EPlanet of Snail | Yi Seung-junntre el 4 y el 13 de mayo tuvo lugar la octava edición del Festival Internacional de Documentales Documenta Madrid. Como hemos hecho con otros festivales, en Détour realizamos la cobertura de una programación que, todo sea dicho, este año se presentó atractiva e hipervitaminada. Entre las retrospectivas, secciones paralelas y colaboraciones, Álvaro Peña ha elaborado un extenso catálogo de reflexiones, ideas, cuestiones y planteamientos cuyo eje fundamental radica en tomar la temperatura de la actividad documental, sus constantes, sus objetivos (por ejemplo, las recientes revueltas ciudadanas en los países islámicos) y sus retos.

En Documenta Madrid 2012. En los límites de la realidad, se dan cita, entre otros temas, las reflexiones sobre la (im)potencia del documental que registra pormenorizadamente la realidad de un lugar; la manera en que el género documental interviene y testimonia las revoluciones verdes; el interés antropológico a la hora de filmar y tratar los pequeños microcosmos cotidianos de cinematografías periféricas; o las minusvalías que obligan a readaptar nuestro enfoque sobre la vida.

número tres | nuestro tiempo: documenta madrid | ilustraciones: ferdinand jacquemort

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número tres | nuestro tiempo | ilustraciones: paular arantzazu ruiz, diego salgado

Correspondencia(s)

Las correspondencias combinan el ámbito público y el privado, la teoría y la opinión íntima, todos ellos ámbitos que cuando ponemos en común suelen generar conflictos en su interacción. Tal vez por eso, un carteo audiovisual entre dos cineastas tan geográfica y estilísticamente alejados como Jaime Rosales y Wang Bing sea una estupenda toma de contacto para medir la atracción cultural entre dos imaginarios tan diferentes: el documentalista brutal, atento hasta la extenuación en cada detalle, conviviendo en el mismo plano que el cineasta estilizado, sensible, cultivador de microcosmos emocionales. Ambos registran, despliegan sus miradas, desde la distancia, como atentos observadores (como un flâneur entre la multitud) de una realidad que se construye ante sus ojos.

En La distancia al filmar. Correspondencia entre Jaime Rosales y Wang Bing, Paula Arantzazu Ruiz y Diego Salgado comparten cartas y reflexiones, que oscilan entre pequeños apuntes sobre nuestro presente, social y político, y la manera en que estos se imbrican en la forma de expresar ese presente desde dos coordenadas como las de Bing y Rosales: desde la ética del filmar, desde la distancia (del que filma y del que contempla), desde su gesto político y desde nuestro presente en construcción.

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número tres | nuestro tiempo: festival internacional de cine d’autor de barcelona | ilustraciones: ferdinand jacquemort

Bullhead | Michaël R. Roskam

Los jóvenes valores y los cineastas consagrados comparten, dentro de la programación del D’A, un atractivo en común: tanto unos como otros nos advierten sobre las constantes, el sentido, los rasgos y las direcciones que, desde las coordenadas del cine de autor, se trabajan en la actualidad. Manierismo, diarios filmados, brutalidad visual, narración fragmentada son algunos de los recursos con los que juegan los filmes seleccionados; recursos que, en buena medida, parecen lanzar la siguiente pregunta: ¿debe una película reunir una serie de requisitos para ser considerada como de autor? En Sobre un determinado cine de autor, Vanessa Agudo lleva a cabo un repaso a algunos de los filmes del D’A con la intención de diseccionar algunas de sus características, a veces relacionadas con una línea fuerte dentro del panorama cinematográfico (la exaltación de un viejo nuevo cliché), para definir, dentro de los contornos del festival, en qué consiste eso que llamamos de autor y cómo lo presentan algunas de sus películas.

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número tres | nuestro tiempo: festival internacional de cine d’autor de barcelona | ilustraciones: vanessa agudo, ferdinand jacquemort

L'Apollonide | Bertrand Bonello

Durante los últimos meses, los nombres de Bertrand Bonello, Carlos Vermut o Albert Serra han estado en boca de la crítica cinematográfica, por su definitiva eclosión en el panorama o por su irrupción en el primer plano de la cinefilia. Junto a ellos, Werner Herzog, Terence Davies o Claire Denis trazan el mapa de una creatividad artística que no agota sus ramificaciones ni sus discursos, ampliando en cada nueva obra sus imaginarios respectivos. Para un festival como el D’A, cuya virtud, entre otras, consiste en aglutinar las películas más interesantes que ha dejado la cosecha anual de festivales, la programación de este año supone muchas posibilidades: discutir las personalidades cinematográficas de Serra y Vermut, su relación con el cine español y catalán, la nueva autoría y sus conflictos; observar la herencia estética que, sobre cierto cine coreano, pueda estar sembrando la obra de Hong Sang-soo; volver a Bonello, a la casa cerrada, a la mujer que ríe, al cambio de siglo y su reflejo sobre nuestra contemporaneidad; penetrar en la geografía de Claire Denis y en la densidad emocional de Terence Davies; acompañar a Herzog en sus recorridos documentales sobre aquellos territorios que nunca nos dejan indiferentes y viajar en la road movie familiar de Jonathan Caouette. Estos y otros cineastas protagonizan el repaso a lo más interesante de la segunda edición del D’A que ha preparado Vanessa Agudo. 

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número tres | nuestro tiempo | ilustraciones: ferdinand jacquemort

Drive | Nicolas Winding Refn

A menudo, la excesiva atención crítica sobre un determinado producto cultural que acabará difuminándose con el tiempo genera discusiones que, más allá de los gustos predominantes, nos ayudan a calibrar el peso y el relieve de las tradiciones, las rupturas y las puestas en cuestión que atraviesan a la Historia del cine. El hype construido alrededor de Drive ha contribuido, en buena medida, a trazar una nueva línea de fuga sobre las raíces del thriller norteamericano, detectando aquellas constantes que la puesta en escena de Nicolas Winding Refn ha vigorizado y radicalizado. Pero, también, ha constituido un punto de encuentro en el que discutir los rasgos de un cine posmoderno cuyas características se imbrican de tal manera en nuestra sociedad que perfectamente podemos desarrollar a partir de ellas una reflexión sobre sus derivaciones en nuestras costumbres.

En Drive®, Alejandro Vázquez nos ofrece una combinación de crítica social, cinematográfica e histórica para analizar no solo el impacto del filme dirigido por Winding Refn, sino también hasta qué punto su calado ha opacado otras manifestaciones artísticas más relevantes; de qué manera su atractiva estética enmascara la vacuidad de un discurso que ha dejado de reflejar cualquier conexión con nuestra sociedad, embriagada tras su fastuoso artificio; cómo, en definitiva, lo que es acaba transformándose en lo que parece ser.

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número tres | nuestro tiempo | ilustraciones: paula pérez

Correspondencia(s)

Las correspondencias entre cineastas han hecho su entrada fulgurante como género cinematográfico cada vez más fecundo en sus múltiples posibilidades. Ensayos, mediometrajes, esbozos e interpelaciones directas se combinan con los esfuerzos por abrir y compartir una ventana, un vaso comunicante, entre los microcosmos íntimos de cada uno de los autores que se dan cita en ellas. Uno de esos microcosmos lo componen dos artistas tan singulares como Jonas Mekas y José Luis Guerín, el diario íntimo y el relato cinematográfico atravesado por sus presencias. Un diálogo, establecido sobre las bases del intercambio, que acerca sus universos creativos (la estilización de uno y la familiaridad granulada del otro) hasta conseguir que se retroalimenten.

En La memoria del montaje/El montaje de la memoria, Jesús Cortés reflexiona sobre la correspondencia entre Guerín y Mekas, sobre su marcada identidad cinematográfica y el proceso mediante el cual ambas miradas aíslan sus diferencias para encontrarse en los pequeños grandes detalles que comparten.

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número tres | nuestro tiempo: festival internacional de cine d’autor de barcelona | ilustraciones: ferdinand jacquemort

Once upon a time in Anatolia | Nuri Bige Ceylan

Por segundo año, el D’A. Festival Internacional de Cinema D’autor de Barcelona desembarcó con una selección de obras, algunas de ellas perlas rescatadas de otros certámenes, dispuestas a medir la calidad, el riesgo y los objetivos del panorama cinematográfico actual. Un panorama que ha vivido, entre otras, la eclosión espectacular de Bertrand Bonello -con trece años de carrera a sus espaldas- y L’Apollonide, la sublimación del drama gélidamente intenso dictada por Terence Davies en The Deep Blue Sea, el repliegue íntimo orquestado por Mia Hansen-Løve a propósito de Un amour de jeunesse, o el enésimo informe de Bruno Dumont desde las entrañas de la bestia humana en Hors Satan. Todos ellos ejemplos de una diversidad cinematográfica que han hecho del D’A un sónar mediante el cual detectar los rastros, trazos, rasgos y características que emparentan y diferencian a este cine que englobamos bajo la etiqueta de lo contemporáneo.

En este segundo acercamiento al D’A, que podéis leer a continuación, hemos combinado la lectura in situ de la experiencia festivalera, a través de varias crónicas de aquellas obras y detalles más significativos, con la reflexión desde la distancia (geográfica y temporal) que algunas de las películas programadas nos suscitaron. De esta manera, os proponemos un particular juego de espejos, de visiones críticas y de intuiciones que, en lugar de allanar el camino hacia cada película, aporten una diversidad de impresiones: íntimas, analíticas, profundamente emocionales, desde una perspectiva de conjunto, singulares o, en definitiva, que reflejen las constantes vitales de cada cineasta y discurso.

Con la excusa del Festival, nos proponemos llevar a cabo un ejercicio no solo de revisión, sino también de cuestionamiento de esos clichés que circundan al concepto de autor. La selección de películas, irregular y voluntariamente abierta, invita a explorar las claves de la nueva autoría -entre otros aspectos, de la nueva autoría en un cine español fragmentado en sus diferentes escenas creativas; el dislocado retrato autobiográfico filmado a lomos de una road movie que propone Jonathan Caouette; o el acomodo del carácter chéjoviano en una identidad cinematográfica como la de Nuri Bilge Ceylan, por citar algunos ejemplos. Es tiempo de leer y pensar los relatos, las imágenes y los recuerdos que esta segunda edición del D’A nos ha permitido agrupar en los siguientes textos.

Por Óscar Brox, Elena Duque, Ferdinand Jacquemort, Paula Pérez y Faustino Sánchez.

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número tres | pa(i)sajes: bande à part | ilustraciones: ferdinand jacquemort

Dans ma peau | Marina de Van

Los últimos coletazos del Siglo XX alumbraron un giro copernicano en el cine fantástico francés, cuya eclosión definitiva acontecería durante los primeros pasos del XXI. Rabiosos, transgresores y extremos, aquel grupo que podían integrar cineastas tan dispares temática y narrativamente como, entre otros, Gaspar Noe, Marina de Van o Alexandre Aja, se propusieron dinamitar las formas del cine francés, sus herencias y legados, para abordar cada historia desde el estómago. Así, cada historia adquirió una (id)entidad marcada, cada vez más interesada por indagar en aquellos rincones oscuros, por rebuscar en lo más profundo de lo humano y poner en escena, con tanta frialdad psicológica como agresividad gráfica, esas partes ocultas que albergamos en nuestro interior. La reforma llevada a cabo derivó en una mirada severa, descarnada y compleja, desde los arrabales del género y desde el auteurismo, hacia un sentido del horror que había colapsado y exigía nuevos rasgos para mantener su vigencia. Rasgos proporcionados por películas como Alta tensión o Martyrs, pero también por filmes como Dans ma peau o Irreversible, es decir, un horror decidido a abandonar las viejas barracas de feria para infiltrarse en la realidad, en la misma esencia del drama y en los rostros de personajes cotidianos.

En La belleza de Sodoma: New French Extremism, Juan Alcudia aborda la historia de este movimiento con la contundencia y naturalidad con que reflexionó sobre el porno marino del fotógrafo Daikichi Amano y la nada ortodoxa filmografía del brasileño José Mojica Marins. A mitad camino entre un relato, un análisis forense, un diálogo o un diario íntimo, cada elemento de este cine extremo francés se entrecruza en nuestro camino con la brutalidad de sus argumentos y el encanto de su narración, la belleza de la violencia y la corrupción de la moral.

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número tres | pa(i)sajes: nanni moretti. el amigo italiano | ilustraciones: francisca pageo

Nanni Moretti

Que el cine de Moretti es un cine construido sobre lo dulce, sobre los postres, es algo innegable. Película a película, nos fue demostrando que una cosa no es igual a otra y que la desesperación podía ser un enorme tarro de Nutella, que comerse una tarta Mont Blanc de cualquier manera era el camino más rápido para la depravación familiar o que la mayor declaración de amor posible es preparar una Sacher a la mujer que quieres. La vida se resume en la vitrina de una pastelería, todo puede ser explicado a través de ella y el momento soñado, aquello que siempre quisimos hacer es un musical en uno de esos lugares de culto. El cine es amargo pero es dulce. La vida, también.

Elena Duque ha escrito un texto que nos comeriamos gustosamente, un texto delicioso, en el que el cine del director italiano es contado desde esa dulzura, o los dulces están impregnados, como un ingrediente más, de sus imágenes. Tanto da. Lo único cierto es que ha valido la pena que Moretti realizara todas estas películas, todas esas recetas, para que Elena pudiera escribir este texto. Y ya.

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número tres | bande à part | ilustraciones: francisca pageo

Evolución

Cada vez que hablamos sobre Tarkovski resulta inevitable acabar discutiendo el placer estético que produce su sentido del tiempo cinematográfico, cómo visibiliza un estado de ánimo que, incluso para un espectador extranjero, se nos antoja emocionalmente cercano. La selva nocturna que filma Apichatpong Weerasethakul podría constituir una nueva extensión de ese sentimiento, en tanto que nos invita, entre el folklore tailandés y las herencias cinéfilas, a contemplar cómo emerge lo invisible (el pasado, los recuerdos, las raíces y las identidades) desde lo visible.

Presentar un texto tan especial como Sinfonía (animal) en la carpintería, escrito por Mauricio Álvarez-Mesa, debería ser una invitación a la contemplación: de la selva tailandesa, de la estepa rusa, de cada imagen que convoca nuestra necesidad de sentir y palpar un territorio emocional que apenas intuimos. Una sinfonía compuesta con el canto de aquellos pájaros de Messiaen, con los sonidos de los bosques brasileños que albergaban el escenario de un aria escrita por Heitor Villa-Lobos, con la mirada tierna con que Tarkovski describía su infancia o la mirada mágica con que Apichatpong despierta las leyendas de la selva. Una sinfonía que establece un cordón umbilical entre diferentes culturas hermanadas por un profundo vínculo con la emoción que transmite el arte, con su capacidad de regenerar sentidos y expresar las huellas de nuestra historia. Una sinfonía compuesta por ese alter ego socrático llamado Siótilis, que a continuación os presentamos con la esperanza de que os sumerjáis en sus imágenes, de que recuperéis esas emociones perdidas entre el vasto paisaje del cine.

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número tres | bande à part | ilustraciones: francisca pageo

Frauen. Alexander Kluge | Francisca Pageo

Tristeza era ser una fina capa de piel y de hojas.

El manto negro cuando estorban las manos.
La superfície bajo tus ojos es una fina capa de llanto.
Seres mitológicos. La voladora.
Arrojas infortunios sobre nosotros.
Ponzoña para los vivos.
Semejas la excepción de las palomas.
Adoleces de nuestros cuerpos y los inundas en la fosca soledad.
Ponzoña para los vivos.
Sentencias nuestra extinción.
Las entrañas. Pájaro crepuscular.
El rostro elevado era estar repleto de súplica.
Piedad o roca que desgarre el tejido.

Tristeza era estar repleto de un lago
por hierba de ramas cortantes atravesado.

Sandra Martínez

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número tres | bande à part | ilustraciones: paula pérez

David Lynch

El cine de David Lynch, sobre todo en el tramo de obra que inició con el cambio de siglo, ha madurado su estilo hasta el punto de sublimar, a través de sus últimos proyectos audiovisuales, el sentido de lo lynchiano. Buena prueba de ello es INLAND EMPIRE, la puerta de acceso a un mundo en el que el uso que Lynch da al lenguaje cinematográfico parece regirse por motivos ajenos a la trama o a la experiencia del personaje principal. Así, INLAND se construye como un juego de espejos en el que los motivos o los misterios, a diferencia de otras películas de Lynch, no deben interpretarse como significados ocultos sino que deben ordenarse. La prueba del poder absoluto del lenguaje lynchiano.

En David Lynch y el lenguaje. Leyendo INLAND EMPIRE desde Joyce y Beckett, Ignasi Mena emprende un recorrido por el último largometraje de Lynch utilizando como instrumentos de análisis la obra de dos abanderados de la vanguardia literaria como Joyce y Beckett, quienes con su fe en el poder autogenerador del lenguaje y su escepticismo sobre la capacidad lingüística de expresar algún tipo de verdad proporcionarán una ruta alternativa para abordar la monumental fuerza expresiva de la obra de Lynch.

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