leerlo como si lo hiciéramos ante una novela, y dan un aporte adicional y complementario a las fotografías en blanco y negro que aquí se muestran. Estamos ante fotografías duras y enérgicas. Por momentos, me cuesta adentrarme en las páginas por la crudeza y dureza de algunas de ellas. Es un libro que nos explica las vivencias que toreros, animales y el propio Zabalza dejan tras de sí.

Para Zabalza, Bos Taurus aspira a la antropología visual porque en él se potencia el significado del conjunto que texto e imagen reflejan. Esto hace que el discurso de Zabalza resulte coherente y obtenga un sentido lúcido e inteligente sobre lo que hallamos. El libro simboliza una manera de entender el porqué de la tauromaquia, y nos abre a un debate en el que no pocos entraríamos a discutir debido a lo complejo del tema ante el que nos encontramos.

Ramón Zabalza | Bos TaurusRamón Zabalza | Bos TaurusRamón Zabalza | Bos TaurusRamón Zabalza | Bos Taurus
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Dónde, de Ramón Zabalza (Ediciones Asimétricas) | por Francisca Pageo

Ramón Zabalza | Dónde

De vez en cuando, me asalta a la vista un/a fotógrafo/a que me deslumbra por completo y me envuelve en un universo particular y diverso del que no puedo salir. Yo los llamo fotógrafos burbuja, pues tienen un don particular en su hacer y saben ir más allá de lo que cualquier otro fotógrafo llega. En esta ocasión tenemos a Ramón Zabalza, autor que desconocía por completo y que Ediciones Asimétricas nos invita a descubrir con su fotolibro, enorme fotolibro, Dónde.

Dónde es una recopilación del trabajo de Zabalza en torno al paisaje, que va también acompañado de texto y memoria. Un texto y memoria que nos acerca la fotografía como medio mediante el cual observar lo que está ahí y nos atañe, lo que está ahí y no vemos y lo que está ahí sin más.

En el prólogo, Eduardo Martínez de Pisón dice que el paisaje es un territorio dotado de expresión y significado, dice que «lo primero que pide un paisaje es una mirada. Pero no todo el mundo mira los paisajes, no todos ven el mundo como paisaje. Es preciso tener una disposición, una voluntad para ello.» Yo opino que no sólo es el paisaje, sino cualquier cosa, esa predisposición tiene que venir dada no sólo del autor que hace las fotografías, sino también del lector que las ve y las lee. El trabajo de Zabalza, de este modo, es un estudio del paisaje y su entorno, un proyecto que aúna documentalismo, confesión y antropología. Dónde es una pregunta no sólo ante lo que vemos, sino también sobre dónde estamos nosotros y en qué disposición nos hallamos ante la imagen y el paisaje cuando lo observamos.

Dónde no es un fotolibro en sí mismo, es también un ensayo que recorre los diversos factores que nos proporciona el paisaje. Dónde es un análisis del territorio, de lo que vemos cuando nos enfrentamos ante la majestuosidad de un paisaje. Se respeta la unidad durante todo el libro, dando una coherencia ya no sólo estética, sino también analítica y experimental. Ramón Zabalza hace uso de su voluntad para construir un vehículo a través de su mirada e impresiones. Este vehículo nos conduce por páramos, por montañas y sierras, por suelos y edificios que el hombre ha creado para sí.

El blanco y negro dota de simbolismo propio a las fotografías. Todas ellas, entrelazadas, se homogeneizan entre sí y nos dan una sensación de libertad y profundidad hacia lo que vemos en ellas. Aparte, el autor, en sus textos, lanza un recorrido por la imagen en sus aspectos más sintácticos y conceptuales, dándonos una visión completa, y ya no sólo personal. Son imágenes elegantes y formales, que nos muestran un terreno casi inhabitable e inhabitado por el ser humano. Zabalza asume la fotografía como un medio para comprender lo que vemos, para estudiarlo y analizarlo y aun así detenernos ante la fugacidad e instante que esta tiene. La fotografía graba los fenómenos que la geografía y la meteorología hacen del paso del tiempo, ofreciéndonos así un territorio real e incluso apaciguador de lo reflejado.

Las pequeñas anotaciones que Zabalza toma cuando fotografía son narrativas y nos desvelan una mirada contemplativa y sutil. Zabalza recorre el mundo con la cámara por delante y no sólo es capaz de mostrárnoslo, sino también de transformarlo y de dotar de sentido y significado a su mirada y poder de observación.

Estamos, sin duda, ante un fotolibro que todo admirador del paisaje y la geografía debería observar con detenimiento, pues no sólo se embelesará por su belleza, sino que también aprenderá de la mano del autor a mirar analítica y reflexivamente aquello que ve.

Ramón ZabalzaRamón ZabalzaRamón ZabalzaRamón ZabalzaRamón ZabalzaRamón Zabalza

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Faraway so close, de Alex Llovet (Autoeditado) | por Francisca Pageo

Faraway so close es un fotolibro que es a la vez un mirar hacia adentro y un viaje. Alex Llovet se mira a sí mismo y mira a su infancia y a la de sus hijas no sólo para encontrarse a sí mismo, sino también para vivir la experiencia de lo que implica y significa fotografiar. De este modo, estamos ante un fotolibro autoeditado -se han impreso tan sólo 400 ejemplares, todos ellos firmados y dedicados por el autor- que se convierte en algo de extremo valor para el autor, y que nos hace ver la fotografía como un modo ya no sólo de mirar u observar lo que podemos encontrar, sino también de sentir.

Las fotografías que vemos en este libro son fotografías en las que los puntos de luz, una niña, la hierba, las ramas, la ropa tendida o los huecos entre las arboledas, nos hipnotizan y llenan de una belleza salvaje y atemporal. Aquí el bosque se convierte en un campo de batalla al que volver, al que el propio autor regresa para no sólo encontrarse, sino para de alguna manera purgarse; para enfrentarse a la oscuridad, a la sombra y así hallar un hueco de luz, una aurora que bien sabe plasmar con su mirada y su hacer fotográfico. Esto es lo que el filósofo Martin Heidegger habría llamado lichtung, lo abierto, un posible dejar para que algo llegase a aparecer, llegarse a mostrar. De este modo, no es sin la sombra como podemos hallar los límites y claroscuros que la luz, la mirada y la cámara nos ofrecen, que Llovet nos hace ver de una manera clara y precisa.

En el bosque, Llovet pisa los recuerdos y el porvenir, todo aquello que aún está por suceder. Su mirada es como la de un niño, de nuevo, y juega con la sombra y con la luz, juega con sus hijas y la naturaleza. De nuevo, todo se ve de una manera limpia y sin prejuicios, con inocencia y cierta intuición instintiva que la fotografía tiene en sí misma y que el autor nos hace ver de una manera elegante y bella. Pareciera que el autor quiere jugar también consigo mismo, creando así de alguna manera una especie de aventura en lo que añora y espera de la infancia. Hay cierta desnudez en las fotografías que nos hacen ver este arte de una manera piadosa y confiada, teñida de algo que podemos ver cercano pero que aun así es misterioso y poético. Aquí el paisaje (ya de alguna manera el cómo está editado nos va indicando un cierto recorrido) se nos muestra limpio y asimismo salvaje.

La poética en la que se encuentra Llovet resulta cercana a la poética que podemos encontrar en la literatura. Hay, en cierto modo, un hilo narrativo en este fotolibro que podemos leer con nuestra mirada de manera pausada, sin distracciones, que no podemos dejar de mirar lo que se nos ofrece. Son, sin duda, fotografías en las que encontrarse, con las que permanecer en silencio, en las que podemos apreciar la naturaleza en su aspecto más salvaje pero también ordenado, nada disperso, como si todo lo que ha fotografiado el autor tuviera un cierto orden preliminar.

Llovet es, sin duda, una clara referencia actual en la fotografía española, pues sabe cómo reflejar en ella un modo personal y único, lleno de poesía y lírica; en el que a cada fotografía que vemos suya se nos muestra el atisbo y los filamentos de la luz y toda su implicación en el hacer de la sombra.

Alex Llovet | Faraway so close
Alex Llovet | Faraway so close
Alex Llovet | Faraway so close
Alex Llovet | Faraway so close
Alex Llovet | Faraway so close
Alex Llovet | Faraway so close

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Al borde de todo mapa, de Juanan Requena (Ediciones Anómalas) | por Francisca Pageo

Juanan Requena | Al borde de todo mapa

Juanan Requena es fotógrafo y poeta. El calificativo de poeta se lo doy yo, servidora, porque desde hace mucho tiempo sigo su trabajo y siempre que veo  sus fotografías, sus cuadernos, sus collages, o incluso su pequeño pero gran inmenso blog donde recoge todo lo que le va inspirando, la sensación que me produce es la de estar ante alguien que sabe utilizar las palabras, las imágenes y la vida como algo único, haciendo de ello algo que tiene vida propia.

En esta obra, Al borde de todo mapa, su primer libro a gran escala (se han editado 1.500 ejemplares) publicado  por la editorial catalana Ediciones Anómalas, tenemos una representación fiel y humilde de lo que es su trabajo, tan íntimo, sincero y lleno de respuestas y preguntas. Gracias a Underbau, quienes se han encargado del diseño, y a la inmensa labor que el propio autor ha dado de sí, estamos ante algo que, en nosotros, al recorrer las páginas de este fotolibro, tan bien cuidado y editado, nos eleva y nos trasporta hacia otro lugar, otro país imaginario que el propio Juanan no sólo ha imaginado, sino que además habita. De una manera consciente, corriente y vivaz.

Dentro de este país que atravesamos por sus páginas, encontramos pequeños destellos de conciencia, insights, señales y marcas que nos indican que el camino que recorremos con nuestros ojos, mente y alma está bien, muy bien. Aunque las dudas nos asalten, aunque la pregunta siempre está ahí, el azar es la clave. Sin embargo, no es la coincidencia lo que me recorre cuando veo el trabajo de Juanan, sino la sincronicidad. Que esta foto y aquella pregunta están aquí porque nosotros teníamos que verlas sí o sí.

Las fotografías son íntimas, sinceras, y nos atrapan de una manera fiel y nada exacta. Hay algo que circula entre las manos de Juanan que está vivo. No sólo está vivo lo que él ha creado, sino que su misma creación también está continuamente creándose a sí misma. El libro, el cual ha sido intervenido posteriormente a su impresión y encuadernación con fotografías y anotaciones, nos traslada al mismo trabajo artesano que Juanan hace con libretas; un trabajo que aquí nos ha sabido llevar muy bien por ello. El imaginario de Juanan es sincero y así lo traslada a aquellos que ahora mismo poseemos este libro. Pero no, no nos equivoquemos, no lo poseemos. Es él el que nos posee, el que nos traslada a otro mundo, un mundo de las maravillas donde las preguntas, la duda y el azar lo inundan todo. Aun así, estamos ante un puzle donde cada fotografía y palabra tienen su lugar, su sitio. Cada cosa concuerda entre sí y la poesía se hace palpable.

¿Hay un final en la obra de Juanan? No, y no creo que lo haya nunca. Su creación se hace infinita y, de hecho, podemos leer el libro desde el principio como desde el final, ya que la duda y la pregunta están ahí y es eso lo que hace al recorrido interesante, curioso y motivador. En este libro hablamos de la fotografía y la palabra como contenedores de emociones, sentimientos y percepción. El mundo que habita Juanan es efímero, a cada paso que da y que damos nos muestra algo único y original, algo que no sabemos muy bien dónde ubicar.

Así, como diría Thomas Mann, estamos ante un libro que posee un poder vivificativo, que es una promesa de felicidad, una fuente de inspiración y de fuerza. Por consiguiente, un acicate y un estímulo para todas las fuerzas anímicas que vienen de la vida misma.

Juanan Requena | Al borde de todo mapa
Juanan Requena | Al borde de todo mapa
Juanan Requena | Al borde de todo mapa
Juanan Requena | Al borde de todo mapa
Juanan Requena | Al borde de todo mapa

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Les spectaculaires, de María María Acha-Kutscher (Ediciones Asimétricas) | por Francisca Pageo

María María Acha-Kutscher | Les spectaculaires

La mujer ha sido representada durante toda la historia del arte como una musa, una diosa, una ninfa o sirena; algo que evoca belleza y que nos hace sentir complacientes con nosotros mismos. Sin embargo, hay que destacar cómo de vez en cuando algunos artistas se atreven a ir más allá y nos hacen ver a la mujer como es, sin añadirle atributos que consideramos ideales. Y es con María María Acha-Kutscher como podemos ver a la mujer así, sin complacencias ni evocaciones de la belleza que se considera ha de tener la mujer.

María María Acha-Kutscher se considera feminista y es en este libro, Les spectaculaires, sacado de su proyecto Womankind y realizado gracias a una beca de creación artística del MUSAC (Museo de arte contemporáneo de Castilla y León) en 2011, que podemos apreciar una cierta perspectiva de la historia de la mujer. Gran parte del trabajo de la autora procede de fotografías de archivo, haciendo así montajes que también se entrelazan con fotografías propias. Las imágenes parecen reales, pero no, no lo son.

Hay un gran componente sacado del imaginario colectivo en el trabajo de la autora, que se adentra en la inconsciencia, en lo surreal y también radical, para dar cabida a unos collages evocadores y fuertemente pertinentes. Las historias halladas aquí son colectivas e individuales, ya que cada imagen nos proporciona una amplitud nueva ante nuestra mirada y nuestras ideas. Así, estamos ante unos fotomontajes en base a una ficción que ella ha catalogado como una especie de mujeres circenses, que han dado su vida a su condición física anormal, pero que han sabido ir más allá, aumentando así sus conocimientos e inteligencia hacia el mundo y por el mundo. Todo es ficción, pero podría ser perfectamente real.

La estética del proyecto nos sumerge en un mundo crudo, pero también elegante y formal. Los blancos y negros se ven reforzados debido a la inteligencia con la que la autora procede a hacer los fotomontajes, en los cuales, a pesar de lo irreal –¿o deberíamos llamarlo todo lo contrario?–, ha utilizado pocas intervenciones. Sus collages evocan el pasado, nos llevan a otros mundos lejanos que, sin embargo, podemos encontrar en este.

Hay una clara influencia biográfica en la obra de María María Acha-Kutscher que se ve afianzada por una estética fuerte, en la que la autora enfatiza el poder de la mujer, su ser en el mundo, su voluntad. Algo que deberíamos mostrar más a menudo en el arte y en la creación, así como en la vida y en el día a día. Crear debería ser un trabajo de introspección en el que nosotros, los espectadores, mirásemos más allá de lo representativo, de lo que se nos propone. Y la autora lo hace. Ella logra que nos preguntemos por qué consideramos anormales a personas y personajes cuya condición física se ve afectada por lo social y habitualmente correcto, descubriéndonoslas como seres especiales, que no son de este mundo, pero que están aquí, conviviendo y viviendo con nosotros, con las mismas pasiones, esperanzas y emociones.

María María Acha-KutscherMaría María Acha-KutscherMaría María Acha-KutscherMaría María Acha-KutscherMaría María Acha-Kutscher

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Blackcelona (Dalpine), de Salvi Danés | por Francisca Pageo

Salvi Danés | Blackcelona

Blackcelona es el segundo fotolibro, editado en cartoné con un estampado en la portada en bajo relieve, del fotógrafo Salvi Danés. En él, el autor nos muestra una Barcelona oscura, tenebrosa y misteriosa, reflejo de una ciudad extraña y peculiar.

Además del propio fotolibro en sí, el autor ya había publicado, para Standard Books, un periódico/diario, una ramificación creativa alternativa, con las mismas fotografías; también existe una app, creada por Espadaysantacruz Studio, para iPad, que se puede descargar desde iTunes. Danés ha hallado una Barcelona a través de un mapa propio que él mismo ha construido con los personajes que lo habitan y las cosas que ha ido encontrando por el camino. Una Barcelona, ante todo, nocturna, territorio totalmente diferente al de su otro proyecto, Transmontanus, a pesar de que en ellos hay un tema en común: el viaje, el camino, el recorrido.

En esta bella edición vemos fotografías dignas de la más pura novela negra, una novela negra imaginaria que el propio autor establece consigo mismo y con su mirada. En ella, el misterio se puede ver rondando y la búsqueda de un culpable lo impregna todo. Hay cierto halo de representación efímera, en la que nada es permanente pero todo tiene su razón de ser. Danés busca lo que no vemos y se recogen, así, los retratos de una manera profunda. El autor juega a ser policía, detective, investigador, buscando y hallando a los que podrían ser culpables o inocentes y buscando esas pruebas del delito que todo caso deja tras de sí. Todo ello se ve, de alguna manera, reflejado.

De este modo, estamos ante una novela extremadamente visual llena de trampas y entresijos, todo ello impuesto por Danés, que nos incitan a imaginar qué es lo que ha pasado, lo que ronda por este caso criminal que nos hace preguntarnos si es un caso abierto o cerrado. ¿Seremos nosotros, los lectores, los que quizás lo dejemos de una manera u otra? Tal vez tengamos que preguntar al propio autor si se queda de una manera o de otra. Lo que está claro es que este es un fotolibro que nos hace pensar, nos invita a querer ser parte de esa novela negra que Danés ha escrito con su mirada. Porque, sí, Danés ha escrito con la mirada lo que Raymond Chandler hubiese escrito de manera literaria. Ha logrado llevar a su terreno un mundo criminal imaginario en su sentido más poético, más puro, pero de una manera directa y sin miramientos.

Salvi Danés | Blackcelona

Salvi Danés | Blackcelona

Salvi Danés | Blackcelona

Salvi Danés | Blackcelona

Salvi Danés | Blackcelona

Salvi Danés | Blackcelona




Gabriel Casas. Fotografía, información y modernidad, 1929-1939 (Ediciones Anómalas, Museu Nacional d’Art de Catalunya, Obra Social La Caixa, Arxiu Nacional de Catalunya) | por Francisca Pageo

Gabriel Casas. Fotografía, información y modernidad, 1929-1939

En Gabriel Casas : fotografía, información y modernidad 1929-1939, editado por el Ediciones Anómalas, Museu Nacional d’Art de Catalunya, Obra Social La Caixa y Arxiu Nacional de Catalunya, estamos ante un catálogo/fotolibro que refleja toda la exposición que se mostró en el Museu Nacional d’Art de Catalunya el pasado 2015, pero que es itinerante y ya ha pasado por el Caixaforum de Girona y ahora mismo se encuentra en el Caixaforum de Tarragona (hasta el 29 de mayo). La exposición y el libro son una muestra reivindicativa para recuperar la historia fotográfica en España, especialmente la España de entreguerras, que vemos aquí creada por el fotógrafo Gabriel Casas.

Casas realizó una gran producción durante aquellos años, de la que se han salvado más de 20.000 fotografías. La exposición muestra una visión global en la que podemos ver a Casas como fotógrafo de prensa. Debido al fascismo -en el libro se nos explica cómo el autor fue censurado por mostrar la cruda realidad de aquel tiempo-, tuvo que dedicarse a otro tipo de trabajo, como la fotografía industrial, el retrato, la publicidad y la ilustración. Casas se entrecruzó con vanguardistas de la talla de Dalí, Buñuel, Sebastià Gasch, Federico García Lorca y unos cuantos más. El autor formó parte de una nueva generación de fotógrafos dedicados a la prensa. De hecho ver sus fotografías periodísticas resulta una clave para entenderla.

La fotografía de Casas es una fotografía directa, de una composición muy peculiar popular en aquella época. Estamos ante una mirada poética, pura y limpia. El tipo de fotografía que el autor nos muestra es un reflejo de la época en la que vivió, mostrando mayormente una Catalunya interesada en la cultura y el entretenimiento. Como fotógrafo de prensa asiste a eventos sociales, en cuyas imágenes destaca a figuras importantes del mundo político o del cine. Además, también fotografió a personas anónimas de la burguesía barcelonesa así como usó la fotografía para denunciar la pobreza que entonces habitaba en España. Las miradas de los niños, de los pobres, la radicalización de su fotografía tanto burguesa como de denuncia, nos invitan a pensar en un autor interesado por la sociedad en todos sus ámbitos; es casi una fotografía antropológica que nos acerca a una España de la que, aunque no vivimos, sí han quedado resquicios. Sus fotografías recuerdan a esa vida llevada por nuestros abuelos y bisabuelos. Hay ciertos ecos de la fotografía del soviético Rodchenko, por ejemplo, con esos picados y contrapicados en las calles, así como los diversos fotomontajes realizados para publicidad que beben un poco de aquellos dadaístas y surrealistas que conformaron la época.

Sin duda, estamos ante un fotógrafo que vivió por y para la fotografía, legándonos un material increíblemente poderoso y de gran importancia social. Hay que dar las gracias a que diversas entidades culturales nos entreguen pequeñas joyas como esta. Sin duda es un catálogo para revisionar de vez en cuando y empaparnos del nivel cultural que vivió España, especialmente Catalunya, entre 1920 y 1940.

Gabriel Casas. Fotografía, información y modernidad, 1929-1939

Gabriel Casas. Fotografía, información y modernidad, 1929-1939

Gabriel Casas. Fotografía, información y modernidad, 1929-1939

Gabriel Casas. Fotografía, información y modernidad, 1929-1939

Gabriel Casas. Fotografía, información y modernidad, 1929-1939

Gabriel Casas. Fotografía, información y modernidad, 1929-1939

Gabriel Casas. Fotografía, información y modernidad, 1929-1939




El caballo de Troya / Los ensayos banales 3, de Cristobal Hara (Ediciones anómalas) | por Francisca Pageo

Cristobal Hara | El caballo de Troya / Los ensayos banales 3

El caballo de Troya es el tercer cuaderno -un tercer ensayo visual- de Los ensayos banales. Publicado por Ediciones Anómalas, estamos ante una serie de fotografías, que fueron hechas en Galicia entre 1995 y 2014, en las que Cristóbal Hara aísla y proporciona una profunda visión del mundo equino, especialmente en su aspecto rural.

En una entrevista, Cristóbal Hara dice que la imagen es el fin último y que todo el trabajo que ha hecho en Los ensayos banales está dirigido a conseguir esa imagen. Imagen que no dista mucho de llevarla a su propio lenguaje. Imagen que podemos ver como logos, como algo que nace de sí mismo y que no pertenece a un ámbito literario, como bien podemos leer a través de las propias teorías fotográficas que aquí ni siquiera se presentan, sino que salen del propio medio. Así mismo, estamos ante un lenguaje visual, puro, en el que no necesitamos de textos ni palabras para sorprendernos e intuir el terreno al que Cristóbal Hara nos quiere llevar.

En este tercer cuaderno, vemos una fotografía documental directa, cruda, salvaje. Se nota que hay un pensamiento previo en el que el autor ofrece todo su interés por hacernos ver el mundo como es, sin artificios. Lo silvestre  en los caballos otorga una fuerza profunda e inequívoca de que nos hallamos ante un animal fuerte, difícil de domesticar, pero al que intentamos hacer nuestro pese a todo. La fuerza natural de cada fotografía es única, como así lo es la mirada de Hara. De hecho, hay fotografías que se quedan fuera de todo convencionalismo fotográfico.

De este modo, el autor hace suyo este mundo rural, nos da una visión  que no hemos visto y que está ahí. Visión antropológica en su aspecto cultural, pues bien se trata de una tradición gallega que Cristóbal Hara nos hace ver, como personal, intransferible y, sin embargo, también universal, ya que cada imagen nos revela un aspecto de la sociedad en la que nos hallamos inmersos. Hay una connotación instintiva, un reflejo de lo que el animal es ante nosotros. Por mucho que lo intentemos domar, el animal siempre saca su lado más salvaje, más feroz; pero aun así, en estas fotografías, es algo que también podemos ver en el hombre. Domar para llevar al animal a nuestro terreno que llegar a ser totalmente bruto y, me atrevería a decir, cruel.

Así, estamos ante un ensayo, para nada banal, de lo que es el trato del hombre al animal, de cómo nuestras tradiciones caen en un lado en el que no pensamos, sino que desembocan hacia lo animal, lo instintivo. En el que somos animales frente a otros animales.

Cristobal Hara | El caballo de Troya / Los ensayos banales 3

Cristobal Hara | Los ensayos banales

Cristobal Hara | Los ensayos banales

Cristobal Hara | Los ensayos banales

Cristobal Hara | Los ensayos banales